Lunes, 5 de diciembre de 2016

| 2016/09/03 00:00

A fomentar el ingenio nacional

Desde hace cinco años, las principales ciudades del país han aumentado el número de patentes. Ahora el gobierno quiere fomentar esta cultura en las regiones más apartadas.

Henry Agudelo, profesor de la Escuela de Ingeniería de Sistemas e Informática de la UIS, inventó un sensor electrónico que capta imágenes espectrales, acabado de patentar en Estados Unidos. Foto: Cortesía UIS

Hace un par de años el gobierno nacional se propuso la meta de llegar en 2018 a 600 solicitudes de patentes de invención realizadas por colombianos, y a juzgar por los datos de la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC), las cosas van por buen camino. En cinco años estas solicitudes aumentaron un 240 por ciento al pasar de 133 en 2010 a 321 en 2015, y a junio de 2016 la cifra va en 249. “En 2010 en Colombia solo se presentaban tres solicitudes de patentes por millón de habitantes, ahora estamos a punto de llegar a diez solicitudes por millón, lo que muestra que estamos haciendo un buen trabajo”, afirma José Luis Londoño, superintendente delegado para la Propiedad Intelectual de la SIC.

En este mismo sentido Yaneth Giha, directora de Colciencias, explica que el aumento exponencial de estas solicitudes “se debe al trabajo articulado entre distintas entidades como la SIC, Innpulsa y Colciencias, que han buscado acercar a investigadores y emprendedores de las regiones del país al sistema de patentes”.

Y es que en los departamentos las patentes han crecido notablemente, gracias a la labor emprendida por Colciencias. En el Valle del Cauca, Santander y Cundinamarca, las solicitudes se duplicaron o triplicaron, y en el caso de Antioquia se cuadruplicaron. Un recorrido por las universidades y centros de investigación de estas regiones muestra que expertos, inventores y emprendedores utilizan cada vez más la ciencia y la tecnología para crear productos o aparatos innovadores.

Allí la SIC ha otorgado registros en ramas de la ciencia de alto valor agregado como la biotecnología, la química farmacéutica, las ingenierías química y mecánica, entre otras. Y las invenciones que estas protegen no tienen nada que envidiarle a las patentadas en las primeras economías del mundo. Por ejemplo en Medellín, la Universidad de Antioquia patentó un aparato óptico-físico para encriptar y recuperar información digital, y la Pontificia Bolivariana registró un aerogenerador para producir electricidad a partir de energía eólica de baja velocidad.

En Bucaramanga, la Universidad Industrial de Santander (UIS) recibió la patente del nanofique, un producto compuesto por fibras naturales de fique y nanopartículas de óxido de manganeso con el que es posible degradar fácilmente los tintes tóxicos utilizados en la coloración de textiles. Por su parte en Cali, la Universidad del Valle registró una máquina hidráulica que aprovecha para generar electricidad con las caídas de agua inferiores a dos metros de altura de ríos, riachuelos y quebradas.

Ha sido tal el impulso por proteger las invenciones en el país, que investigadores e inventores también buscan proteger sus productos y procedimientos innovadores en el exterior. Hace poco la UIS obtuvo el registro, de la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos, de un sensor electrónico que capta imágenes espectrales y las comprime en un tamaño adecuado para facilitar su análisis en un tiempo real.

Pese al aumento de las patentes en el país, Colciencias considera que para cumplir la meta de 600 es necesario fomentar el registro de invenciones en departamentos distintos a los principales. Por eso esta entidad, en alianza con la SIC e Innpulsa, creó un programa con el objetivo de promover solicitudes de patentes provenientes de regiones apartadas como Chocó, los Llanos Orientales y la Amazonia, entre otros. “La SIC, Innpulsa, nosotros y otras entidades hemos realizado importantes avances en fomentar la cultura de la protección de la propiedad intelectual, en Bogotá, Antioquia, Valle del Cauca y Santander, pero ahora sentimos que tenemos que ir a los otros departamentos para apoyar a esos investigadores y emprendedores que no conocen muy bien la importancia de patentar”, afirma Giha.

La alianza brindará apoyo financiero, técnico y comercial a los inventores colombianos de esas regiones que quieran iniciar el proceso de solicitud de una patente. Además de fomentar la cultura de proteger la propiedad intelectual e incentivar nuevos sectores de la economía, esta iniciativa, según Londoño, busca acabar con el mito de que “solo los centros universitarios o de investigación de las principales ciudades del país, que cuentan con grandes cantidades de dinero, pueden patentar sus inventos”.

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