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| 9/29/2012 12:00:00 AM

Búsquedas sobre salud: el doctor Google

Cada vez más gente busca información médica en internet. La discusión sobre las bondades y los peligros de este hábito apenas comienza.

¡Miremos en Google!".Esta es hoy la respuesta habitual de los cibernautas ante cualquier inquietud, desde el nombre de una vieja canción hasta los síntomas de una enfermedad. Y eso fue lo que hizo Hernando Serrano hace dos años cuando fue hospitalizado por cuenta de una diverticulitis, enfermedad desconocida para él hasta entonces. En cuanto tuvo en sus manos un iPad escribió esta palabra de 14 letras en el buscador de internet para saciar su curiosidad.

El primer sitio en la lista de resultados fue Wikipedia, donde encontró la información que quería. Todo iba bien hasta que llegó al capítulo de complicaciones y constató que su mal podía desembocar en una peritonitis fatal. La ansiedad empeoró a medida que siguió navegando. Encontró imágenes irritantes, más complicaciones e incluso un listado de muertos famosos por cuenta de esta condición."Ahí pensé que estaba volviéndome loco. Decidí no mirar nada más y consultar cualquier duda a mi médico".

En 2006, un estudio realizado por Pew Internet Research encontró que diez de cada 100 personas que buscan información sobre enfermedades en internet terminan más ansiosas y preocupadas, a veces innecesariamente. En 2009, Ryen White y Eric Horvitz, investigadores de Microsoft, realizaron otra investigación en la que concluyeron que Internet tiene el potencial de aumentar las angustias de los pacientes, especialmente cuando se usa como una herramienta de diagnóstico.

White y Horvitz acuñaron el término cibercondria para referirse a esos temores extremos generados por la vasta información médica en la red y aseguran que algunos cibernautas quedan con "ansiedad post sesión" tras una búsqueda médica en la red, "lo cual contribuye a preocupaciones desmedidas que interfieren en la vida diaria del usuario", escribieron en el trabajo. El riesgo para los hipocondriacos es aún mayor"porque el universo de información está a un clic de distancia", dice Brian Fallon, experto en el tema.

Lo anterior preocupa a los expertos porque cada vez hay más variedad de sitios web con información de salud. Los cálculos más conservadores hablan de 12 millones de páginas. Además, con la llegada de las tabletas y los teléfonos inteligentes se han creado aplicaciones que van desde ayudar a controlar el peso hasta hacer diagnósticos. Una de ellas, hecha por Webmd, permite localizar en la figura humana los síntomas y mediante preguntas que buscan precisar la información, el programa sugiere posibles enfermedades.

Lo preocupante es que no todos estos portales ofrecen información acertada. En un estudio titulado 'Let´s google it', Rachel Moon, profesora de pediatría de la Universidad de Washington, revisó cuáles sitios web con información sobre cómo deben dormir los bebés están alineados con las recomendaciones de la Sociedad Estadounidense de Pediatría. De las 1.300 páginas virtuales estudiadas solo 43 por ciento tenían las mismas directrices de dicha sociedad mientras que 56 por ciento contenían info rmación inapropiada o sin relevancia médica. También se identificaron sitios cuyo interés es netamente comercial y otros cuya objetividad es cuestionada debido a que son generados por compañías o grupos interesados.

Sussanah Fox, de Pew Internet Research, señala que los pacientes encuentran imágenes crudas que pueden generar más estrés. Esto le sucedió a Nicolás, padre de un bebé recién diagnosticado con diabetes. En medio del impacto de la noticia quería saber cuál podría ser el peor escenario para su hijo. Lo que encontró lo deprimió aún más. "Ví fotos de niños con marcas de agujas en las piernas y casos de bebés que habían fallecido porque sus padres se resistieron a tratarlos. Después de eso no volví a mirar nada".

En Flickr, un portal para archivar fotografías, las mamás suben a esa comunidad fotos de sus niños recién operados del corazón. Aunque algunos padres que viven situaciones parecidas lo ven como una ayuda que los prepara para lo que viene, otros encuentran las imágenes perturbadoras. El problema es que una vez alguien ve esto, como dice Fox, "no se puede olvidar ciertas fotos o borrar ciertos comentarios de blogs, ni tampoco se puede recuperar la noche que pasó en vela preocupada por lo que le va a pasar a usted o a un familiar".

