Domingo, 4 de diciembre de 2016

| 2016/01/23 22:00

Cómo cumplir las promesas de Año Nuevo

Cada enero muchos se comprometen a cumplir propósitos para mejorar sus vidas pero tiran la toalla muy pronto. Estas son recomendaciones de los expertos para no morir en el intento.

Cuando empieza un nuevo año la gente se llena de optimismo para renovar su vida y avanzar en sus metas personales. Por eso muchas personas hacen una lista con varios propósitos para cumplir entre enero y diciembre. Algunos plantean objetivos concretos y materiales como ahorrar dinero, invertir en una nueva casa, comprar carro o viajar, mientras que otros tienen que ver con cambiar hábitos de vida como dejar de fumar, comer menos dulces, bajar de peso y hacer más ejercicio para gozar de salud y bienestar.

Sin embargo, la mayoría de las veces estos propósitos se quedan en buenas intenciones. Se estima que el 25 por ciento de las personas abandonan sus propósitos de Año Nuevo al cabo de una semana, el 60 por ciento lo hace al cabo de seis meses y menos del 10 por ciento logra cumplir todo lo que tenía presupuestado al terminar el año. Los expertos han analizado los motivos y basados en evidencia científica ofrecen recomendaciones para evitar el fracaso.

Un aspecto crucial es tener la motivación y la confianza de que sí es posible conseguir las metas. Aunque algunos piensan que es una pérdida de tiempo, definir ciertos objetivos en enero sirve para hacer un balance general de lo realizado en el año anterior y establecer prioridades para el siguiente. “Los propósitos de Año Nuevo no son solamente una expresión de cambio sino sobre todo de esperanza”, afirma Kelly McGonigal, profesora de psicología en la Universidad de Stanford, California.

El problema es que la mayoría no tiene en cuenta desde el principio que la montaña no será fácil de escalar y que se necesita esfuerzo y persistencia. “No son lo suficientemente específicos ni realistas cuando hacen la lista. Además, pierden la paciencia fácilmente y no tienen en cuenta que las tentaciones siempre estarán ahí para hacerlos caer”, dijo a SEMANA Frank Farley, profesor de estudios psicológicos en educación de la Universidad de Temple en Filadelfia, Estados Unidos.

Entre las fallas que comete la gente está ponerse metas inalcanzables en el corto plazo. Como se dice coloquialmente, la ambición rompe el saco. Farley recomienda empezar por “una lista corta de metas pequeñas”, realistas, relevantes y con fecha límite. Otros sugieren que deben referirse a la salud, las relaciones, las finanzas personales y, en general, con crecimiento personal. Si, por ejemplo, la meta es bajar cinco kilos, hay que adquirir una rutina de ejercicio y una dieta que lo permitan, sin olvidar que adelgazar no es una tarea fácil y los resultados no se verán de un día para otro.

Una investigación realizada por científicos de la University College London, Reino Unido, reveló que a las personas les toma por lo menos 66 días adoptar nuevos hábitos. Por lo tanto se requiere de disciplina y capacidad de adaptación.

Otro aspecto fundamental es la mentalidad con que se afronte cada uno de los propósitos. Si el objetivo es dejar de comer azúcar, la Asociación Estadounidense de Psicología (APA, por sus siglas en inglés) recomienda reemplazar los dulces con algo placentero para el paladar, como fruta o yogur. De esa manera “no verá la dieta como una forma de castigo”, afirma la APA en su guía de recomendaciones.

Una buena forma de adquirir disciplina es establecer reglas claras. Y si alguien falla en cosas que no debe hacer, es bueno que pague penitencia para que sepa la importancia del compromiso que adquirió consigo mismo. El castigo puede ser simbólico, algo que le haga sentir que no va por buen camino. Así mismo, es esencial que se reconozcan los pequeños logros del proceso. Si una de las metas es aprender francés, darse un premio al final de cada nivel aumentará la motivación y la confianza.

Otra manera de afirmar las resoluciones es “comentarles a los amigos y familiares sobre los propósitos”, dice Farley, pues así se cuenta con su apoyo, vital para mantener el ánimo arriba. Según un grupo de expertos de la Universidad de Maryland, hacer públicos los propósitos crea más presión y motiva por partida doble pues crea la necesidad de quedar bien consigo mismos y con los demás. Igualmente, es útil formar parte de un grupo de Facebook o WhatsApp donde otras personas quieran cumplir el mismo compromiso porque ayudará a tenerlo más presentes. Contar con el apoyo de un psicólogo también es positivo, pues ellos “ofrecen estrategias invaluables para cambiar hábitos poco saludables y abordar los problemas emocionales que haya en el camino”, recomienda la APA.

Tomar nota de los progresos es otra herramienta, pero hay que hacerlo con el propio puño y letra pues está comprobado que de esa forma se toma mayor conciencia del reto. Los expertos también recomiendan escribir al lado de cada resolución por qué va a ser benéfica en su vida. Además, es clave ubicar las anotaciones en un lugar visible como la puerta de la casa, la nevera, o cerca de la pantalla del computador o del televisor para que recuerde constantemente lo que debe hacer. Las alarmas o las aplicaciones digitales ayudan a recordar y registrar los progresos.

Farley afirma que, además de lo anterior, es fundamental estar preparados para fracasar. “No vaya a pensar que es una catástrofe si comete una imprudencia. No es el fin del mundo. Respire profundo y vuelva a empezar el juego”, afirma. Para evitar el fracaso hay que tener el listado bien estructurado y ceñirse a él sin cambiar nada en el camino. Pero no es conveniente hacerlo todo al tiempo, sino procurar empezar cada cosa con espacio entre cada actividad: en enero la dieta, en febrero el ahorro, en marzo las clases de piano. Recuerde que el que mucho abarca poco aprieta.

Los diez más fallidos

La revista ‘Time’ publicó un listado con las resoluciones de Año Nuevo que la gente menos cumple. Estas son en su orden.

1. Adelgazar y mejorar la figura

2. Dejar de fumar

3. Aprender algo nuevo

4. Comer saludablemente y hacer dieta

5. Salir de las deudas y ahorrar dinero

6. Pasar más tiempo con la familia

7. Viajar a nuevos lugares

8. Estresarse menos

9. Hacer alguna obra social o voluntariado

10. Tomar menos trago

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