Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2003/06/15 00:00

Cambio de hábito

La programación neurolingüística se ha convertido en una terapia ideal para resolver muchos de los problemas de la vida cotidiana. Su fundador vendrá a Colombia a finales del mes.

Muchos creen que su forma de ver y de pensar son como marcas de nacimiento. Por eso se les escucha decir frases como "yo soy tímido", "yo no soy capaz", "fulana me cae mal y eso nunca va a cambiar".

No obstante en 1974 John Grinder y Richard Bandler, dos científicos estadounidenses, vieron que el cerebro era como una plastilina maleable y por lo tanto se podía reprogramar en cualquier momento. A través de sencillas y rápidas técnicas Grinder -quien en el momento trabaja separado de Bandler- ha logrado que muchas personas cambien la percepción que tienen del mundo. Hoy esta ciencia, conocida como Programación Neurolingüística (PNL), está en auge en Colombia. No sólo sicólogos y médicos siquiatras han adoptado sus técnicas sino también otros especialistas de la medicina, como los nefrólogos, quienes la emplean para elevar la calidad de vida de los pacientes que deben someterse a la diálisis y también se aplica en el tratamiento de enfermedades crónicas como artritis, lupus, sida y cáncer. De acuerdo con Liliana Zambrano, representante de PNL en Colombia, al mes atienden a 45 personas, desde amas de casa hasta ejecutivos, que acuden a las sedes de Bogotá para realizar diplomados. El boom ha llegado a la Fiscalía General de la Nación, entidad que ha visto en esta ciencia una herramienta para darles apoyo a sus empleados en el manejo de situaciones de crisis. "Se les preparó un paquete especial para manejar el estrés y la angustia para que puedan trabajar mejor en las condiciones de riesgo en las que viven", afirma Gloria Rocío Gaitán, funcionaria de Colmena Riesgo, entidad que tiene como cliente a la Fiscalía de Ibagué. Otras instituciones que han visto un aliado de sus empleados en el PNL son la Contraloría, Fenalco y las alcaldías de Manizales, Armenia e Ibagué. Los miembros del gabinete de la gobernación de Caldas han hecho el curso para fortalecer sus habilidades gerenciales.

Los postulados de PNL también se aplican en educación. "Hemos capacitado a 35 docentes para mostrarles que los niños pueden aprender de diferentes maneras, por imágenes visuales, en forma auditiva o kinéticamente. También se entrena en el lenguaje para cambiar frases negativas como 'no puedo' por otras más positivas que estimulen al niño en el aprendizaje", afirma Oscar Fernando Mejía, funcionario de la secretaría de Educación de Manizales. Para aumentar aún más el furor, Grinder, el cofundador de la ciencia, estará en Bogotá el 27 de junio para dictar un taller de tres días para los colombianos que quieran aprender más sobre esta especialidad.

La programación neurolingüística busca reprogramar el cerebro humano para transformar conductas con las que las personas no se sienten a gusto o también para generar nuevos comportamientos. Hace tres décadas Grinder y su colega estaban convencidos de que debía existir un proceso de códigos que formaban la percepción de cada persona, como sucede con el software de un computador. Encontraron que el cerebro se programa a través de tres canales: el visual, el auditivo y el kinético (el tacto, el olfato y el gusto). Así, todo lo que la gente escucha, observa o siente es lo que constituye la impresión, pero se requiere un pegante muy poderoso las emociones- para que las impresiones queden grabadas en el cerebro. Los expertos notaron que la interpretación de las impresiones se graban en la mente con varios tipos de emociones: dolor, tristeza, alegría, amor o miedo, una operación en la cual intervienen los neurotransmisores. Por eso, debido a experiencias tempranas alguien puede odiar las arañas o fascinarse con los atardeceres, sentir amor por las matemáticas o alegría cuando ve a alguien. Así mismo Grinder vio que la manera como la gente reacciona frente a un estímulo activa circuitos que ya se han fijado a causa de ese aprendizaje previo. Los circuitos repetidos forman los patrones de conducta y por eso se explica que la gente reaccione de la misma manera ante ciertas circunstancias. Grinder también encontró que son las creencias y no el entorno o la motivación lo que influye de manera más determinante en las conductas.

Lo que pretende esta ciencia es contribuir en la química del cerebro para alterar la percepción y el comportamiento de las personas. "Supongamos que tuve un inconveniente con alguien y quiero estrangularlo, pero entiendo que no es posible y tampoco cambiarlo. ¿Cómo hago entonces para que no me afecte? Genero circuitos alternos: le cambio la imagen, lo veo pequeño, posiblemente en calzoncillos, le cambio el audio y le coloco una voz chillona y débil", explica Zambrano. Si se trata de fobia a las arañas ella recomienda hacer un juego en el que la mano del paciente es el temido insecto y a medida que toma cada falange le asigna en la mente un color de media a cada dedo. "Cada vez que vea una araña la voy a ver con medias de colores y el miedo se transformará en un sentimiento de respeto por el animal".

Grinder también encontró que el inconsciente es esencial para el cambio. Pudo observar que esta parte del cerebro domina más funciones del órgano que la consciente y que es allí donde las personas pueden encontrar recursos para generar la transformación. "Por ejemplo, el acto de dejar de fumar debe ser inconsciente pues si razona demasiado cada vez va a acordarse más del vicio", explica Zambrano.

El proceso no es tan sencillo. La persona debe asistir a un taller para aprender a aplicar las técnicas básicas, pero en casos más especializados es necesario contar con la asesoría de un experto. Para reemplazar un patrón negativo por uno positivo hay que conjugar tres ingredientes. El primero, una actitud positiva hacia el deporte pues el ejercicio ayuda a mantener en forma no sólo el cuerpo sino también la mente. Sigue la toma de recursos, que consiste en aplicar una serie de técnicas de modelaje (aprender de otros) y anclaje para reprogramar la conducta. La tercera es el modelo de precisión, que ayuda a hablar con gracia y eficiencia pues el lenguaje influye en las conductas. "La gente habla con términos absolutos como nunca, todos, nadie y eso no es preciso. Lo mismo sucede cuando alguien dice 'me dejó el avión'. La culpa no es del avión sino de la persona que llegó tarde al aeropuerto", dice Zambrano.

La programación neurolingüística no pretende desterrar otras ciencias sino servir de complemento en el tratamiento de fobias, miedos y otras dolencias físicas que seguramente han surgido de depresiones y angustias. La idea central es conocerse a sí mismo, aceptar lo bueno y transformar lo malo para vivir mejor y más feliz.

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