Sábado, 3 de diciembre de 2016

| 2015/10/31 22:00

Atencion: pelear con su pareja puede enfermarlo

Los matrimonios ambivalentes, los que sufren constantes altibajos, pueden minar silenciosamente la salud de sus integrantes.

Muchos estudios muestran que es mejor estar casado que soltero. La ciencia ha demostrado que el matrimonio genera múltiples beneficios no solo a nivel emocional sino también en la salud física. Pero esos estudios casi nunca reflejan los matices de la relación, especialmente cuando es tortuosa o ambivalente. Es decir, que se caracterizan por tener altos niveles de satisfacción gracias al apoyo y afecto de su pareja pero manejan igual nivel de frustración debido a que las críticas y desplantes se dan con la misma frecuencia.

El problema es que esta ambivalencia puede calar hondo no solo en la salud emocional sino en el bienestar físico de la pareja. Por este motivo, un grupo de investigadores de la Universidad Brigham Young, en Estados Unidos, quiso investigar a fondo el efecto de las relaciones conflictivas sobre el bienestar de los matrimonios.

El equipo de científicos entrevistó a cerca de un centenar de parejas que llevaban casadas en promedio cinco años y encontraron que el 77 por ciento tenía relaciones ambivalentes. Posteriormente, les dieron un monitor cardiaco para que lo usaran durante un día entero. Los resultados revelaron que las parejas en esas circunstancias tenían la presión mucho más alta. Esto coincide con otros estudios que habían encontrado asociaciones entre la salud cardiaca y las relaciones de pareja donde los conflictos y la hostilidad pueden aparecer en cualquier momento. “Es igual al efecto que puede generar el cigarrillo o altos niveles de colesterol”, señala un estudio de la Universidad de Utah.

Aunque es inevitable que un matrimonio tenga momentos buenos y malos, cuando son la constante de la relación se convierten en un problema, sobre todo cuando son impredecibles. “Si alguien sabe que su pareja no lo va a apoyar en ciertas cosas, se acostumbra. Pero cuando un día sí lo hace y otro no, se vuelve una situación muy difícil de manejar”, afirma Arthur Aron del Laboratorio de Relaciones Interpersonales de la Universidad Stony Brook en Nueva York.

Tara Parker-Pope, autora del libro For Better: How the Surprising Science of Happy Couples Can Help Your Marriage Succeed, (Para mejor: cómo la sorprendente ciencia de las parejas felices puede ayudar a su matrimonio) señala que los matrimonios estables tienen por lo menos cinco veces más interacciones positivas que negativas. En las relaciones ambivalentes, que surgen cuando uno de los implicados se siente insatisfecho o pierde conexión con su pareja, los momentos buenos y malos van a la par y por ese motivo se van desgastando.

El estudio muestra que el matrimonio tiene un buen impacto si la relación es saludable pero en el caso de ser una relación tóxica, como la ambivalente, es importante hacer algo al respecto porque está en juego la salud. “No importa quién empezó a sentirse alejado, lo esencial es que ambos reflexionen sobre los puntos negativos para eliminarlos. Pero también hay que saber cuándo abandonar el barco si este navega en círculos y no va a ninguna parte”, explicó a esta revista la psicóloga Deborah Davis, bloguera del portal web de la revista Psychology Today. Los terapeutas dicen que las parejas inestables, además de los síntomas físicos, dejan huellas indelebles a nivel psicológico. “La buena noticia es que siempre habrá posibilidades de mejorar y aprovechar los beneficios de una relación, que son únicos”, concluye Wendy Birmingham, coautora del trabajo publicado en la revista Annals of Behavioral Medicine.

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