Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 1989/09/11 00:00

COMO PARA SALOMON

Una pareja gringa se disputa en los tribunales el derecho a disponer de siete embriones congelados.

COMO PARA SALOMON

El dívorcío entre Mary y Junior Davis no pasaría de ser un caso corriente en cualquier corte norteamericana, si no fuera porque durante seis años la pareja estuvo tratando de tener un hijo a través de un programa de fertilización in vitro, y ahora que decidieron separarse quedan aun siete embriones congelados que Mary quiere utilizar para seguir intentando ser madre.
El caso, sin precedentes en Estados Unidos, ha sido motivo de una de las mayores polémicas jurídicas y éticas en los últimos tiempos, pues aunque es común que en un caso de divorcio los padres entren a disputarse ante la corte la patria potestad sobre los hijos, nunca antes la pelea entre los conyuges se había dado por el derecho a disponer de embriones congelados como fruto de la relación de pareja.
La Corte de Maryville (Tennessee), donde se debate el caso, debe decidir si Mary, de 28 años, puede usar los siete embriones -guardados en un laboratorio médico- para continuar intentando, tener un hijo, aún en contra de la voluntad de su marido.
Para ella, "esta es la última oportunidad de tener un hijo". Para él,criado en una familia de padres divorciados, es la posibilidad de traer al mundo un niño que también crecería en un hogar destruído.
Aunque el juez encargado del caso, Dale Young, sostiene que actuara como si se tratara de un juicio normal de divorcio, para los conocedores del tema esto es prácticamente imposible. El centro del lío jurídico radica en quien debe tener el derecho a la propiedad sobre los embriones y por tanto a disponer de ellos. El padre argumenta que son una propiedad conjunta y por consiguiente la mujer no puede decidir por sí sola qué hace con los embriones. La madre sostiene que el no tiene derecho a impedirle su maternidad ya en curso. Puesto que no existe legislación alguna al respecto, la principal dificultad de la corte está en determinar si debe asimilar los embriones a hijos ya con vida o considerarlos simplemente como una propiedad de la sociedad conyugal.
Desde el punto de vista médico, los embriones son una vida en potencia que, implantados en el útero de Mary, pueden llegar a desarrollarse. Es por esto que no pueden ser tratados solamente como una propiedad.
Para el doctor S.P. Leibo, experto en fertilización in vitro del Baylor College of Medicine de Houston, Texas, consultado por SEMANA, "si hubiera habido una relacion sexual normal, el padre no tendría derecho a decidir sobre la vida del hijo. Mary ya está embarazada aunque el embrión no se encuentre en su útero". No obstante, son pocas las probabilidades de que la Corte de Maryville de su veredicto basada en consideraciones médicas. Como aseguro a SEMANA otro experto norteamericano, el doctor Stanley Glasser, de Cornell University,"seguramente el caso no se resolver" con críterio médico sino como una cuestión de propiedad. Desafortunadamente las instituciones legales no están preparadas para considerar las cuestiones éticas relacionadas con la medicina".
En Colombia, clínicas como la del doctor Elkin Lucena llevan más de seis años tratando ciertos casos de infertilidad con el sistema de fertilización in vitro. Y aunque hay más de una docena de niños mal llamados "bebé probeta", hasta ahora no se ha presentado ningun caso similar. De presentarse, sin embargo, las autoridades tampoco sabrían cómo resolver el caso. Aunque el doctor Lucena opina que quien debe decidir sobre el embrión es la mujer, considera que también habría otras posíbilidades como donar, de común acuerdo, los embriones congelados para otras parejas o incluso para la investigación.
El problema es que, ante la carencia de leyes, la decisión final recae únicamente en el buen juicio del juez. Según Carlos Fradique, abogado colombiano experto en Derecho de Familia, "el padre dió su consentimiento para que los embriones se formaran, con el fin de implantarlos posteriormente en la madre. Si ahora se opone a ello, podría asimilarse a un delito de aborto".
Pero no se trata solo de una disputa médica o legal. Detrás de ella ésta el problema ético que se plantean todas las religiones: hasta donde la ciencia y el hombre pueden decidir sobre el principio y el fin de la vida. En este sentido, el Padre Jorge Humberto Pélaez, profesor de Etica de la Facultad de Medicina de la Universidad Javeriana, opina que el criterio que debe primar en estos casos es el de la dignidad de la persona humana: "Habrá que preguntarse por el futuro de ese niño. Todos hablan de los derechos de los padres. Pero los del niño...¿Quién los protege?.
Ante la carencia de legislación tanto en Estados Unidos como en Colombia, más allá de la disputa legal por la posesión de los embriones de los Davis, la importancia de este caso radica en que el fallo del juez sentará la jurisprudencia para resolver futuros conflictos tanto aquí como allá.







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