17 noviembre 2012

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Así viven los asexuales

COMPORTAMIENTOCada vez más personas en el mundo declaran abiertamente que no sienten atracción sexual. Un nuevo libro arroja claves para entender más a estos individuos.

Así viven los asexuales. Johanna Villamil, de 27 años, tomó las banderas de la asexualidad con el fin de enseñar a la sociedad que no es una disfunción ni una aberración sino otra categoría más, como ser heterosexual, bisexual u homosexual.

Johanna Villamil, de 27 años, tomó las banderas de la asexualidad con el fin de enseñar a la sociedad que no es una disfunción ni una aberración sino otra categoría más, como ser heterosexual, bisexual u homosexual.

Foto: CARLOS JULIO MARTÍNEZ/SEMANA

En una sociedad en la que abunda la pornografía, pululan los escándalos de adicción al sexo, los gays y lesbianas reclaman sus derechos y los medios de comunicación celebran el erotismo, nada causa más sorpresa que alguien se declare asexual. Johanna Villamil, una artista y gestora cultural de Bogot
á lo es y ha visto la cara de sorpresa que ponen sus interlocutores cuando les cuenta que el sexo con otros no es lo suyo. Le dicen que eso no puede ser posible, que tal vez no ha conocido a la persona correcta, que es una fase, pues todavía es muy joven (27 años) o que debe ser algo hormonal.

Pero ella sabe que nada de eso es cierto porque se ha sentido así desde la adolescencia, cuando en pleno despertar sexual las conversaciones de sus amigas del colegio empezaron a enfocarse en los jóvenes más guapos o en los que más les atraían. "A mí me parecía que hablaban en chino porque no podía identificarme con esas sensaciones y eso es aterrador porque se supone que a esa edad uno debería estar sintiendo lo mismo", dijo a SEMANA.

A pesar de eso, en aquella época tuvo relaciones sexuales porque era lo que se esperaba, aunque asegura que dichas experiencias no le ayudaron a resolver sus dudas. "Yo me seguía preguntando para qué es esto. Antes de un encuentro tenía que prepararme y pensar". No sentir la misma necesidad de otros por el sexo la llevó a leer libros sobre el tema y a hablar de su caso con sus amigos hasta que entendió que es asexual. Así se denominan las personas que no sienten la atracción sexual que lleva a otros a tener contacto íntimo con alguien.

Desde hace tres años ella decidió formar un foro privado en internet para que otros en su situación pudieran intercambiar experiencias. Además es vocera del tema en Hispanoamérica para darle visibilidad y educar a la sociedad para que respete los derechos de los asexuales, tal como sucede con otros miembros de la comunidad LGTBI (Lesbianas, Gays, Transexuales, Bisexuales e Intersexuales).

Según ella, no es lo mismo ser asexual en Estados Unidos o el Reino Unido, donde el movimiento lleva más años, que serlo en Latinoamérica donde la sociedad es más conservadora y religiosa. "Las mujeres se realizan cuando tienen hijos y los hombres son machos de verdad si son buenos sementales". Por eso, muchos prefieren no salir del clóset y tener una vida sexual activa para adaptarse a la presión social. Villamil señala que en Colombia el grupo no pasa de 100 personas. Pero según los estudios esta situación se presenta en una de cada 100 personas, lo que significaría que 400.000 colombianos serían asexuales, de un total mundial de alrededor de 70 millones.

Para Johanna son dolorosas las burlas y la discriminación, así como sentirse totalmente perdida en las conversaciones sobre sexo de sus amigos. Pero tal vez lo más difícil para los asexuales llega cuando tienen una pareja a la que aman, aunque no están interesados en la dimensión sexual del romance. Esto lleva a que muchos de los asexuales sean solteros. En Colombia la gente todavía reacciona ante el tema como si se tratara de una aberración. "En esta sociedad se asume que la atracción sexual es una fuerza muy poderosa y que todos deben sentir de la misma manera", explica Mark Carrigan, investigador de la Universidad de Warwick, Inglaterra.

