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| 11/6/2000 12:00:00 AM

A calzón quitao

La industria de la ropa interior colombiana se perfila como uno de los negocios más exitosos en estos momentos en el país.

La industria de la ropa interior en Colombia está volando. Y no se trata de una expresión caprichosa. El haberse situado desde un principio de cara al mundo les ha permitido a los empresarios nacionales salirse del estrecho mercado local, afectado por la baja de la demanda interna y los vaivenes de la economía del país, para buscar una posición en los mercados internacionales, que cada día les abren más las puertas por la calidad de su producto y por la agresividad comercial de sus vendedores. Es por ese motivo que la industria de la ropa interior es uno de los mayores éxitos empresariales de los últimos años.

En Colombia esta industria la integran más de 1.500 compañías, entre las grandes y tradicionales confeccionistas y las medianas y pequeñas, categorías en las que se sitúa la mayor cantidad de empresarios de este sector en el país. De éstas, 220 se han arriesgado a conquistar mercados externos bajo su propio riesgo. Los grandes productores del país se concentran especialmente en Medellín, Bogotá, Barranquilla y Cali, con una característica distintiva en el desarrollo del negocio: las compañías que se han especializado en hacer maquila para grandes firmas internacionales, como Victoria Secret, Hanes, Avon y Gilligan & O’Malley, y productores que han preferido correr la aventura de salir con sus propias marcas, como ha sido el caso de Leonisa, considerada la madre de esta industria en Colombia y una de las más agresivas en su penetración de mercados externos. Al lado de ésta compiten otras marcas colombianas, como Antonella, Ellipse, Cher France, Lady Marcel, Memories y Armonía, entre otras más pequeñas, que también incursionan en la exportación pero a una escala menor.

Es por esa vocación inherente al negocio de la ropa íntima que Proexport se ha aplicado en darle un gran empuje a las exportaciones de estos productores. “Este es uno de los sectores que más hemos impulsado, entre otras cosas por la misma movilidad de sus empresarios, viajan al exterior, buscan tecnología moderna y se mantienen al tanto de lo que exige el mercado globalizado. Esto los acerca al éxito en sus negocios y nuestra función es darles la mano para que lo logren organizándoles citas conjuntas o asesorándolos en la parte en que estén débiles: producto, presentación del producto, los negocios internacionales, etc.”, indica Clarisa Rojas, de la división de ropa interior de la promotora de exportaciones.

El rubro que más lejos ha podido volar en materia de ventas ha sido el de los sostenes y corsés, segmento en el cual han alcanzado un crecimiento del 1,15 por ciento a junio de este año. Esto habla muy bien del grado de tecnificación que ha tenido esta industria, pues de todas las prendas íntimas femeninas el brasier viene siendo la pieza estrella por ser la que mayor especialización y precisión requiere en su confección. La dificultad que entraña ajustar los 18 pasos de una prenda sencilla, hasta los 32 pasos que implica sacar un producto sofisticado, hace que no muchos puedan medírsele.

A este rubro le siguen el de los calzoncillos slips, camisetas interiores y calzón femenino, el cual mostró un crecimiento de sus exportaciones del 344 por ciento con respecto al año anterior, lo que se tradujo en ventas por 159.000 dólares.



La Meca

Su propia dinámica ha permitido a las exportaciones antioqueñas tener más del 75 por ciento de las ventas al exterior, obteniendo hasta mediados del año exportaciones por 44 millones de dólares, según cifras de la Cámara de Comercio de Medellín. Esto se debe a una larga tradición de textileros, originada en las primeras décadas del siglo y que fue el principio de la bien ganada reputación que tiene en estos momentos la industria confeccionista paisa.

Si bien los resultados hablan de una industria que se perfila cada vez más en torno a vender el producto afuera, aún persiste un potencial de crecimiento que depende del ajuste de los procesos productivos, el ensanchamiento de la planta productiva, la implementación de un sistema de entrega rápida en los distintos países y la explotación de nuevos mercados favorables que hasta el momento no han sido logrados .

