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| 9/28/1998 12:00:00 AM

CONFESION Y PERDON

Expertos afirman que se puede sobrevivir a un 'affair' si el esposo infiel le revela a su pareja hasta el más mínimo detalle de su amorío.

Muchos de quienes han seguido de cerca el escándalo del presidente de Estados Unidos consideran que por el hecho de aceptar públicamente su relación con Monica Lewinsky y por todos los detalles que se hanventilado sobre el romance, Bill Clinton ha visto tambalear no sólo su silla presidencial sino su propio matrimonio. No es para menos. Durante mucho tiempo la creencia popular ha sido que admitir una relación extraconyugal es penoso pero revelar detalles de la misma es una medida absurda que solo se compara con echarle sal a una herida. Sin embargo dos connotadas sicólogas estadounidenses defienden una terapia según la cual revelar el amorío con pelos y señales puede ser la clave para la salvación del matrimonio presidencial y de muchos otros que a diario deben afrontar este problema.
Según Sheryl Glass, sicóloga y terapista de pareja de Baltimore, Maryland, así como en los programas de sometimiento a la justicia se le da una rebaja de penas a quien acepte su error, se arrepienta y relate los pormenores de un crimen, contarle a la pareja cómo, cuándo y dónde cometió su desliz no solo aumenta las posibilidades de sobrevivencia del matrimonio sino de que el vínculo se vuelva más estrecho que antes.
Aunque suene un tanto raro, para esta profesional revelar el affair es un factor determinante para curar las heridas que deja la infidelidad debido a que ésta provoca en el esposo engañado un trauma similar al de un accidente, un desastre o un acto de violencia. El denominador común en todas estas situaciones es que la seguridad del mundo en el que vivían se derrumba. Las cosas son diferentes a como se pensaba y las personas no son como se creía que eran. Al igual que en otros procesos postraumáticos, las víctimas de una infidelidad tienen escenas retrospectivas, se vuelven hipervigilantes e inquisidoras y necesitan explicarse lo sucedido. "Por eso la pareja engañada quiere detalles. ¿Le dijiste que lo querías? ¿Le diste regalos? ¿Tuviste sexo con ella? ¿Sexo oral? ¿En qué lugar se veían? ¿Cuánto dinero le gastaste? Todas esas preguntas necesitan respuesta", dice la sicóloga.
Esta idea ha causado incredulidad pero, sobre todo, ha desafiado los preceptos que los sicólogos suelen seguir para sus terapias. Buena parte de ellos comparte aún la idea de que sus pacientes deben mantener sus aventuras en secreto. En caso de ser sorprendidos con las manos en la masa la gran mayoría de terapistas piensa que es mejor seguir adelante, trabajar en los problemas del matrimonio pero sin detenerse en los hechos de infidelidad para no causar más dolor. Peggy Vaughan, autora del libro El mito de la monogamia, opina lo contrario. "Nada es peor que lo desconocido. El esposo víctima necesita saber para poder confiar de nuevo", explicó a SEMANA la especialista.
Al principio la persona engañada desearía meter su cabeza en la tierra y no saber nada del asunto para no sufrir más. Los infieles, por su parte, quisieran superar la situación echando tierra sobre lo pasado y volteando la página sin tener que dar mayores explicaciones a nadie. De acuerdo con la doctora Glass, cuando la pareja reacciona de esta manera es posible que el matrimonio sobreviva, pero las heridas quedarán abiertas y al final ninguno de los dos aprenderá nada de la situación. "Es como si enceráramos sin limpiar el piso", dijo la doctora Glass.
Pero la gran mayoría, además de la rabia y la desilusion, siente una gran curiosidad. Por eso quienes deciden darle otra oportunidad al matrimonio deben empezar por sacar el calendario y retroceder en el tiempo con el fin de reconstruir el rompecabezas de sus vidas. Glass les recomienda a sus pacientes infieles, por ejemplo, que le digan a sus compañeros lo que realmente pasó aquella noche en que dijeron que estaban en viaje de negocios cuando en realidad se habían escapado con su amante.

