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| 8/26/2002 12:00:00 AM

Círculos de misterio

Persiste la incógnita sobre el origen de los diseños en los campos de cultivo. Algunos no descartan la posibilidad de que los hagan fuerzas sobrenaturales.

A finales de los años 70 los círculos de las cosechas comenzaron a aparecer en campos de trigo del suroccidente de Inglaterra. Estos hermosos diseños que aparecían de la noche a la mañana atrajeron la atención de todo tipo de expertos sin que alguno pudiera explicar el fenómeno. Pero en 1991, cuando Doug Bower y Dave Chorley confesaron a un periódico británico haber sido los creadores de estos extraños dibujos, el tema quedó relegado a un segundo plano. Ahora el interés por los círculos de cosecha ha revivido gracias a la película Señales, del director M. Night Shyamalan, en la que Mel Gibson interpreta a un granjero de Pennsylvania que despierta una mañana y encuentra un gran diseño geométrico en medio de su plantación.

Aunque la historia de ficción de Shyamalan tiene extraterrestres, un ingrediente que debe ser suficientemente atractivo para los espectadores, la historia real de los círculos de cosecha es mucho más apasionante. En ella participan artistas, científicos, expertos en el clima y en ovnis, quienes se debaten por probar cada uno la validez de su propia hipótesis.

No resulta difícil ver porqué hay tanta gente interesada en el tema. La complejidad y el tamaño de los patrones es asombrosa y genera muchas inquietudes. Al principio eran círculos muy simples y pequeños pero en los años 80 se hicieron más grandes -algunos han llegado a tener hasta 200 metros de diámetro- y diseños muy elaborados como copos de nieve, estrellas, símbolos de paz y figuras mitológicas. Otro elemento que sorprende es que las plantas de trigo se doblan contra la tierra con tal cuidado que su tallo no se rompe. La mayoría de círculos aparecen en Inglaterra cada verano, en el condado de Wiltshire, donde se encuentran otros lugares sagrados como Stonhenge. Se estima que 90 por ciento de los 10.000 círculos reportados han aparecido cerca de estas piedras neolíticas pero también se han reportado en Australia, Sur Africa, China, Rusia y Estados Unidos.

En 1980 la fascinación por los complejos diseños y su similitud con las figuras de Nasca, Perú, hizo que se tejieran toda suerte de teorías al respecto. Los esotéricos afirmaban que los círculos eran grafitos de los extraterrestres. Los místicos, por su parte, decían que eran producto de la energía cósmica. Otros pensaban que tenían que ver con la actividad geomagnética de la corteza terrestre o quizás con cargas acumuladas de aguas subterráneas que corrían por depósitos de piedra caliza. Los científicos, por otro lado, sugerían que eran ocasionados por condiciones atmosféricas. El factor común de todas las hipótesis era que no podían haber sido creados por el hombre en una sola noche y en medio de la oscuridad, menos aún cuando en las noches de verano de Inglaterra el sol se oculta por sólo cinco horas. Un meteorólogo en particular, Terrence Meaden, en 1980 expuso su teoría de los vórtices de plasma, una especie de remolinos de viento cargados de electricidad que se formaban en la atmósfera y luego bajaban al piso ocasionando que el trigo se doblara en círculos.

Pero en 1991, cuando Bower y Chorley afirmaron ser los responsables de los diseños, estas teorías quedaron un poco desvirtuadas. Y para probar que lo que decían era cierto crearon un círculo y llevaron a un periodista como testigo. Cuando terminaron le pidieron una opinión a Patrick Delgado, un reconocido investigador de círculos de cosecha. El dijo: "Ningún humano habría podido hacer esto. Esto es obra de una inteligencia superior".

Los cereólogos -como se les llama a quienes investigan el tema- quedaron en ridículo. El testimonio que ayudó a desprestigiar la imagen de estos científicos fue el de John Lundberg, un diseñador gráfico que admitió que, junto con Rod Dickinson y Wil Russell, han estado haciendo círculos en cosechas de trigo de Inglaterra durante los últimos 11 años. A pesar de divulgar abiertamente su actividad se abstienen de decir cuál de ellos es obra del grupo para mantener el misterio.

Lundberg afirma que hacer los círculos de cosecha no es muy difícil y en su website (www.circlemakers.org) ofrece una guía para principiantes. A grandes rasgos, aconseja hacer los diseños por computador. También recomienda que el círculo se realice en junio cuando la espiga está de espaldas al sol y el círculo luce como si el trigo hubiera sido peinado. Es decir, es más fácil manipularlo. Dice que para hacerlo sólo se requiere una estaca con una soga amarrada, de manera que se forma una especie de compás. Una persona al final de la soga va caminado en circulo, doblando la planta. Una vez establecido el perímetro, adentro se realiza el diseño.

Hoy parece existir un consenso en que el 80 por ciento de los círculos son hechos por manos humanas. Pero otros, no muy conformes con esa explicación tan sencilla, piensan que el misterio aún no está resuelto. Entre los interrogantes que inquietan a los investigadores del fenómeno está por qué los tallos del trigo se doblan pero no se quiebran. Nadie ha podido explicar tampoco por qué se ven unas luces sobre los sembradíos justo antes de que los patrones aparezcan en el suelo o por qué hay sonidos extraños asociados con las figuras. Así mismo se preguntan cómo es posible que un par de artistas logren crear tantos círculos en una sola temporada y sin que los pillen. "Si es cierto que son hechos por artistas debe ser toda una organización", afirma el astrónomo colombiano Germán Puerta.

Nancy Talbott, presidenta de una fundación que estudia el fenómeno, dice que los verdaderos círculos pueden ser ocasionados por una misteriosa fuente de calor. Para explicar su teoría ella alude a una bola grande que tiene otras pequeñas en su interior, "en la medida en que dan vueltas alrededor de un campo de trigo se van produciendo las gloriosas gráficas".

Probablemente nunca se conozca la respuesta porque el enigma ayuda a mantener el interés en el tema y esto trae beneficios para todos. "Los artistas hacen los dibujos pero sin el misterio de las explicaciones sobrehumanas nadie les prestaría atención a sus obras de arte", dice Hillary Mayell, periodista de la revista National Geographic. Mantener el misterio ayuda a la venta de libros y a promover el turismo de la región pues un tour de fin de semana por estos sitios puede costar hasta 2.000 dólares. La gente cree que los círculos tienen una energía especial y por ello lo ven como un lugar para meditar, orar o bailar. Según Lundberg, un hacendado, que cobraba la entrada para ver los círculos de cosecha en su finca, recogió 47.000 dólares en cuatro semanas. "El valor de la cosecha hubiera sido de 235. Entonces, sí, ellos están felices", afirma.

Y ahora el tema es explotado por la industria cinematográfica. Después de Señales, que ha recaudado 150 millones de dólares en 15 días, hay otros dos filmes que tratan el tema. Uno es un documental que se presentará a finales de agosto titulado Crop circles: Quest for truth, con testimonios de personas que han visto una fuerza invisible penetrar en un campo de trigo y hacer un círculo en cuestión de segundos. La otra película es A place to stay, que ubica una historia romántica en el marco de este fenómeno. Y sin duda, mientras queden cabos sueltos, el tema de los círculos en las cosechas seguirá siendo fuente de inspiración de escritores, productores y comerciantes oportunistas.

Página web relacionada

Circlemakers.com
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