02 febrero 2013

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Cáncer: tras la huella del enemigo

CIENCIALos expertos esperan que en cinco años el cáncer se convierta en una enfermedad crónica, pero controlable como la diabetes, gracias a un examen que revela el ADN de cada tumor.

Cáncer: tras la huella del enemigo.

Cuando Steve Jobs, CEO de Apple, fue diagnosticado a los 48 años con un cáncer extraño conocido como tumor neuroendocrino se sometió a un examen por el cual pagó más de 100.000 dólares, unos 200 millones de pesos. Se trataba de una prueba para decodificar el ADN de su tumor. El multimillonario vivió
ocho años con la enfermedad, pero al final ella lo derrotó.

Hasta ahora solo personas como Jobs, con el dinero para costear una prueba tan sofisticada, logran obtener esa información. Pero según un anuncio del Instituto Nacional de Cáncer del Reino Unido, en cuestión de cinco a diez años este examen será rutinario para los enfermos de cáncer.

Descifrar el código genético del tumor de cada paciente es importante pues equivale a que la Policía tenga la huella digital de un criminal: es más fácil perseguirlo y capturarlo. En el caso del cáncer conocer qué tipo de tumor es, qué receptores o proteínas tiene, y cómo se comporta ayudará a los médicos a diseñar un tratamiento más apropiado. 

Tal como están las cosas hoy, la mayoría de los pacientes recibe, salvo en contadas excepciones, una misma droga para su cáncer sin importar dónde esté localizado. En ese sentido el tratamiento es considerado bárbaro por algunos, pues se hace a ciegas y a sabiendas de que se afectarán tanto las células malas como las buenas. Por eso son tan devastadores los efectos secundarios de la quimioterapia. 

Desde hace un tiempo se sabe que el cáncer no es solo una enfermedad sino muchas. Según Luis Eduardo Bravo, epidemiólogo de la Universidad del Valle, hay por lo menos 80 tipos de cáncer según el órgano en el que aparezca “y en cada órgano hay subtipos distintos entre sí”. Es por esto que algunos tumores reaccionan bien frente a algunos medicamentos pero ni se inmutan ante otros.

Hacer un perfil genético de un tumor específico ayudaría a diseñar un tratamiento más apropiado para atacarlo sin que el paciente sufra los efectos secundarios de la droga, pues esta solo actuaría sobre las células cancerosas. “Es lo que conocemos como medicina personalizada”, dice el oncólogo Carlos Castro, director de la Liga Contra el Cáncer. 

Este tipo de examen es posible hoy, pero solo en ciertos tipos de cáncer, como el de seno. En dicha circunstancia se hace la prueba genética para ver si el paciente tiene un tumor con la variante del gen HER2, que causa una quinta parte de los casos. A aquellas personas que lo tienen se les suministra Herceptin, una droga que solo funciona en este tipo de células malignas. Lo mismo sucede con los pacientes de melanoma avanzado que tienen ciertas mutaciones, para quienes existe una droga conocida como Vemurafenib, que ha logrado incrementar la expectativa de vida en cuatro meses. 

La idea es que estos casos no sean aislados y que cada tipo de cáncer pueda ser atacado con una terapia particular. Así, este mal llegaría a ser manejable, como lo es hoy una patología crónica. 

En este proyecto están trabajando varios grupos en el mundo. Uno de ellos es el Instituto Nacional de Cáncer del Reino Unido, el cual destinó una partida de 3 millones de libras esterlinas para este fin. 

Uno de los obstáculos es la resistencia del cáncer a las drogas. Según Alan Ashworth, director de dicho instituto, esto podría superarse al monitorear el ADN del tumor, lo que se realizaría atrapando, por medio de un examen de sangre, una célula tumoral que flote en el torrente sanguíneo. Esto evitaría hacer biopsias invasivas.

Ashworth cree que gracias a que los estudios genéticos irán bajando de costo, en cuestión de cinco años el examen estará disponible para muchos pacientes. Dicha información también favorecerá el desarrollo de nuevos medicamentos. 

Bravo se muestra escéptico debido a la complejidad del cáncer. “Es cierto que vamos hacia allá y que probablemente llegaremos a ese momento, pero es poco probable que logremos controlar todos los tumores”, señala. 

Ashworth es mucho más optimista y señala que en una década, un paciente que se diagnostique con cáncer avanzado, que hoy solo tendría unos meses de vida, podrá vivir diez años con ese mal.
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