Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2016/03/04 14:23

Cáncer: ¿una enfermedad crónica?

La cura contra el cáncer no parece cercana, pero la esperanza de los expertos es convertirlo en una enfermedad crónica, como la diabetes y la hipertensión. Así lo están logrando.

Desde hace unos años se ha encontrado en la inmunoterapia otra opción de manejo del cáncer. Foto: Simon Jarratt / Corbis

Todos esperan con ansia la noticia sobre una cura contra el cáncer. Pero los avances en los tratamientos no están encaminados hacia ese objetivo sino hacia lograr controlar la enfermedad, como sucede con la hipertensión o la diabetes, por ejemplo. Este nuevo enfoque permite que los pacientes que la padecen tengan tasas de mortalidad menores, mejoren su calidad y vivan más.

Las dificultades de conseguir una cura radican en que el cáncer no es una única enfermedad, sino más bien un grupo de ellas. Teniendo en cuenta que los tumores afectan cualquier parte del cuerpo, cada uno puede comportarse como un mal diferente. En términos generales, el cáncer es un crecimiento descontrolado de células. Al proliferar de manera desordenada, alteran el funcionamiento normal de los órganos. De esta manera, cuando estas células invaden tejidos vecinos o se trasladan a otros lugares, se dice que hay metástasis. En este proceso se ven involucrados múltiples factores y por eso no ha sido una tarea fácil encontrar una sola cura para todos estos males.

Desde hace unos años se cuenta con el mapa genético del cáncer y gracias a esto se conoce cerca del 70 % de los genes implicados. Esto permite a los médicos saber cómo nace, crece y se propaga la enfermedad, lo cual permite conocer mejor al enemigo al cual se enfrentan los pacientes.

Hace unos años la mayoría de los pacientes con cáncer eran diagnosticados en etapas avanzadas de la enfermedad, lo que dejaba a los médicos con pocas opciones de tratamiento. Pero en la actualidad se cuenta con métodos de diagnóstico temprano. Además de estos, las células malignas o algunas proteínas expresadas por tumores pueden ser detectadas en casi cualquier fluido corporal, ya sea sangre, orina o saliva. De esta forma los médicos encuentran tumores en fases tempranas. Inclusive cuando no existen síntomas, así los tratamientos son menos agresivos, lo que disminuye los efectos colaterales de los medicamentos anticancerígenos.

Los pilares del tratamiento para el cáncer han sido tradicionalmente radioterapia, quimioterapia y cirugía. Pero desde hace unos años se ha encontrado en la inmunoterapia otra opción de manejo. Andrés Felipe Cardona, oncólogo de La Clínica del Country en Bogotá, señala que la ciencia lleva 35 años esperando modificar la capacidad de respuesta del cuerpo contra las células anormales del cáncer. “Finalmente contamos con inhibidores de los frenos naturales en el propio ejército del organismo, que es el sistema inmune”. Esta terapia se basa en hacer que el sistema inmune de los pacientes con cáncer desarrolle la manera de atacar las células malignas.

Según Cardona, hoy los oncólogos han ingresado en la era de la medicina de precisión. “Los últimos años nos han permitido reconocer más de 400 medicamentos novedosos en evolución, implicados en el bloqueo puntual de genes alterados en diversos cánceres”. Estas investigaciones permitieron a un grupo de enfermos con melanoma metastásico, un cáncer de piel muy agresivo, completar nueve años sin evidencia de la enfermedad.

De igual forma, un grupo de investigadores de Universidad de Tampa (Florida) realizó un estudio que, aunque es en ratones, demostró ser efectivo para disminuir las dosis de quimioterapia y así poder mantener los tumores de mama bajo un control permanente. La investigación mostró que cuando se aumenta la dosis de quimioterapia para aniquilar la mayor cantidad de células tumorales posibles, los restos de células que no son eliminadas se vuelven resistentes y cuando proliferan, las terapias convencionales no son efectivas. Esto habla de volver el cáncer una enfermedad tratable, lo que en resumidas cuentas podría ser casi tan valioso como una cura.

En la actualidad se cuenta con técnicas de vigilancia y evaluación muy desarrolladas. Las imágenes diagnósticas permiten diferenciar el tejido tumoral del que es sano, lo que permite encontrar con exactitud lugares donde existe la sospecha de una metástasis. De esta manera la radioterapia es más precisa. Como lo afirma Cardona, “estamos frente a la posibilidad de predecir con exactitud la evolución paso a paso de los cánceres más frecuentes, conocer cuándo se dará cada progresión, seleccionar las mejores terapias según perfiles poblacionales, y estimar el riesgo de recaída para saber cuáles pacientes se benefician de una u otra intervención”.

Todos estos avances son muy alentadores, las líneas de investigación de cáncer gastan millones de dólares en desarrollo de nuevos tratamientos, que aunque no han encontrado una cura definitiva, sí están haciendo ver la enfermedad como algo tratable. No hay que olvidar que esto mismo se ha logrado con otras enfermedades como el VIH. Antes ser positivo para este mal era una condena de muerte, pero en la actualidad los pacientes con un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado pueden llevar una vida normal. Eso mismo podría suceder con el cáncer.

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