Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2016/08/10 23:47

¿Cuándo debe preocuparse por un lunar?

Examine la asimetría, los bordes, el color, el diámetro y la evolución de esa mancha sospechosa. Puede evitar la aparición de un melanoma.

La clave para evitar que los lunares sean peligrosos es proteger la piel de los rayos del sol. Foto: Curiosidadesdelasalud.com

Casi todas las personas tienen lunares, en su mayoría son una marca inofensiva del cuerpo, pero hay que ponerles cuidado porque cuando crecen y presentan cambios, se pueden transformar en malignos y provocar melanoma, el tipo de cáncer más agresivo.

“Lo que llamamos comúnmente lunares son pequeñas manchas o lesiones elevadas que se desarrollan a partir de los melanocitos, que son las células que producen el pigmento en la piel”, explica dermatóloga Luisa Fernanda Galindo. Estos pueden aparecer desde el nacimiento o se forman con el paso de la vida.

Para determinar si un lunar es atípico, las personas pueden recordar las características anormales del melanoma pensando en las primeras letras del abecedario. A: Asimetría, una mitad se ve diferente a la otra. B: Bordes, los bordes son irregulares. C: Color, puede tener variaciones en el color, o varios colores en la misma zona. D: Diámetro, es más grande de 6 milímetros. E: Evolución, su tamaño, color, síntomas o forma han cambiado en el tiempo.

“De igual manera la piel afectada por melanoma puede sangrar o formar costra. La intuición y el autoexamen son fundamentales en la detección temprana”, agrega Galindo.

Si un lunar presenta alguno de estos cambios, la simple sospecha es suficiente para acudir de inmediato a un dermatólogo, quien realizará un examen para determinar si se necesita una biopsia del lunar y establecer si se trata de un melanoma. Este tipo de cáncer puede aparecer en cualquier parte del cuerpo, incluso en genitales, boca o nariz.

Quienes presentan más riesgo de padecer melanoma son aquellas personas que tienen muchos lunares y sospechen de uno atípico, que tengan antecedentes familiares, que hayan recibido un trasplante de órgano o personas con fenotipo muy sensible al sol, como los pelirrojos, los que tienen ojos claros con pecas y quienes se queman fácilmente con la exposición solar, aclara Galindo.

La clave para evitar que los lunares sean peligrosos es proteger la piel de los rayos del sol. El uso diario y constante del bloqueador es necesario, así como evitar las cámaras de bronceo y visitar al médico.

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