Cuando a Rodrigo le diagnosticaron cáncer su médico le advirtió que no mirara internet porque la información general no ayudaría a entender su caso particular. "Uno quiere ser experto en la enfermedad de uno pero lo malo de internet es que tiene información sobre todos los casos", dice.

Pero otros tienen una visión diferente, como Eric Topol, un reconocido cardiólogo y autor del libro The Creative Destruction of Medicine, sobre cómo la revolución digital va a mejorar el cuidado en salud de las personas. "La mayoría de la gente no se pone ansiosa sino feliz de encontrar información en internet y con frecuencia se involucra en discusiones con médicos o con otros pacientes", dijo a SEMANA.

La evidencia muestra, además, que la gente no está utilizando internet para autodiagnosticarse ni automedicarse, aunque algunos lo hacen, sino para obtener información, consultar a profesionales de la salud y participar en grupos de apoyo. Esto último es de gran valor en enfermedades raras o crónicas pues permite a los enfermos y familiares intercambiar experiencias. Luz Stella Montes se benefició de esa interacción cuando le diagnosticaron un tipo de dolor de cabeza raro e incapacitante. Es cierto que encontró casos terribles e información impresionante como, por ejemplo, que le llaman el 'dolor de cabeza de los suicidas'. "Pero también sentí alivio de no estar sola y de saber que en el mundo no se conocía su causa y por lo tanto no era falla de mis médicos que no me dieran una cura".

Un estudio hecho en 2009 por Pew Internet Research y California HealthCare Foundation encontró que del 61 por ciento de las personas que busca información médica por internet, 59 por ciento ha leído experiencias de otros sobre temas de salud. Esto evidencia que la web 2.0 también ha facilitado la conexión entre pacientes y entre ellos y sus médicos. Según Fox, hoy existe casi un grupo de apoyo para cada enfermedad y las redes sociales son una fuente de información valiosa porque ayudan a resolver problemas concretos, como efectos secundarios de drogas, y conocer consejos de nutrición o aprender de tratamientos. Según los médicos, esto ha dado paso a un paciente más independiente e informado.

Para Eduardo Romero, director del Centro de Telemedicina de la Universidad Nacional, internet es una herramienta clave para el cuidado de la salud en áreas remotas del país. Sin embargo, no todos pueden sacar ventaja de la red debido a la falta de acceso a internet. "El fenómeno es urbano", dice, y agrega que solo los estratos más altos pueden acceder a información médica, que en su mayoría está en inglés.

Doctor Chat, un servi-cio que puso a disposición la Fundación Santa Fe para consultar sobre inquietudes médicas ha sido un gran éxito en la comunidad, y en especial para los jóvenes que, gracias al anonimato y a la eficiencia del servicio, resuelven sus dudas sobre enfermedades de transmisión sexual y planificación familiar.

"La idea no es reemplazar al médico sino guiar a los pacientes", señala Roosevelt Fajardo, director de la división de educación de la Fundación Santa Fé de Bogotá. Con él coincide Pamela Hartzband, de Beth Israel Deacones Medical Center en Boston, Estados Unidos, quien cree que los pacientes cibernautas no deben lanzarse a la red sin la ayuda de un médico por el riesgo de que interpreten los datos incorrectamente. "Hay que evitar el riesgo que supone recibir información sin el debido contexto", dice. Para Fajardo, la era del médico semidiós quedó atrás y hoy el paciente tiene un poder positivo gracias a internet. "No solo llega informado sobre su enfermedad, sino que sabe de alternativas de tratamiento, lo cual exige al médico brindar mayor tiempo para discutir", dice Fajardo.

Mas del 50 por ciento de la gente conectada a internet busca información sobre salud y en sondeos la mayoría admite que estos datos impactan sus decisiones al respecto. De modo que lo más responsable hoy es que los médicos ayuden a sus pacientes a encontrar los sitios idóneos para consultar sobre su enfermedad.
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