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| 2/21/1994 12:00:00 AM

A CORRER SE DIJO...

Segùn las predicciones de los expertos, en esta dècada las mujeres dejarán rezagados a los hombres en las pistas de atletismo.

EN LA COMPETENcia de los sexos, las mujeres están tomando la delantera. Esto ha llevado a pensar que al final de esta década habrán desaparecido las categorías por sexo en muchas competencias deportivas. Según el capítulo dedicado al deporte en el libro Megatendencias de la mujer (que acaba de ser publicado en Colombia por el grupo Editorial Norma), hombres y mujeres están compitiendo como iguales en un número de deportes cada vez mayor. Y en aquellos que requieren resistencia extraordinaria, ellas están demostrando ser mejores. Los autores del libro, Patricia Aburdene y John Naisbitt (también autores del best-seller Megatendencias 2000), señalan que antes de finalizar el siglo las mujeres establecerán las marcas de larga distancia: "Incluso en las pruebas cortas en las cuales los hombres superan a las mujeres por su fuerza, la brecha entre los dos sexos comienza a cerrarse".
La prueba más contundente de lo que está sucediendo la dan dos investigadores de la Universidad de California, el doctor Brian Whipp y la doctora Susan Ward, quienes, luego de analizar 70 años de información sobre el desempeño deportivo de hombres y mujeres, hacen la atrevida predicción de que "en 1998 las mujeres igualarán y superarán en velocidad a los hombres en las maratones. Y a mediados del siglo XXI igualarán el tiempo de los hombres en pruebas cortas de pista, como la de 200 metros". Su afirmación está basada en estadísticas como esta: los tiempos femeninos en las maratones han mejorado en un 61 por ciento desde 1955, en comparación con el 18 por ciento en los tiempos masculinos. Al respecto, Natalie Angier, comentarista de The New York Times, dice que aunque los tiempos impuestos por los hombres en las pruebas de pista han mejorado y seguirán mejorando, "el desempeño de las mujeres se ha venido acelerando a un ritmo dos a tres veces mayor que el de los hombres y en progresión totalmente lineal". No pocos representantes del sexo fuerte se han mostrado escépticos ante semejante aseveración. Aun el propio doctor Whipp dice: "Si no fuera porque los datos son tan incuestionables que me obligan a llegar a esta conclusión, habría dicho que tal perspectiva era inverosímil".
Pero las mujeres no sólo dejarán rezagados a los hombres en tierra. También en el agua. En natación han demostrado su superioridad en las pruebas de larga distancia. Una californiana, Penny Dean, ha conservado desde 1978 la marca mundial del cruce a nado del Canal de la Mancha. Y Lynne Cox, quien la había establecido en 1973, posee las marcas generales por los cruces de los estrechos de Bering y de Magallanes. Igualmente, muchos expertos creen que si en los Juegos Olímpicos de 1988 Janet Evans hubiera podido participar en los 1.500 metros libres, habría vencido. Pero era una prueba sólo para hombres.
Siempre se ha pensado que una inferioridad física impide a la mujer competir con los hombres en muchos deportes. La primera maratón olímpica femenina se realizó en 1984. Hasta entonces se pensaba que las mujeres no tenían la capacidad fisiológica para correr grandes distancias. Sin embargo, varios estudios recientes han encontrado que, en igualdad de condiciones, la ventaja de la fuerza masculina disminuye. "Por regla general los hombres son más fuertes y corpulentos, pero se ha exagerado su importancia como factor decisivo en la mayoría de los deportes -explica una antigua profesional del baloncesto, Mariah Burton Nelson, quien escribió la obra Cómo las mujeres están cambiando el deporte y cómo el deporte está cambiando a las mujeres, citada por los autores del libro-. La verdadera ventaja de los hombres radica en que han entrenado toda la vida para participar en los deportes".
El mito de la superioridad masculina ha sido alimentado porque los deportes más populares -fútbol, béisbol y baloncesto- capitalizan las ventajas masculinas. Pero en esto también ha habido cambios, dicen los autores de Megatendencias de la mujer. Un ejemplo de ello es el rugby: hace 25 años no había equipos femeninos y hoy existen 162 en Estados Unidos. En Inglaterra, donde las mujeres comenzaron a practicarlo en 1983, es el deporte femenino de mayor crecimiento. En jockey en hielo, por ejemplo, la destreza es más importante que la fuerza. No obstante, sólo en 1990 se realizó el primer torneo mundial femenino de jockey sobre hielo. Según los autores, las mujeres constituyen la mayoría de los recién llegados al campo de las pesas, las carreras, el ciclismo, el golf y el baloncesto.
A pesar de la discriminación y del mito de la superioridad masculina, las mujeres están rompiendo las inmensas brechas que hubo alguna vez entre el desempeño femenino y masculino. En esta competencia de sexos quizás los hombres tengan una más larga trayectoria en los podios, pero está visto que en los últimos años las marcas femeninas han aumentado mucho más en promedio que las de los hombres. Esto abre la posibilidad de que en un futuro cercano hombres y mujeres compitan en una misma categoría. ¿Por qué no?, dicen los expertos. Si fuera cierta la teoría del poder masculino, los más altos, los más fuertes y los más corpulentos serían siempre los ganadores. Pero no. Son, en cambio, la persistencia, el coraje, el temple, la técnica, la destreza y la autoconfianza -ninguno de los cuales son propios del sexo masculino- los que representan el papel decisivo en el desempeño atlético.



GANANDO TIEMPO

CICLISMO: En la Vuelta a Estados Unidos en 1989, la ciclista Susan Notorangelo, primera mujer en llegar a la meta, ocupó el séptimo puesto en la clasificación general. Su tiempo fue superior al del vencedor de la vuelta de hombres dos años antes.
TRIATLON: En 1988 Paula Newby-Eraser ocupó el undécimo puesto en la triatlón Ironman, de Hawai -natación, ciclismo y carreras-. Su tiempo fue superior al de todos los hombres que habían participado antes de 1984.
ATLETISMO: En 1988 la marca mundial de Florence Griffith Joyner en los 100 metros planos fue apenas medio segundo menor que la marca de Carl Lewis en 1991.
NATACION: La marca impuesta por Janet Evans en 1988 para los 400 metros libres sobrepasa en más de dos segundos la marca mundial de Mark Spitz en 1968.
MARATON: El tiempo impuestó por Joan Benoit Samuelson en la primera maratón olímpica femenina, en 1984, fue superior al de 13 de los últimos 20 ganadores de la maratón olímpica masculina.
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