En esa búsqueda de mejoramiento de la capacidad de la industria paisa, Antioquia tiene una experiencia que vale la pena replicar en otras ciudades. Se trata de los Carces, o Comités Asesores Regionales de Comercio Exterior. Cada Carce está liderado por empresarios de la región, entidades gubernamentales de comercio exterior, los gremios y la academia, unidos bajo el propósito de extender y mejorar la cultura exportadora de esta región. Su labor es analizar los mercados potenciales, profundizar sobre la favorabilidad o no de las normas que existen en el país y definitivamente promover iniciativas de apoyo a los cluster de la confección.

Una de las ideas generadas por parte del Carce fue la creación de un Plan Padrino, que ya se está llevando a cabo, a través del cual las empresas más experimentadas, como Confecciones Colombia, El Cid, Grupo Crystal, Leonisa, Distrihogar, acompañan a las medianas o pequeñas empresas en sus procesos de internacionalización. “Este programa da una respuesta concreta y práctica para elevar el nivel de exportaciones en este tipo de empresas”, confirmó un miembro del comité asesor.

Antioquia representa el 30 por ciento de las exportaciones no tradicionales del país en estos momentos, pero el interés puesto en el sentido de crear nuevas posibilidades para exportar podría mostrar un repunte en esta participación a la vuelta de pocos años.

Dentro del macro-cluster de la confección la Cámara de Comercio de Medellín viene trabajando desde hace dos años en el esquema del micro-cluster de la ropa interior, una herramienta que ayudará a definir cuáles son la relaciones que se establecen en esta industria. Es decir, cómo se configura el entretejido empresarial que participa en este negocio, desde los insumos y el centro de desarrollo tecnológico hasta la distribución y la venta. “La idea en la Cámara es que con la construcción de un enlace empresarial como este se consolide más fácilmente la actividad económica, lo que posibilita un mayor y mejor desarrollo del sector”, sugiere Pedro Juan González, director ejecutivo de la Cámara.



Competitividad ante todo

El mercado latinoamericano, y en especial los mercados vecinos, se han propuesto como el espacio más propicio para colocar las prendas colombianas, bien sea en el segmento de la ropa interior femenina como la masculina. Esto se da puesto que los mercados de Estados Unidos y el europeo se encuentran amarrados por firmas tradicionalmente fuertes y con inmensas inversiones en su marca, como es el caso de Vanity Fair, que invierte cerca de 120 millones de dólares anuales en publicidad sólo en España. Suma que ninguna empresa nacional está en condiciones de emplear para penetrar un mercado, sobre todo cuando el de Colombia es un mercado de capitales estrecho y que además hay unos recursos de fomento insuficientes. Por eso resulta más significativo que este sector haya logrado ser uno de los 10 más grandes exportadores del país.

En América Latina los exportadores han coronado con éxito negocios en países como Chile, Perú, Venezuela, Ecuador, Bolivia, México y Centroamérica. Pero los destinos que más se han consolidado en el último tiempo son Costa Rica, con el 27 por ciento de las ventas, seguido por Venezuela, Estados Unidos, Chile y Puerto Rico, naciones a donde se dirige más del 80 por ciento de las exportaciones de este producto.

Estados Unidos es un destino que han tocado varios empresarios con mayor o menor éxito, pero la gran oferta mundial que soporta ha hecho que no sea fácil entrar con marcas propias a este mercado. En estos momentos Colombia le entrega sólo el 11,27 por ciento del total de lo que produce para el exterior. Es por eso que Proexport estudia un proyecto para penetrar en el mercado canadiense, país que posee un consumo per cápita muy alto y aún no conoce el producto colombiano. “Estamos en el proceso de ajuste del producto”, indica Clarisa Rojas.

Aun así la conectividad internacional de estos empresarios y la calidad del producto colombiano hacen prever que esta industria continúe dándole al país grandes satisfacciones en materia de cifras.

Sigue siendo paradójico que lo que está más ligado a la intimidad y más oculto en el atuendo de hombres y mujeres sea lo que esté sacando la cara por el país.
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