Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 8/1/2015 10:00:00 PM

"Amor, soy de los infieles de Ashley Madison"

Sigue la angustia de muchos usuarios ante el robo de información confidencial a la mayor agencia de infidelidad por internet. SEMANA fue al sitio web para ver cómo funciona.

La noticia del robo de información a Ashley Madison tomó a Esteban con la guardia abajo. Este financista de 44 años, casado y con tres hijos, es uno de los 38 millones de clientes de este sitio, dedicado a facilitar la infidelidad. “Mi pelo se paró, mi boca se secó, empecé a temblar y mi mente se puso a mil”. Desde cuando llegó su primer hijo se sintió abandonado por su mujer y decidió llenar ese vacío con romances pasajeros. Encontró por medio de varios sitios, uno de ellos Ashley Madison, a las más de diez mujeres con las que sostuvo relaciones sexuales clandestinas. Esa misma noche borró esa y las demás aplicaciones, canceló su cuenta secreta en Hotmail y borró de su computador la carpeta titulada ‘acciones de la bolsa’ en la que guardaba fotos y mensajes delatadores.

Como muchos otros, Esteban se unió a Ashley Madison porque era un sitio mucho más seguro y efectivo que un bar para hacer este tipo de contactos. En efecto, cuando Noel Biderman fundó en 2001 el sitio con el eslogan “La vida es corta, tenga un amorío”, prometió principalmente la facilidad y el anonimato. Después le siguieron otros como AdultFriendFinder, Undercover Lovers, Tinder, Happen, Established Men, Cougar Life, Fling, Marital Affair, entre otros. Pero Ashley Madison ha sido el favorito de los infieles.

Estas plataformas están diseñadas para que cada usuario encuentre lo que quiere. En Ashley Madison hay que inscribirse con un apodo, dar una cuenta de correo electrónico y responder unas preguntas básicas: estado civil, sexo y lo que está buscando. El siguiente paso es establecer el perfil con edad, estatura, peso, raza y tipo de cuerpo.

Luego se escoge una foto de perfil. Los que quieren anonimato tienen la opción de que esta solo sea visible para algunos, ponerle un antifaz, desenfocarla o simplemente no publicar nada. La gente puede incluir más fotografías con la opción de privacidad, lo que implica que solo se puede ver si el usuario envía la clave. También recomiendan una frase llamativa que resuma la razón por la cual está en ese sitio. Hay de todos los estilos “Solo en una cama doble de hotel esperándote a ti”, o “Buscando sexo ardiente, tengo buena figura y dientes limpios”. Por último, escriben sus preferencias en la cama, desde sexo convencional hasta prácticas sadomasoquistas.

Terminado el proceso para inscribirse comienza la exploración. Se puede buscar por criterios como edad, cercanía o tipo de relación. Existe una opción para viajeros que permite ligar con alguien en la ciudad destino de sus negocios. El acceso a Ashley Madison es gratuito. Se puede navegar, enviar guiños y visualizar perfiles y fotografías sin pagar un peso. Pero si quiere intercambiar mensajes, o chatear, o enviar regalos virtuales, el taxímetro comienza a andar. El sitio ofrece paquetes de créditos que van desde 80.000 hasta 300.000 pesos que se adquieren con tarjeta de crédito. La ventaja de Ashley Madison, dicen los que saben, es que se paga solo aquello que se utiliza y los créditos no expiran. Esa compra se refleja en la cuenta bancaria bajo el discreto nombre de AMDB. Las mujeres pueden mandar mensajes por cobrar, en cuyo caso los hombres deben pagar por leer.

Hay una opción para eliminar el perfil por 20 dólares. Solo por este rubro la empresa ALM, que reúne los tres sitios para citas que ha fundado Biderman, ganó 1,7 millones de dólares en 2014. Ese año el lucro total fue de 115 millones de dólares. Ante tal éxito, Biderman pensaba lanzar su sitio en un IPO, pero los hackers se le atravesaron en el camino y el proyecto se congeló.

