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| 5/3/2016 6:16:00 PM

Cómo detectar a tiempo un cáncer silencioso

El tumor de ovario casi siempre produce síntomas cuando ya se encuentra en estado avanzado. Aun así, los médicos recomiendan poner atención a cambios en el cuerpo y consultar a tiempo.

Para diagnosticar a tiempo el cáncer de seno, existen el autoexamen mamario y la mamografía. Para el de cuello uterino, la prueba es la citología. El de endometrio tiene un signo que permite detectarlo temprano y es el sangrado después de la menopausia. Pero con el cáncer de ovario la situación es muy difícil porque no habla, no manda señales, no da aviso. Por eso se le llama el cáncer silencioso. Según el ginecólogo y oncólogo René Pareja, esta es la razón por la cual el 80 por ciento de los diagnósticos se da cuando éste se encuentra ya en un estado avanzado. “El cáncer de ovario no tiene signos específicos y por lo general las mujeres pueden pasar hasta dos años consultando por molestias vagas en el abdomen”, dice. Y mientras ellas reciben diagnósticos y tratamientos errados, la enfermedad va avanzando.

Hay 80 tipos de tumores distintos en el ovario, dentro de los cuales el más común es el epitelial, que se diagnostica sobre todo en mayores de 60 años, y representa el 80 por ciento de los casos. Las estadísticas señalan que el riesgo que tiene una mujer de padecer un cáncer de ovario es de  1 en 76. El 5 por ciento de estos tumores tiene un componente genético, es decir que algún familiar de primer o segundo grado pudo haber sufrido la enfermedad, o tienen una alteración genética, como sucede en el caso de Angelina Jolie. En dichos casos está indicado que a los 35 años, y una vez la mujer ha tenido sus hijos, extraer los ovarios. Pero en el resto de casos, no se sabe a ciencia cierta que predispone para este mal.  

Al principio este cáncer no presenta síntomas. Y cuando los da se confunden con otras cosas como hinchazón en el estómago, dolor en el abdomen, dificultad para comer, llenura o tener que orinar muy seguido y con urgencia. Estos signos podrían confundirse con colon irritable, síndromes dispépticos, alteraciones de la motilidad intestinal, gastritis, entre  otras condiciones. Para cuando se sospecha que el cáncer puede estar detrás de estos síntomas es muy tarde y el tumor ya ha comprometido otros órganos fuera del ovario. Además no existe una prueba de tamizaje, como la citología, que detecta el cáncer de cuello uterino en sus etapas tempranas. “Se han hecho estudios en los que se les ofrece una ecografía a mujeres asintomáticas pero no ha resultado costo efectivo debido a que resultan muchos falsos positivos y las mujeres son sometidas a cirugías que no necesitan”, explica el experto.

Quitar los ovarios como método de prevención no es una solución, según Pareja, porque la evidencia muestra que aquellas mujeres que tienen los ovarios en su sitio viven más que las que se los han quitado. Solo al 20 por ciento de las mujeres se le detecta a tiempo el cáncer de ovario y en la mayoría de casos, dice el experto, es porque corrieron con suerte. “Las lesiones a veces duelen pero a veces se detecta por azar en el examen físico”, dice. En este escenario, la recomendación es que todas las mujeres vayan una vez al año al ginecólogo donde el médico puede detectar durante el examen pélvico alguna lesión sospechosa que amerite algún tipo de estudio adicional. El examen anual, además, es la manera más expedita de detectar a tiempo otros canceres del sistema reproductivo de la mujer.  

Los expertos por eso recomiendan que la mujer conozca bien su cuerpo y consulte cuando experimenta un cambio. Y si siente los síntomas mencionados y estos no se pueden explicar por otro tipo de enfermedades, lo mejor es acudir al un médico de inmediato, ojalá donde un ginecólogo. Diagnosticar este cáncer a tiempo tiene  buen pronóstico. Según Pareja, los tumores se clasifican en 4 estadios, donde el I,  implica una mayor posibilidad de cura con todas los herramientas que cuentan los oncólogos para tratar estas lesiones: cirugía, quimio y radioterapia,  o la combinación de estas. “En el estadio I es donde hay mayor tasa de éxito y menor recurrencia,  y en el estadio IV es un cáncer, que por definición, no se puede curar”.

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