Pero las cosas están cambiando. El reciente libro Understanding Asexuality es el primer recuento serio sobre el tema, escrito por Anthony F. Bogaert, un profesor de sexualidad humana de la Universidad de Brock en Canadá, y tal vez el mayor experto mundial en asexualidad. Bogaert es consciente de que siempre ha habido asexuales, pero hoy muchos se sienten excluidos en medio de una cultura obsesionada con el sexo. Paradójicamente, dentro de esa misma cultura, en la cual se permite hablar abiertamente de la sexualidad y del erotismo, estas personas están saliendo del clóset con más facilidad.

En julio pasado se realizó en Londres la primera gran conferencia sobre el asunto. Por otro lado, el grupo Aven, cuya sigla significa Asexuality Visibility and Education Network, fue fundado en 2001 por David Jay, un asexual californiano de 30 años, y ya cuenta con 60.000 miembros en el mundo. "Gracias a esto, una persona que hoy escriba en Google la palabra asexual obtendrá como resultado esta organización que los entiende y acompaña, y no un artículo del sistema reproductivo de las estrellas de mar", dijo Rachel Hills a la revista The Atlantic.

El gran aporte del libro de Bogaert es mostrar que aquellos que no sienten esas mariposas en el estómago o ese deseo urgente por tener contacto sexual con otra persona no son desgraciados por eso. "Quizás se están perdiendo de algo pero no porque el sexo sea algo irrelevante para ellos", dijo el autor a SEMANA. "¿Alguna vez usted ha hecho paracaidismo? Si a usted no le interesa, ¿debería diagnosticarlo como un desorden de bajo deseo de paracaidismo?", explica Bogaert.

El experto, además, ha encontrado que bajo esta categoría hay muchas variaciones porque las personas asexuales tienen una mayor capacidad para diferenciar entre romance y sexo. Por ejemplo, muchos de ellos sienten atracción romántica por otros aunque no conciben la idea de tener sexo y se mantienen vírgenes toda la vida. Algunos ni siquiera han besado a otra persona por primera vez. Por otro lado, hay quienes tienen cierto impulso sexual y pueden masturbarse para sentir placer, pero no sienten interés de dirigir esa energía hacia otros. Así mismo, hay asexuales que pueden estar atraídos románticamente hacia personas de su mismo sexo, en cuyo caso serían homosexuales.

En su trabajo, Bogaert ha encontrado que a algunos asexuales les falta excitación, fantasías, placer o atracción sexual, pero esta última carencia es el factor común de todos. Y dicha falta no es por un tiempo determinado ni propiciada por voluntad de ellos, como si lo sería el celibato, sino una situación permanente.

De hecho, según el doctor Raúl Paredes, director del Instituto de Neurología de la Universidad Autónoma de México: "No hay alteraciones físicas, pues ni los hombres tienen problemas de erección ni las mujeres de congestión vaginal", dijo el experto a SEMANA. Paredes y su equipo han reportado resultados de investigaciones en animales. Para el estudio ponen a la hembra y al macho en un mismo espacio, y cuando estos no responden sexualmente al estímulo los llaman machos no copuladores. Es otra prueba de que la asexualidad está presente en el mundo animal.

Por eso, algunos creen que estos casos deben incluirse como otra categoría sexual, así como los homosexuales, bisexuales y heterosexuales. "Se trata de una variabilidad sexual y no de un problema físico o una disfunción. Así como unos son extremadamente sexuales, otros no lo son", asegura Paredes.

Aún no se sabe qué lo causa. Ciertas investigaciones señalan una deficiencia de neurotransmisores que son claves para la síntesis de hormonas como testosterona y el estradiol. Otros, como Bogaert, señalan un factor biológico en las etapas prenatales que causa una predisposición. "Pero la cultura también tendría un impacto", dice el experto.

Mientras tanto, Johanna Villamil espera que con su trabajo muchos acepten su condición y hablen del tema sin tapujos. Esto ha sido vital para poder tener relaciones con parejas estables y poder negociar con ella el significado de intimidad, atracción y placer. "Yo soy una persona totalmente normal, sociable, capaz de tener relaciones con los demás, con pasiones y placeres por muchas cosas de la vida, como todos. Solo que no me interesa el sexo".
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