Domingo, 22 de enero de 2017

| 2010/03/20 00:00

Conmigo no se meta

Un nuevo libro les enseña a los niños y adolescentes cómo prepararse para enfrentar el matoneo, o 'bullying', en el colegio.

Conmigo no se meta

Esteban* es un niño de 12 años que cursa séptimo grado en un colegio privado de Bogotá. Es el mejor de su clase, inteligente y el menor de seis hermanas. En su casa y en el colegio es obediente y sumiso, y a nadie le busca problemas. Aun así, desde hacía algún tiempo era el blanco de seis compañeros de su clase que hacían todo lo posible por amargarle el día y lo atormentaban con insultos como 'ñoño'.

Como el de Esteban son muchos los casos de niños que padecen a diario la cruel práctica conocida como bullying, matoneo o maltrato escolar. Aunque muchos padres lo ven como un asunto de niños y creen resolverlo con frases como "no se deje", el bullying está lejos de ser un problema menor. Se trata de una conducta agresiva, intencional y repetitiva, destinada a causar una molestia en el otro, bien sea física o sicológica.

A pesar de que ha ocupado la atención de los expertos en los últimos años, el problema, según Annie de Acevedo, sicóloga especialista en este asunto, es que el fenómeno, lejos de desaparecer, sigue en aumento. Por eso ella y su colega Mimi González publicaron hace poco Alguien me está molestando: el bullying, un libro para niños en el que les enseñan cómo enfrentar al compañero 'montador'. Tal y como explican en el texto, la palabra bullying viene de bull que en inglés significa toro. Ellas compararon el matoneo con una corrida en la que el animal es el agresor y el torero es el agredido. Basadas en esta analogía diseñaron toda una estrategia teórica y práctica para que los niños "no se la dejen montar".

En la parte teórica, el agredido identifica cuáles son sus miedos y reconoce cuáles son las debilidades del bully o agresor. También determina las formas como lo agrede, el lugar donde lo hace y cómo se defienden las otras víctimas. "Mientras más conozcamos al toro, mejor sabremos torearlo", sostiene el libro. En esta etapa, las sicólogas recomiendan buscar algunos compañeros que respalden al agredido, como si fueran su cuadrilla. Y también es importante que un adulto lo aconseje y le dé confianza. Con todo el equipo armado, se procede a diseñar un plan sobre cómo enfrentar y qué decirle al agresor.

La parte práctica es el encuentro cara a cara. Lo importante en esta fase es no huir, confrontar al abusador y utilizar un tono seguro, pero sin gritar. Este es el momento en el que la víctima tiene que soltar la frase planeada en la etapa teórica: "No tengo ninguna intención de responderte. No vale la pena". Esto le dará a entender al bully que sus burlas no tuvieron efecto. En caso de que él siga insultando, es hora de la segunda frase: "Aquí el único que necesita hacer sentir mal a los demás para sentirse bien eres tú. Te repito: no tengo ninguna intención de responder a tu pelea". Aunque estas respuestas no sean la estocada final, las expertas resaltan que lo importante es haber vencido el miedo. Esteban aplicó esta estrategia y ya ha podido deshacerse de cuatro de los seis montadores.

Según el sicólogo Enrique Chaux, el matoneo es un fenómeno que afecta a todo el grupo, tanto a agresores y agredidos como a los espectadores. Y termina cuando todos contribuyen a ello, lo que implica que los terceros se conviertan en defensores activos. "Los testigos deben darse cuenta de que si no hacen nada, terminan siendo cómplices de la agresión que sufren sus compañeros", dice. Por eso es clave que los compañeros no se rían ni celebren las agresiones. También es esencial denunciar ante un adulto cualquier tipo de maltrato, e interceder firmemente con frases como "ya déjenlo tranquilo".

Las autoras del texto consideran que luego de enfrentar al bully es necesario acudir a un proceso de reparación para que el matoneo no se repita. Para ello, los implicados se reúnen en un círculo y se escuchan mutuamente para que el agresor tenga la posibilidad de darse cuenta del daño que causó. "Se trata de un proceso de empatía, en el que él pueda ponerse en los zapatos del otro", explica Annie de Acevedo. Esto, sin embargo, no excluye la sanción disciplinaria de los padres o del colegio.

María Elena López, sicóloga experta en familia, piensa que lo importante es empoderar al niño y "mostrarle que él puede defender sus derechos, exponer sus posturas y hacerse respetar, sin agredir a los demás", anota. Para esto, Annie recomienda incluir en el plan académico un curso de formación emocional. "De esta forma, los alumnos aprenden a manejar sus emociones y saben enfrentar situaciones conflictivas", concluye. n

*Nombre cambiado

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