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| 9/13/1993 12:00:00 AM

Cambio de hábito

Por increíble que parezca, hoy un bogotano piensa dos veces antes de comerse un ajiaco o saborear una morcilla.

ES MUY POSIBLE que hoy, un bogotano de 40 años, se abstenga, muy a su pesar, de saborear un cuchuco de trigo con espinazo. Es probable también que el simple hecho de comerse una morcilla le produzca intolerables sentimientos de culpa.Según un estudio realizado por la agencia de publicidad, Leo Burnett, el 70 por ciento de los habitantes de la capital ha variado su alimentación tratando de que sea más saludable.
La encuesta se realizó en marzo de este año con hombres y mujeres entre los 18 y los 45 años, bajo la dirección de la investigadora Cecilia Arellano. Y muestra que los bogotanos tienen hoy una mayor preocupación por la calidad de los alimentos que consumen. Aunque esta es mayor entre las mujeres, se aprecia también un interés entre los hombres por consumir alimentos más nutritivos y por conocer los ingredientes de los productos.
Al parecer, más que la vanidad es la salud lo que ha llevado a los bogotanos a modificar sus hábitos alimenticios. Mientras más de la mitad señala que la razón para estos cambios es la de cuidar la salud, solo uno de cada cuatro afirma que lo ha hecho para cuidar la figura (ver cuadros).
Y los grandes damnificados de estos cambios son al parecer el postre de natas y las tortas. Según la investigación, los principales cambios efectuados tienen que ver con la reducción de dulces, harinas, carnes rojas y huevos. Sin embargo, el consumo de alimentos fritos sigue siendo alto. Asimismo prefieren el arroz y la papa a las pastas y cereales. Pero hoy comen más pollo y pescado.
El estudio muestra también que del dicho al hecho no hay mucho trecho. Mientras hace dos años los bogotanos tenían apenas buenas intenciones de mejorar su alimentación, ahora se demuestra que esto se ha traducido en acciones. Pero mientras los hombres se abstienen de alimentos con alto contenido de colesterol, las mujeres se preocupan por ingerir productos ricos en fibra.
Eso les inquieta más que las calorías, los aditivos, o el contenido de sal y de azúcar. En los dos últimos años ha bajado también el consumo de leche, jugos de frutas, té y chocolate y aumentado el de café y gaseosas (especialmente dietéticas).
La mayoría de los entrevistados señala que la información sobre nutrición la obtiene a través de publicaciones (artículos de revistas y libros). En general, los medios de comunicación (prensa, radio y TV) continúan siendo fuentes importantes de información en nutrición, especialmente entre los menores de 40. A partir de esa edad, es el médico quien los asesora.
Lo que si tienen claro es que el exceso de peso es culpa de la indisciplina alimentaria. La gran mayoría atribuye los problemas de sobrepeso a los malos hábitos, como comer en exceso y a deshoras. Pero los bogotanos son mucho menos vanidosos de lo que parecen. Mientras al 43 por ciento les preocupa -"mucho" o "bastante"- su peso, al resto, los kilos no les desvelan. Igualmente, sol0 el 26 por ciento considera que está pasado de peso y la mitad respondió que se pesa "ocasionalmente" o "nunca". Solo el nueve por ciento lo hace a diario o semanalmente.
Pero eso no quiere decir que los bogotanos no sean unos expertos en materia de calorías. Las principales medidas que toman para bajar de peso son: disminuír el consumo de grasa, harinas y azúcares, consumir más frutas y verduras. Las dietas, sin embargo, son utilizadas solo por el ocho por ciento. Y entre los afiebrados, la mitad sigue aquellas que les son recomendadas por amigos, y la otra mitad las hace bajo supervisión de un médico o un nutricionista.
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