Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1988/05/02 00:00

COLONIA SINIESTRA

Escándalo en Chile y Alemania Occidental por denuncias sobre enclave neonazi.

COLONIA SINIESTRA

Hace más de 25 años, unos cuantos alemanes que seguían las enseñanzas de un predicador, empacaron sus maletas para fundar, allende los océanos, su colonia ideal. Vendieron sus haberes, empacaron sus cosas y enfilaron hacia el limpido cielo de las estribaciones de los Andes chilenos. Compraron cientos de kilómetros cuadrados de tierra, trabajaron duro y vivieron simplemente con su lengua nativa como su principal contacto con su lejana tierra.
El respaldo de la gente del lugar llegó cuando invitaron a los chilenos del área a usar su hospital de 60 camas y cuando establecieron una segunda escuela para dar cabida a los niños nativos.
Pero a partir de 1966, el panorama, hasta entonces resplandeciente, comenzó a oscurecerse con la diseminación de oscuros rumores sobre la vida en el seno de Colonia Dignidad, habitada por 300 alemanes y sus descendientes.
Y no se trataba de cualquier chisme. Se hablaba de abusos sexuales sobre los niños, de retención indebida de sus miembros y de centros de tortura por la policía secreta chilena.
Los archivos judiciales de Alemania Occidental muestran que va en 1961, cuando se estableció la Colonia, había pendientes cargos de abusos sexuales en niños contra el fundador del enclave, el "santón" Paul Schaeffer.
Todo esto ha llevado a que la colonia se encuentre hoy día envuelta en un torbellino de acusaciones y contraacusaciones y en un colosal lío jurídico tanto en Chile como en Alemania Federal. Sin embargo, el enredo provino precisamente de una acción de Dignidad contra Amnistía Internacional -la organización de derechos humanos- por la cual la demandó ante los tribunales alemanes por una supuesta calumnia emergente de un reporte de Amnistía según el cual en la Colonia Dignidad se cometían atropellos contra los derechos humanos.
La Corte de Alemania Federal solicitó en noviembre pasado a las autoridades chilenas hacer una inspección para determinar si había o no violaciones a los derechos humanos.
No era la primera vez que la Colonia enfrentaba una situación semejante pero ahora cambió su táctica y anunció que cooperaria con el juzgado local de Parral, donde está siuada. En abril 28 un juez acompañado por seis ingenieros deberá visitar el Lugar, ante la expectativa de la prensa oestealemana y de otros países de Europa, que le ha dado un cubrimiento excepcional al asunto. Por eso mismo el Parlamento de ese país se interesó en el problema, al punto que celebró audiencias en febrero sobre el tema. El testigo clave fue Wolfgang Muller, quien en 1966 se fugó espectacularmente de la Colonia, dando comienzo a los rumores sobre las oscuras circunstancias de la vida allí.
El señor Muller, quien aparentemente vive hoy en Europa bajo un nombre supuesto, habló con la prensa chilena cuando se fugó de la colonia. En esa ocasión dijo que en 1951, cuando tenía 12 años, había sido internado en un hogar para niños manejado por el predicador Schaeffer, cerca de Bonn. Los abusos sexuales que él y otros internos sufrieron en ese "hogar" suscitaron una serie de acusaciones judiciales contra Schaeffer, quien debió abandonar el país rumbo a Chile, llevándose consigo, no sólo a sus seguidores religiosos, sino precisamente, y para su desgracia a los muchachos del orfanato.
Wilhelmine Lindemann, quien se fugó de la Colonia poco después de que lo hiciera Muller, dijo en esa época que habia sido golpeada repetidamente, apartada de sus hijos y drogada. Cuando se refería a Schaeffer, lo llamaba "el dictador", en clara alusión a Adolfo Hitler. La señora Lindemann se había involucrado con el asunto en los años 50, después de oír las prédicas del santón, y luego, junto con su esposo, habría colaborado en su orfanato y tomado parte en el viaje a Chile, pero fue separada de su esposo e hijos en cuanto llegó al país austral.
Otros cargos comenzaron a emerger poco a poco. Al final de los años 70, dos hombres que habían sido agentes de la DINA, -la policia secreta chilena- dijeron que la Colonia estaba siendo usada por el régimen militar para perseguir y torturar a sus opositores de izquierda.
En medio de todo ello, el escándalo creció cuando se comenzó a saber de muchas personas en Alemania y Austria que han tratado por años en vano de comunicarse con sus parientes en Dignidad.
Lo más curioso es que la Colonia ha mantenido relaciones aparentemente normales con varios gobiernos chilenos. Cuando todos los problemas comenzaron, en 1966, el gobierno de Eduardo Frei no hizo mayor cosa al respecto. De 1970 a 1973, cuando estuvo en el poder el comunista Salvador Allende, tampoco tuvo el enclave mayores dificultades. Y en los 15 años que lleva el general Augusto Pinochet al frente del país, la situación ha sido de aquiescencia oficial, pues hasta la primera dama de la nación, Lucía Hiriart, y el comandante de la Fuerza Aérea, general Fernando Matthei, han hecho visitas a la Colonia.
De todas maneras no se reconocen vínculos muy estrechos entre el régimen y el enclave alemán, verdadero país dentro de un país, con sus 300 habitantes germanoparlantes y su virtual independencia de las autoridades de Chile. Pero todo parece indicar que pronto se sabrá el destino final de esta utopía siniestra.

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