Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2003/09/07 00:00

Cada año no basta

Un informe afirma que los exámenes físicos anuales poco sirven para prolongar la expectativa de vida si no se tienen buenos hábitos.

Cada año no basta

Casi todos los grandes empresarios en el mundo reservan un día al año para someterse a un chequeo ejecutivo, un producto que hoy ofrecen muchas instituciones privadas de salud. Jorge Suárez, de 44 años, es uno de ellos. La semana pasada madrugó, se puso la sudadera azul y, como lo ha venido haciendo desde hace seis años, se dirigió a la Fundación Santa Fe para participar en este programa. Aunque no tiene síntomas le parece que someterse a estos exámenes es muy importante. "Yo me siento tranquilo tanto si todas las pruebas salen bien como si me encuentran problemas porque así puedo corregirlos", dice. Ese día a él y a sus compañeros de chequeo les hicieron una consulta exhaustiva de 45 minutos con un médico internista y una serie de exámenes diagnósticos, entre los que figuran un electrocardiograma, prueba de esfuerzo, rayos X del tórax, pruebas de función pulmonar, TAC del cerebro y del abdomen, así como pruebas de laboratorio.

A pesar de la popularidad de este tipo de planes

-sólo en la Fundación se ven más de 1.000 pacientes al año a través de este servicio- un informe reciente realizado en Estados Unidos por la Agencia Federal para la Investigación de la Calidad de la Salud encontró muy poca evidencia científica para la práctica de muchos de los exámenes que se incluyen en estos chequeos y, en general, en todas las pruebas de rutina para personas asintomáticas. El estudio, por ejemplo, encontró que hacerse una colonoscopia o un test pélvico cuando no hay síntomas no marca una diferencia en la sobrevida de los pacientes.

Aun en los casos de pruebas que son consideradas necesarias, como las del colesterol y la toma de la tensión arterial, el informe advierte que practicarlos con una periodicidad anual no representa ninguna ventaja. El grupo de expertos que redactó el informe dice que una radiografía del tórax, un electrocardiograma y los análisis de la orina ocasionalmente encuentran enfermedades antes de que los síntomas aparezcan pero no por ello deben ser practicados ritualmente. Para reforzar este punto el doctor David Atkins, experto en medicina preventiva, puso como ejemplo un estudio en el que se demostró que los exámenes de orina pueden detectar bacterias en 5 a 10 por ciento de las mujeres que aún no tienen síntomas de infección de vejiga. Sin embargo, cuando estas pacientes han sido estudiadas no hay diferencia entre las que consumen antibiótico y las que toman placebo. "Por el contrario, las que toman antibióticos desde más temprano tienen más efectos secundarios".

Otro examen superfluo, según estos expertos, es el pélvico, pues consideran que el simple tacto no permite detectar el cáncer de ovario en un estadio temprano, cuando el tratamiento es mucho más efectivo. Por lo tanto, concluye el informe, no encontrar enfermedades no significa que no estén latentes.

Escuchar el corazón con el estetoscopio, una de los más grandes símbolos de la práctica médica, también fue considerado innecesario, así como dar golpecitos en el pulmón o mirar ojos, oídos y boca. Y aunque algunos médicos consultados admiten que no hay evidencia sobre la efectividad de estos procedimientos, consideran que si no los hacen muchos pacientes pensarían que no fueron bien atendidos. En efecto, algunos especialistas dicen que una de las razones para solicitar más exámenes de los debidos radica en que el mismo paciente espera o exige que se los receten.

El informe plantea que las visitas preventivas serían más productivas si los médicos se dedicaran más a hablar con sus pacientes sobre cómo dejar de fumar, cómo comer mejor y beber menos alcohol e incluso sobre la necesidad de usar cinturón de seguridad en lugar de pedir exámenes innecesarios.

En otras palabras, en el fondo el problema es de costo-beneficio. "Desde el punto de vista de la medicina de la seguridad social los chequeos periódicos no son efectivos frente a sus costos, pues serían demasiado caros para el bajo porcentaje de enfermedades que se encontrarían. A una entidad prestadora de salud le saldría muy oneroso y por eso prefieren hacer charlas preventivas", dice Juan Albornoz, director de medicina preventiva de Colsubsidio. Los chequeos se hacen para personas muy ocupadas que quieren estar tranquilas sobre su salud y que los pueden costear. "No es un programa diseñado tanto para encontrar enfermedades como para prevenirlas", aclara. En el caso de un individuo de 40 años que se encuentra estresado y con el colesterol alto, "aquí se le dice que está construyendo el camino hacia un infarto y que debe cambiar su estilo de vida".

Albornoz piensa que es un servicio que puede compararse con el que ofrecen los aviones en primera clase. "Es ir al médico para que me hagan exámenes serios pero que al tiempo me atiendan muy bien y me consientan, todo en el menor tiempo posible", dice. En el programa de Colsubsidio, que incluye el servicio de toma de exámenes de sangre y muestras a domicilio, han encontrado tumores, problemas neurológicos pero, sobre todo, riesgos de enfermedades cardio y cerebro vasculares. Según el médico Alfonso Villamil, director del programa de chequeo ejecutivo de la Fundación Santa Fe, 50 por ciento de las personas que llegan tienen alto el nivel de colesterol y triglicéridos. "Buena parte también tiene sobrepeso e hipertensión arterial. Otras de las dolencias que se detectan tienen que ver con problemas de los ojos como el glaucoma".

No obstante una cosa es clara: es mejor hacerse examinar de cuando en cuando que no hacerlo nunca. El chequeo ejecutivo surgió en Estados Unidos en los años 20 cuando un estudio mostró que la gente que se hacía estas revisiones anuales vivía más. Pero los críticos del servicio piensan que la razón para ese resultado es que quienes se hacían estos chequeos eran más saludables porque cuidaban más su organismo.

Por ello no está de más hacerle una visita al médico pues así se crea el buen hábito para cuidarse mejor. Pero no es conveniente pensar que una visita anual al médico es garantía de buena salud hasta la siguiente. Lo que sí es cierto es que después de cierta edad lo mejor es estar atento a los cambios del organismo para hacer los correctivos y tratamientos a tiempo.

Recuadro

Qué examen y a qué edad

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