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| 10/22/2001 12:00:00 AM

Aprender a aprender

Una intervención intensiva y temprana puede hacer que niños con problemas de autismo logren una mejor calidad de vida.

Su hijo nunca va a hablar, estará aislado de la familia, vivirá siempre en su propio mundo... Esas son algunas de las frases desesperanzadoras que suelen escuchar muchos padres cuyos hijos sufren de autismo, “un trastorno en el proceso normal de desarrollo que ocurre en los dos primeros años de vida”, cómo se explica en el libro Esperanzas para el autismo. De ahí que los individuos que lo padecen manifiesten ciertas características, como la carencia de destrezas sociales y comunicativas, incurran en conductas repetitivas, presenten preocupación por objetos específicos, se autolesionen y tengan conductas agresivas al parecer relacionadas con irregularidades neurológicas. La posición más corriente es que se trata de una severa incapacidad en el aprendizaje de por vida.

Pero los expertos han comprobado que el autismo en muchos casos es tratable hasta tal punto que un niño afectado por este síndrome puede adquirir cierta independencia, ser funcional e incluso aspirar a realizar estudios universitarios. Hasta hace poco el tratamiento utilizado se basaba en drogas recetadas por neurólogos, cuya finalidad era inhibir los movimientos involuntarios en los pacientes, contrarrestar las convulsiones y calmarlos. Tales medicamentos no sólo crean dependencia sino que no modifican realmente el comportamiento ni los procesos de aprendizaje de los niños, quienes poco evolucionan.

Una investigación de más de tres décadas ha demostrado que la mejor manera de ayudar a ser funcionales a niños con autismo es mediante el tratamiento intensivo del comportamiento. El doctor Ivar Lovaas, pionero en el campo del autismo, con sus asociados en la Universidad de California (UCLA), comprobó que una intervención intensiva y a temprana edad mejora el desarrollo de los niños autistas. Nueve de 19 pacientes que recibieron el tratamiento lograron completar su educación normal con buenos resultados. Además todos presentaron avances significativos en su lenguaje, habilidades sociales y de juego y autosuficiencia. La modalidad de tratamiento se conoce con el nombre de Análisis de Comportamiento Aplicado (Applied Behavior Analysis - ABA) y consiste en observar las actitudes anormales del niño para entender qué las motiva y cómo modificarlas.

“Como los niños no se pueden comunicar, porque para ellos el mundo que los rodea es muy confuso, se encierran en ellos mismos. Las conductas agresivas sólo son producto de la frustración que les genera no poder manifestarse”, afirma Hernando Sánchez, director de la Fundación Esco (Encuentro para soluciones de Comportamiento y Aprendizaje) y padre de Ariela, una niña de 8 años que a pesar de ser autista maneja un vocabulario, va al colegio y tiene amigas de su edad. El método se basa en instrucciones sencillas o tareas discriminadas que se le dan al niño paso a paso hasta que las aprende (ver recuadro). “Todos venimos al mundo con ciertas herramientas para sobrevivir. Pero unos tienen muchas y otros muy pocas. Estos últimos necesitan que se las proporcionen”, añade Sánchez.

Es así como un proceso que les parece sencillo a niños normales, como abrir una puerta o pedir algo de comer, a pequeños con autismo les cuesta mucho aprenderlo y hacerlo. Es necesario acompañar las instrucciones con ayudas, es decir, demostraciones, guías físicas y verbales, señalamientos y estímulos, pero éstas deben utilizarse cada vez menos. También es importante la insistencia para reforzar el comportamiento mediante la repetición de las acciones. Otro instrumento que debe aplicarse son premios que llamen la atención del niño y deben darse cada vez que aprenda una nueva lección. En caso de que el niño no obedezca y no responda adecuadamente a una determinada instrucción no se debe castigar ni regañar. Pero lo más importante es aplicar el tratamiento las 24 horas del día, por lo cual todos los que rodeen al niño deben conocer la terapia y mantener la continuidad.

Si bien el procedimiento no es nuevo su popularidad es reciente, en especial por sus buenos resultados. Estadísticas del Departamento de Salud de Estados Unidos señalan que el ABA hace posible que niños autistas logren un 48 por ciento de recuperación total y todos mejoran su condición de vida, pero la mayor ganancia es que estos pequeños empiezan a ser comprendidos.





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Capítulo del libro "Esperanzas para el autismo y dificultades de comportamiento y aprendizaje"
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