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| 12/14/1998 12:00:00 AM

ASTRONAUTAS EN MINIATURA

Si el sueño de cualquier hijo es usar trajes espaciales, maniobrar simuladores de vuelo y lanzar cohetes no hay que burlarse de él. Aunque parezca increíble en Estados Unidos existe un lugar en el que las fantasías intergalácticas deesos pequeños soñadores se pueden hacer realidad. Se trata del US Space Camp, un singular programa educativo creado por el US Space & Rocket Center _el museo de ciencia espacial más importante de Norteamérica_ en el que los jóvenes tienen la oportunidad de convertirse en astronautas por una semana. La idea de este centro se gestó en la mente de Werner von Braun, quien se desempeñó como director del Centro Marshall de vuelo espacial de la Nasa durante los programas Mercury, Géminis y Apollo. Este científico creía fervientemente en el potencial intelectual de los jóvenes y aseguraba que ellos podían incrementar sus conocimientos tecnológicos estudiando de cerca la carrera espacial. Aunque el ambicioso proyecto comenzó a planearse a mediados de la década de los 70 sólo en 1982 el primer Space Camp logró ver la luz. Desde entonces la acogida ha sido abrumadora y se estima que alrededor de 280.000 adolescentes de 40 países se han beneficiado con este curso. En la actualidad existen tres centros, ubicados en Alabama, Florida y California, los cuales ofrecen adiestramiento a niños desde los nueve años en adelante. El costo aproximado es de 1.800 dólares y para participar se requiere un registro médico que certifique que el menor está en perfecto estado de salud y que sus órganos internos, como el corazón y el pulmón, pueden ser sometidos a cambios de gravedad y presión. Una vez aceptado dentro del programa el pequeño ingresa al Space Camp y durante los seis días que dura el curso permanece concentrado en las instalaciones de la base. Por razones de seguridad las visitas y los permisos de salida están prohibidos y el único contacto con el exterior se limita a una tarjeta telefónica de 30 minutos. Al llegar los aprendices reciben su uniforme y son acomodados en dormitorios que recrean una nave espacial. Como el proyecto pretende hacer una inmersión directa en la vida de los astronautas los jóvenes cumplen un horario estricto de siete de la mañana a nueve de la noche, en el que desarrollan las diferentes actividades planeadas por un tutor especializado. Para evitar distracciones durante la realización de los ejercicios el uso de video juegos, televisores, computadores y demás entretenimientos está vetado. La rigurosidad llega incluso al régimen alimenticio, pues además de las tres comidas diarias los niños reciben un menú similar al que llevan los astronautas en las misiones. Como si se tratara del entrenamiento de John Glenn, los niños del Space Camp tienen la oportunidad de subirse a los simuladores de vuelo, sentir en carne propia la sensación de vacío, realizar caminatas espaciales y experimentar la antigravedad. Además aprenden cómo se construye un cohete, conocen cómo se realizan las comunicaciones con las estaciones orbitales y descubren los secretos de las naves que llevaron a los primeros hombres al espacio. La prueba de fuego consiste en realizar un viaje simulado a la Luna en el que cada uno asume un rol decisivo, ya sea como comandante o como piloto. Para evitar que los niños que no saben inglés se desorienten las clases cuentan con traducción simultánea. Al final del curso se realiza una ceremonia de graduación y los muchachos reciben su diploma y sus primeras alas. Aquellos que estén interesados en seguir ahondando en las maravillas del espacio pueden ingresar a los cursos avanzados para adolescentes, adultos y padres. "Hasta ahora hemos organizado siete grupos de 12 niños y ha sido un completo éxito. Según datos del Space Camp, el 79 por ciento de los niños que participan en el programa se inclinan por carreras relacionadas con las matemáticas, el 95 por ciento refuerza sus conocimientos en ciencias naturales y un 94 por ciento incrementa su intelecto a la hora de tomar decisiones", asegura Eduardo Zamudio, gerente de Twin Travel, agencia encargada de manejar los programas del Space Camp para Colombia. Con un panorama tan alentador como éste no es de extrañar que de ahora en adelante los niños sueñen con ser astronautas sin que nadie los tilde de ingenuos. nCerca de 280.000 jóvenes se han graduado del Space Camp
La experiencia colombianaDesde hace algunos meses varios niños colombianos han podido vivir en carne propia la sensación de ser astronautas. Este es el caso de Ana María Zamudio, una niña de 13 años que hace seis meses viajó con varios amigos al Space Camp de la Florida. "Lo más interesante fue cuando nos llevaron a Cabo Kennedy y conocimos por dentro las naves espaciales en las que viajaron los primeros hombres al espacio. También fue chévere cuando nos montamos en el simulador de vuelo y cuando nos pusimos el traje espacial".Durante el tiempo que permaneció en el centro Ana María estuvo en contacto con niños de varios países y, para sorpresa suya, descubrió el lado simpático de las matemáticas y las demás ciencias exactas. "Me gustaría mucho volver porque allá uno se come el cuento de que está en el espacio. Al ver las películas, las naves y los aparatos realmente dan ganas de ser astronauta".
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