Cerrar heridas
En las primeras etapas del proceso hay muchos ataques y acusaciones de parte y parte. "Parece como una indagatoria frente a la policía. El infiel no quiere decir nada mientras que el engañado quiere saberlo todo", dice la doctora. Pero poco a poco la pareja va sintiéndose menos incómoda y empieza a revelar los pormenores de sus encuentros. "Muchos cuentan los trucos y mentiras que decían a sus compañeros para verse con la otra pareja. Al delatarse, comprenden que la próxima vez será muy difícil engañarlos de nuevo". Pero no todo consiste en hablar y hablar. También es importante que el esposo infiel le brinde a su pareja la seguridad y la confianza para reconstruir el vínculo. Una manera de lograrlo es suministrando toda la información que el otro requiera sobre a dónde va, con quién sale y sobre posibles encuentros con su ex amante. "Aunque puede causar cierta ansiedad es preferible que el esposo le cuente a su mujer cosas como 'hoy la vi pero en cuanto se dirigió hacia mí me fui del lugar".
El éxito de la terapia depende, así mismo, de que las dos personas se identifiquen mutuamente con el dolor y la pena de la infidelidad. El esposo traicionado debe dejar de ser inquisidor y entender, sin tratar de excusarlo por sus actos, que todos los seres humanos son vulnerables a caer en una relación extramatrimonial. El infiel, por su parte, tiene que demostrar que está dispuesto a terminar su otra relación y a trabajar con honestidad por salvar el matrimonio. "Esto es esencial. La persona debe finalizar esa relación incluso en el nivel platónico", dijo Vaughan.

Buscar las causas
Todos los infieles tienen sus motivos para serlo. Según Sheryl Glass, las aventuras a veces son oportunidades para comportarse diferente, es decir, para asumir un nuevo rol que antes no se había podido interpretar. Por lo general el hombre que no es sensible en el matrimonio lo es en un affair y la mujer que es inhibida sexualmente en el matrimonio, encuentra el verdadero placer en una relación extramatrimonional. Esto sucede porque en relaciones de largo plazo la gente se congela en cierto papel y no encuentra oportunidades de cambio dentro del matrimonio. "Durante la terapia yo pregunto qué era lo que les gustaba de su nueva caracterización en esa otra relación y qué le gustaría traer de ese personaje a su matrimonio". Aclara que con este ejercicio lo que se pretende no es que la víctima de la infidelidad sienta que debe convertirse en la amante sino que la persona infiel tenga libertad de expresar las facetas de sí mismo que vivía en el affair. También es importante que durante el proceso de curación la persona infiel vea algunos defectos en su compañero de aventura y que la esposa engañada vea también a la amante de su compañero como un ser humano y no como la típica destruye-hogares.
Esta nueva tendencia en el manejo de la infidelidad también da al traste con la idea de que los deslices ocurren por fallas en el matrimonio y con la trajinada noción de que los esposos son infieles porque no reciben el cariño y el amor necesarios en su hogar. Según las expertas, las infidelidades muchas veces no tienen que ver con el matrimonio ni son culpa de alguna de las parejas. "Hay muchos factores que hacen a una persona más vulnerable, la oportunidad, la cultura del país, su familia, su personalidad. Con la terapia la pareja tiene que detectar esos factores para manejarlos".

Entre paredes y ventanas
Según las expertas, la gran mayoría de personas que buscan este tipo de terapia encuentran que pueden desarrollar una vida de pareja muy satisfactoria. Pero no todas las relaciones pueden arreglarse. Quienes más riesgo tienen de separarse son las mujeres jóvenes que tienen un amorío y quienes se involucran mucho emocionalmente.
Un proceso de estos puede demorar dos años y muchos tiran la toalla a mitad de camino. Otros trabajan duro hasta que juntos entienden el affair y descubren cuál fue su significado. Esto se evidencia cuando los dos son capaces de formular preguntas más complejas sin causar dolor, como por ejemplo ¿por qué duró tanto si sabías que era malo? ¿Te sentiste culpable? "Cuando ya están al otro lado, incluso hacen chistes privados acerca de algo que saben del ex amante o de algo que pasó en el amorío", afirmó la doctora Glass.
Para ella, el esposo afectado por la infidelidad tiene una pared que le impide saber lo que pasa en el affair, mientras que quienes viven éste tienen una ventana abierta al matrimonio afectado. Y concluye: "Para reconstruir el matrimonio hay que cambiar la situación, es decir, poner una ventana abierta hacia el affair. Algunas veces la gente abre las ventanas pero no pone las paredes y en otras pone las paredes pero no abre las ventanas. A menos que haga las dos, la gente no podrá reconstruir la seguridad y la confianza en el matrimonio".
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