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| 12/12/2016 11:58:00 AM

Descubren las células que inician el proceso de metástasis del cáncer

Un avance en este aspecto es fundamental ya que el 90% de los casos de muerte por cáncer se han producido por esta causa.

Durante años se ha buscado comprender el proceso de metástasis, en el que una enfermedad o un tumor se extienden o se reproduce en otra parte del cuerpo. Un avance en este aspecto es fundamental ya que el 90% de los casos de muerte por cáncer se han producido por esta causa.

Hace pocos días el mayor avance fue publicado en la revista Nature por un grupo de investigadores liderado por el científico Salvador Aznar Benitah en el IRB de Barcelona.

Al parecer los científicos han identificado una proteína crucial para que las células puedan hacer metástasis, se trata de la CD36. Este descubrimiento podría revolucionar la terapia y el futuro de los pacientes quienes tendrían mayores garantías en su futuro al evitar que células malignas se expandan por otras partes de su cuerpo.

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El grupo de Salvador Aznar es especialista en un tipo de células madre que están presentes en los tumores y cuyo papel es potenciar su crecimiento. Estudiando el comportamiento de estas células encontraron una subpoblación que apenas se dividía y que presentaba características muy similares a las de las células de la metástasis. Además, estas células mostraban un metabolismo muy elevado de las grasas, lo que llamó la atención de los investigadores.

Los científicos decidieron estudiar la proteína CD36, una molécula que transporta grasas y que está en la superficie de estas células. “Es la puerta entrada de los ácidos grasos que provienen del medio exterior, de la dieta o de algún otro tejido”, comentó Aznar. Su grupo la ha encontrado en células metastáticas de otros tipos de tumores como el melanoma o el cáncer de mama y, tras realizar análisis estadísticos en muestras de pacientes, también mostraron la presencia de esta proteína en carcinoma de ovario, de vejiga y de pulmón. El mayor descubrimiento al respecto es que cuando añadieron CD36 a células tumorales que no producen metástasis, estas empezaron a hacerlo.

“Hemos añadido un marcador (en referencia a CD36) que nos permite purificar las poblaciones metastáticas a un nivel sin precedentes", aseguró Aznar. "No creemos ni mucho menos que sea el único, pero este parece ser universal. A mayor nivel de CD36, mayor la probabilidad de que un tumor metastatice. No lo hemos probado en todos los tumores, pero sí en gran parte de los más comunes y en ellos hay una asociación directa entre la presencia de CD36 y un peor pronóstico en pacientes”.

En el estudio ratones inoculados con células tumorales y que siguieron una dieta normal presentaron metástasis en el 30% de los casos. Sin embargo, cuando se les alimentaba con una dieta un 15% más rica en grasas, cerca del 80% de los ratones tenían más metástasis y de mayor tamaño.

Esta unión era tan directa que el grupo científicos estudió qué tipo de grasas eran las más peligrosas. El ácido palmítico, un ácido graso de origen vegetal y componente principal del aceite de palma -presente en una gran variedad de comidas procesadas- demostró ser, con diferencia, el mayor inductor de metástasis. Añadir palmítico a cultivos de células tumorales durante tan solo 48 horas hacía que esas células fueran capaces de aumentar posteriormente la frecuencia metastática de un 50% a un 100% en ratones.

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“Este estudio es muy novedoso", confirma Joan Seoane, director de Investigación Traslacional del Vall D‘Hebron Instituto de Oncología (VHIO), y que no ha estado involucrado en él: "Esta es la primera vez que se ve que esta población de células tiene una capacidad metastática superior al resto de las células".

Además de todos los avances, la investigación también ha explorado un posible tratamiento para el proceso de metástasis. La idea es impedir el paso de ácidos grasos a través del CD36. Esto se podría lograr usando unas moléculas llamadas anticuerpos, que se unen con gran especificidad a otras proteínas. “Compramos todos los anticuerpos comerciales de CD36 y vimos que dos de ellos efectivamente son neutralizantes: no solo reconocen la proteína, sino que la bloquean y tienen un efecto antimetastático tremendo”, afirmó Aznar.

En un 20% la metástasis llegó a desaparecer por completo. En el resto se producía una reducción del 80% o 90% del número de focos metastáticos, así como de su tamaño. Además, el tratamiento no muestra efectos secundarios intolerables, lo que abre un camino hacia la terapia en humanos.

El laboratorio ya ha solicitado la protección por patente de los resultados y ha comenzado una colaboración con la empresa inglesa MRC Technology, especializada en desarrollo de anticuerpos para uso clínico. Estos se probarán en ensayos clínicos en humanos y, si el resultado es positivo, podrían estar disponibles en un plazo de 5 a 10 años. Pero este estudio podría también apuntar otros tratamientos. “Quizá sea algo tan sencillo como modificar la dieta a los pacientes con tumores. Es algo que deberíamos explorar porque el coste para el sistema sanitario sería bajísimo”, indicó Aznar.

El problema es que es muy difícil conseguir financiación para un estudio que no está vinculado a un fármaco, sino a un cambio de dieta. “Tiene que ser una iniciativa académica porque muy pocas empresas tendrán interés en un ensayo de este tipo. La financiación tiene que venir de una entidad pública, cosa que lo complica mucho", explicó Seoane.

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Gloria Pascual, primera autora del trabajo concluyó que  ahora pueden obtener células de metástasis en el laboratorio, lo cual les permitirá rastrearlas y preguntar, por ejemplo, dónde se localizan en el tumor, dónde se anclan cuando se desprenden o por qué son tan sensibles a la grasa, entre muchas otras preguntas.

“En el fondo cuando empiezas a entender mejor cómo funciona algo empiezan a aparecer dianas. Ya hemos identificado una diana. Puede ser CD36 o pueden ser 30 cosas más”, puntualizó Aznar.

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