El sitio cuenta con más hombres que mujeres. Por eso el éxito de ellas está garantizado. María, por ejemplo, se inscribió una mañana con un mensaje de presentación que decía: “Estoy casada desde la universidad y siento que me estoy perdiendo lo mejor de la vida”. En la tarde tenía 133 mensajes de hombres dispuestos a sacarla de ese aburrimiento. Aun así, hombres y mujeres pueden conseguir una cita en solo 48 horas.

Las mujeres se quejan de los hombres que envían mensajes explícitos. “La mayoría manda fotos de sus penes erectos o, peor, con sus esposas e hijos”, dice una clienta de Ashley Madison que, apenas se inscribió, empezó a pasar más de una hora en ese sitio viendo perfiles y leyendo mensajes de hombres interesados en ella. Lo hace cuando su esposo y sus hijos están dormidos y luego de cada sesión borra la historia de su navegador.

En las primeras citas frente a frente, los infieles hablan de lo que esperan del sitio y de por qué están ahí. Los hombres se quejan del poco sexo en la relación y las mujeres de que sus hombres ya no se apasionan con ellas. Algunos ya han tenido varios romances. María relata que una de sus citas, Jaime, le reveló que su esposa y él se habían vuelto más amigos que amantes y no era la primera vez que la engañaba. El tenía una relación con una colega y quería reemplazarla porque se había vuelto muy exigente. “Con una mujer casada hay menos problemas, las solteras siempre quieren más”, cuenta María que le dijo.

La mayoría de los clientes de Ashely Madison está en Canadá, Estados Unidos y Gran Bretaña, y un factor común en todos es que son profesionales exitosos de entre 27 y 61 años. La profesión más frecuente entre los hombres son las finanzas y en las mujeres la educación. Muchos son casados, pero no todos. Curiosamente, la mayoría no quiere dejar la relación sino añadir un poco de picante a sus vidas. Ernesto, casado con dos hijos, cuenta que salió con una funcionaria del gobierno de Barack Obama que le confesó que ha estado con periodistas, presidentes de compañías, políticos, gerentes, abogados o banqueros, todo gracias a Ashley Madison.

Orlando, un publicista casado, ensayó el sitio por unas semanas para saber qué buscaban las mujeres allí. Lo primero que hizo fue ingresar como mujer para analizar su competencia. Una vez supo con quiénes contendía, ingresó formalmente al sitio y se sorprendió del éxito: en la primera noche recibió 20 mensajes. Una noche tuvo una charla subida de tono con SexyCat. “Con mi esposa viendo televisión a solo cuatro metros de distancia, ahí estaba yo teniendo sexo virtual con una mujer casada de 36 años cuyo esposo probablemente estaba en su casa viendo televisión a solo cuatro metros de distancia”.

Si la gente no se encuentra en el sitio con alguien conocido, el anonimato funciona puesto que nunca se revelan los correos electrónicos ni la identidad real, excepto si aceptan mostrar su cara. A pesar de esto, el sitio tiene protocolos de seguridad débiles, como quedó demostrado hace un par de semanas cuando hackers que se autodenominan Impact Team robaron información y ahora amenazan con publicar las fotos de esos usuarios desnudos, o las fantasías sexuales y las conversaciones privadas que compartieron con sus potenciales amantes. “Lo merecen por ser unos ‘sucios infieles’”, dijeron. A pesar de lo sucedido, salvo algunos como Esteban, que sintió el sacudón y quiere dejar estos sitios de una vez por todas, todo sigue igual en esta plataforma. Tal vez, Biderman tenía razón cuando se defendió de los moralistas y dijo que su empresa solo era “una plataforma para formalizar y digitalizar la infidelidad, una actividad humana tan vieja como el hombre de las cavernas”.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

TEMAS RELACIONADOS

EDICIÓN 1839

PORTADA

Odebrecht: ¡Crecen los tentáculos!

Las nuevas revelaciones del escándalo sacuden al Congreso y al director de la ANI. Con la nueva situación cambia el ajedrez político al comenzar la campaña electoral.