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| 9/29/2007 12:00:00 AM

Campus rosarista

La Universidad del Rosario amplía su espacio para darles cabida a más estudiantes y enfrentar el siglo XXI. En 2009 tendrá una sede en el norte.

Una de las  más antiguas universidades de Colombia, testigo de los momentos históricos cruciales del país y alma máter de abogados ilustres y ex presidentes, tendrá una sede en el norte de la ciudad. Se trata del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, más conocido como la Universidad del Rosario, cuya sede colonial, construida en 1653, es una de las más características del centro de Bogotá. El nuevo campus se comenzará a edificar en 2009 en los terrenos del antiguo Polo Club y estará a la altura de las mejores universidades del mundo.

Con este proyecto, que contará con 180.000 metros cuadrados construidos, culmina una búsqueda que comenzó hace tres años para solucionar un problema de espacio, debido a que la población estudiantil de este plantel educativo estaba creciendo de manera considerable. En los años 70 se contaban 1.000 alumnos y hoy son más de 10.000. Para ir aliviando el problema, la universidad había adecuado otros edificios alrededor del viejo claustro, así como en la Quinta de Mutis, donde por muchos años funcionó el bachillerato. Pero con los nuevos cálculos, se estimó que en 2018 tendrían 18.000 estudiantes, lo cual requeriría de una tercera sede. "Teníamos un déficit de 20.000 metros cuadrados", dice Hans Pieter Knudsen, rector del Rosario. Buscaron por el sector del centro, pero luego vieron que esa idea no era conveniente. "Íbamos a terminar atomizados", afirma. El mayor obstáculo era que al trasladarse, muchos profesores que dictaban clase y al mismo tiempo trabajaban en el centro se vieran impedidos para cumplir los nuevos horarios. Pero un estudio mostró que la mayoría de catedráticos y estudiantes de este plantel vivían entre la 170 y Centro Chía, sobre el eje de la autopista, lo cual les ayudó a tomar la decisión de buscar en el norte.

En el campus se ubicarán todas las carreras de pregrado que hoy se ofrecen, junto con las maestrías y los doctorados. Las especializaciones y las dependencias administrativas se mantendrán en el claustro, que hará las veces de sede principal. La sede del norte también recibirá a los estudiantes de nuevas carreras de pregrado que la universidad comenzará a ofrecer para estar presente en todas las áreas de conocimiento. Entre ellas se encuentran las ingenierías, química, física y matemáticas. Por tal motivo, el nuevo edificio tendrá, además de aulas, laboratorios, bibliotecas y un hospital universitario que apoyará los estudios de medicina y enfermería. También se prevé la construcción de un centro de alto rendimiento con escenarios deportivos para todas las disciplinas. Así mismo, tendrá dormitorios para acomodar a los estudiantes que vienen de fuera de Bogotá.

El diseño se elegirá por concurso. Aún no se sabe exactamente cómo lucirá el edificio, pero Knudsen anticipa que "será ejemplar en el manejo de discapacidad en el Distrito, rodeado de verde y con muchos espacios al aire libre". También se busca que esté abierto a la comunidad vecina a través de sus bibliotecas. Mientras el proyecto se desarrolla, la universidad emprenderá una obra, junto con el Banco de la República y otras universidades del sector, para recuperar la plazoleta del Rosario, puerta de entrada a la Candelaria y un punto de visita obligado de turistas.

Con esta nueva sede, El Rosario pretende mantenerse, como siempre, a la altura de las mejores y apostarle a Bogotá como una ciudad universitaria a la que pueden llegar tanto los colombianos como los estudiantes de países vecinos, que contará con modernos centros de investigación, una planta de profesores más grande y una oferta de nuevos programas de doctorado.
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