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| 2/4/2015 11:00:00 PM

¿Podrán los bebés tener dos mamás y un papá en el futuro?

Una técnica plantea la posibilidad de que futuros bebés tengan tres padres genéticos. El mundo científico se consume en un debate ético.

A Paola Bernal la maternidad le ha dejado un sabor agridulce. Al año y medio de haber nacido Luis Arturo, su primogénito, los médicos le dijeron que tenía una enfermedad mitocondrial conocida como síndrome de Leigh, que se produce cuando el niño hereda de su madre mitocondrias defectuosas.

Este error genético hace que esa organela no cumpla la función de darle energía a la célula. Por eso quienes padecen este mal se deterioran poco a poco hasta la muerte. Luis Arturo falleció cuando tenía 7 años. Para ese entonces, Paola ya tenía otras dos hijas: Sara y Abby.
 
Sin embargo, hace tres años, a Abby, la menor, le diagnosticaron el mismo mal. Aunque Paola tiene 35 años y podría tener más hijos, ha decidido parar ahí. “La muerte del niño y la enfermedad de Abby han sido muy duras. No me siento capaz de pasar por lo mismo”.

Muchas madres como ella de ahora en adelante podrán evitar ese drama con la enmienda que hizo el pasado martes el parlamento del Reino Unido en la Ley de Embriología y Fertilización Humana del 2008. La decisión de los parlamentarios permite la aplicación de la polémica técnica de fertilización in vitro que consiste en extraer la mitocondria defectuosa de la madre y cambiarla por una sana de una mujer donante. La técnica evitaría que muchos niños nacieran con enfermedades mitocondriales.

Sin embargo, este gran avance de la ciencia ha causado una agitada polémica ética, pues sería la primera vez que se combinaría el material genético de tres personas para producir un individuo. “El cigoto tendría tres juegos de información: el de la madre, el del padre y el del donante”, dice Fernando Suárez-Obando, médico genetista y especialista en Bioética.

La batería de la vida

Para entender el debate hay que empezar por saber que la mitocondria es un orgánulo celular cuya función es producir proteínas para generar la energía necesaria de la célula. “Por eso se dice que la mitocondria es su batería y si no funciona, esta se muere”, explica el genetista Juan José Yunis.

El material genético con el que está formada la mitocondria, llamado ADN mitocondrial, al igual que el ADN nuclear, es transmitido por los progenitores a su descendencia. Tanto el óvulo como el espermatozoide tienen mitocondrias, pero cuando este fecunda la célula femenina sólo sobrevive el ADN mitocondrial de la mujer, lo que implica que todos los hijos reciben esa información genética sólo de su madre.

Desde 1988 se sabe que las mutaciones en el ADN de la mitocondria generan una serie de enfermedades. De este modo, las mujeres que tienen el ADN mitocondrial defectuoso saben que sus hijos tienen un alto riesgo de sufrir una enfermedad. Para evitar que la madre pase esta información, los científicos desarrollaron una técnica que se puede realizar en dos momentos: antes o después de la fertilización in vitro.

Con ambas el resultado será un bebé con el ADN mitocondrial de un donante y no el de la familia de la madre. Aunque esos dos procedimientos se han probado en animales, aún no se han experimentado en humanos. Esa puerta fue la que se abrió con Gran Bretaña con la modificación de ley que permite este tipo de procedimientos en humanos.

Uno de los grandes cuestionamientos éticos contra esa aprobación es que se estaría manipulando el material genético de las células germinales. Hasta el momento dicha investigación en seres humanos sólo ha sido permitida en las células somáticas, como las de la piel, de modo que cualquier manipulación a este nivel desaparecería al morir ese individuo.

En el caso de los bebés de tres padres, los cambios serían para siempre y “el individuo que resultaría de la técnica los transmitiría a sus hijas y estas a la siguiente generación, y así sucesivamente”, dice Suárez Obando.

El otro gran temor es que por este camino los científicos abran la puerta a hacer bebés a la carta. Suárez Obando dice que aunque la primera intención es buena, “es posible que algunos se sientan tentados a dar un paso más allá y proponer cosas como ‘ya que estamos aquí por qué no manipulamos estos otros genes para que el niño sea alto, con los ojos de determinado color y si es posible, más inteligente”.

Además hay dudas sobre las implicaciones de la técnica a largo plazo. El conocimiento que existe sobre la relación del ADN mitocondrial y el ADN nuclear es muy limitado y por lo tanto nadie sabe qué problemas genere a futuro.

Sin embargo, Robin Lovell-Badge, científico del National Institute of Medical Research, dice que hasta ahora los experimentos han mostrado ser seguros, aunque no descarta que aparezcan problemas una vez se introduzca la técnica. “Será una decisión que involucrará mucha valentía, pero de eso se trata el progreso”, señala.

Los que están a favor de la transferencia mitocondrial señalan que gran parte del alboroto se debe a la desinformación, pues dicho procedimiento no permite escoger rasgos físicos y sólo estaría diseñado para ayudar a familias con mutaciones en la mitocondria. Algunos consideran que tener material genético de una persona diferente a los padres no es grave.

“Si el donante y el recipiente tienen el mismo tipo de ADN mitocondrial, cambiar sus mitocondrias sería comparable a hacer una transfusión entre un mismo tipo de sangre”, dice Douglas Wallace, uno de los científicos que lideran dicha investigación en Estados Unidos.

Yunis considera que la transferencia mitocondrial no es diferente a hacer una terapia genética para niños con síndrome de inmunodeficiencia severa, más conocidos como ‘burbuja’, que hoy se hace en varios países. Además, el 90 % del ADN mitocondrial en todas las personas es idéntico, excepto por una mínima parte que tiene una variación en cada individuo.

En la decisión tomada por los parlamentarios británicos parece que influyó más el drama de padres que han visto morir a sus hijos por enfermedades causadas por la mutación de ADN mitocondrial que los miedos y los moralismos. Sólo el tiempo dirá si se tomó la decisión adecuada.
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