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| 4/14/2015 10:00:00 AM

Consumo de drogas en Estéreo Picnic, el informe final

El proyecto ‘Échele cabeza cuando se dé en la cabeza’, analizó diversas sustancias en el Festival. Estos son los resultados.

Desde hace más de dos años la Corporación Acción Técnica Social (ATS) y los organizadores de Estéreo Pícnic, con el apoyo del empresario Julio Correal, se aliaron para consumar este proyecto.

“Julio pasó de los lamentos por el consumo de los jóvenes, a brindarles respuestas reales y concretas para prevenir y reducir los riesgos y daños derivados de esta práctica”, dice el informe final, realizado por Vannesa Morris, Coordinadora Échele Cabeza cuando se dé en la cabeza; Julián Quintero, Director Acción Técnica Social y Julián Molina, Coordinador Servicio de Análisis de Sustancias.

El trabajo encabezado por este equipo ofreció información puntual sobre el uso y el abuso de las sustancias durante los tres días del festival más grande de Colombia. (Ver: Entrevista con Julián Quintero), quien, describió su labor de la siguiente manera: “Somos el último eslabón antes del consumo. Cuando usted no le creyó al profesor, cuando usted no le hizo caso a su padre, cuando usted ya no les tiene miedo a los curas ni al pecado y cuando el policía no logró quitarle la sustancia, nosotros estamos: somos el momento previo al consumo de las sustancias. Cuando usted nos visita ya ha tomado la decisión de hacerlo y nadie puede impedírselo”.

Gracias a este proyecto algunos usuarios fueron disuadidos de consumir sustancias que, tras el análisis de sustancias realizado, comprobaron que no eran lo que esperaban y que podrían correr riesgos.

Para ATS, el respeto por los derechos humanos, la salud pública y las libertades individuales son los “tres elementos que han hecho que el consumo de sustancias psicoactivas sea visto como un fenómeno social que puede ser regulado y autorregulado teniendo como principio el derecho al placer. Aunque este último es cuestionado y puesto en duda por la moral, la culpa, los medios de comunicación y las instituciones sociales”.

Durante los tres días del festival, una afluencia de diversos públicos, jóvenes y adultos entre los 18 y 43 años, pasaron por el estand informativo para ser orientados y recibir información acerca del consumo de sus sustancias y para que les prestaran el Servicio de Análisis de Sustancias (SAS), en el que expertos identificaban: 1) La presencia o ausencia de una sustancia, 2) La cantidad de la sustancia sobre la muestra y 3) La presencia de otras sustancias. Esto con el fin de orientar a los usuarios sobre los riesgos y los daños de la calidad de las sustancias psicoactivas en su cuerpo.

“Muchos asistentes manifestaron abiertamente su consumo y se sintieron muy acogidos por la iniciativa. (…) Desde hípsters, hasta rockeros, gomelos y estudiantes, consumidores y no consumidores, padres de familia, bomberos y policías, empresarios y actrices, medios de comunicación y artistas todos pasaron por nuestro estand”, relata el informe.

Estos fueron los resultados:

Generalidades.

Fueron 129 los usuarios que utilizaron el Servicio de Análisis de Sustancias  (SAS):

•    El 35% eran mujeres y el 65% eran hombres.
•    El 22% de los usuarios ya había utilizado el SAS con anterioridad.
•    El 38% se enteró del SAS en el evento.
•    El 29% conoció sobre el Proyecto a través de las redes sociales y nuestra página web.
•    El 33% por una persona cercana.

Sobre el consumo.

•    El 12% de los usuarios que se acercaron al SAS consumían por primera vez la sustancia que iban a analizar.
•    El 68% de los usuarios que se acercaron al SAS analizaron su sustancia antes de consumirla.
•    Sólo el 5% de los usuarios refieren no consumir otra Sustancia Psicoactiva (SPA) distinta a la que llevaron a analizar.

Sobre las sustancias.

•    Las sustancias (adicional a la que analizaron) que más refieren consumir los usuarios fueron: Alcohol, Marihuana, MDMA, LSD y Cocaína.
•    Sólo un 8% refirieron sustancias distintas tales como 2-CB, Salvia, Popper u hongos.

Sobre la forma en la que se adquieren las sustancias.

•    El 70% de los usuarios adquieren su sustancia de un dealer de confianza.
•    El 13% con un dealer desconocido y un 17% a través de una persona cercana.
•    El 67% de los usuarios reciben la SPA a domicilio.
•    El 33% restante la adquirió en la calle, punto de encuentro con el dealer o en el evento.

Fueron 145 muestras analizadas relacionadas a presuntas muestras de MDMA, LSD, Cocaína y 2-CB. El 67% de las muestras analizadas eran de presunto MDMA (79% en comprimidos y 21% en Cristal). 19% presunto LSD. 13% presunta cocaína y 1% presunto 2-CB.

Frente al MDMA, que fue la droga más consumida y analizada, el 27% de las muestras dieron negativo para esta sustancia en los ensayos preliminares. Es decir, 73% de las muestras efectivamente eran MDMA. El precio de esta droga osciló entre $60.000 y $120.000 pesos por un gramo de cristal. Para comprimidos estuvo entre $10.000 y $25.000 la unidad.

En cuanto al LSD, un 55% de las muestras dieron positivo para esta sustancia. “El 45% de las muestras analizadas no fluorescieron bajo el UV, lo que indicaría la presencia de otras sustancias distintas al LSD. No es posible indicar cual sustancia estaría suplantando al LSD en dichas muestras, pero se presume 25I-NBOMe, de acuerdo con los resultados arrojados para análisis anteriores”, explica el informe. Los precios de esta SPA van desde $4.000 hasta $30.000 la unidad.

En el análisis de muestras de cocaína, todas dieron positivo para clorhidrato de cocaína. Es decir, todas eran en algún grado esta sustancia: “El 16% se encontraban en un rango del 0 – 25% de contenido de clorhidrato de cocaína. El 53% se encontraron en un rango del 25 – 50% y el 31% entre el 50 – 75%. El 79% de las muestras dieron indicios de contener algún anestésico local como adulterante”. Los precios iban desde $10.000 hasta $30.000 pesos el gramo.

“Esperamos poder realizar más intervenciones durante este año y seguir informando a los consumidores sobre lo que está circulando en las calles y la rumba para que tengan mayor precaución al momento de consumir”, concluye el texto de la investigación.

El Proyecto Échele Cabeza fue creado en el año 2009 con recursos del Ministerio de Salud y Protección Social administrados por UNODC (Naciones unidas contra la droga y el delito), hasta el 2013 ha funcionado con recursos propios de la Corporación ATS y desde el año 2013 viene siendo apoyado por la Secretaría Distrital de Salud de Bogotá.

Para ver el informe completo ingrese aquí.


Twitter: @miguelreyesg23

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