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| 2/7/2015 10:00:00 PM

Cuál es su riesgo de ser infiel

Estudios recientes revelaron que la edad, el género y el nivel de satisfacción con la pareja influyen para que una persona incurra en la infidelidad.

La monogamia es el acuerdo marital más duro para cualquier pareja”, señaló alguna vez Margaret Mead, una de las antropólogas más influyentes del siglo XX. Su declaración no está alejada de la realidad, pues se estima que una de cada cinco personas ha sido infiel alguna vez y la mayoría ha fantaseado con echar una canita al aire. Aunque saber el dato exacto de cuántas personas le ponen los cachos a su pareja es difícil debido a que muchos nunca lo admitirían, hoy sí se sabe a ciencia ciertas cuáles son los factores de riesgo para ser infiel.

Según los estudios, el género es la primera variable a considerar y, en ese aspecto, los hombres son más vulnerables puesto que producen altos niveles de testosterona, por lo cual tienden a ser más arriesgados y a tener más aventuras amorosas. “Mi práctica clínica sugiere que todavía hay más hombres infieles, pero la brecha de género ha disminuido con el paso de los años”, dijo a SEMANA la psicóloga clínica Susan Heitler. Esto se debe a que la mujer ha logrado posicionarse dentro de la sociedad y ha obtenido mayores libertades que en el pasado.

Pero aun así los estudios muestran que los hombres y las mujeres son infieles por motivos diferentes. Científicos de las universidades Chapman en Orange, la del estado de California y Los Ángeles revelaron en una investigación realizada con 60.000 personas que los hombres engañan a su pareja cuando se sienten insatisfechos con su vida sexual. Las mujeres, por su parte, lo hacen cuando sienten vacíos emocionales y quieren sentirse deseadas de nuevo. Paradójicamente, el mismo trabajo afirma que a ellos les molesta más que su pareja les sea infiel sexualmente, mientras que a ellas les perturba más saber que su novio o esposo se enamore de otra.

La edad es el otro factor clave para cometer adulterio. Un estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences encontró que en el último año de cada decenio, es decir, a los 29, 39 o 49 años, las personas sufren grandes cambios y tienen mayor propensión a ser infieles, especialmente los hombres. Según Kelly Campbell, psicóloga y profesora asociada de la Universidad del estado de California en San Bernardino, Estados Unidos, el riesgo disminuye entre los 35 y 50 años, pues en la mediana edad la gente está más enfocada en los hijos y sus carreras. “A mayor edad hay menos infidelidades debido a que con los años la necesidad de encontrar seguridad en una relación aumenta y el interés y el deseo sexual se van desvaneciendo”, afirma Heitler.

El perfil psicológico es otra variable a considerar. Si a alguien le gusta ser atrevido, es narcisista y tiene poco autocontrol tendría una personalidad que favorece la infidelidad. Los estudios dicen que los que se preocupan poco por los sentimientos de los demás y no tienen escrúpulos tienden a ser infieles. El pasado familiar también puede aumentar el riesgo. Quienes han visto a sus padres con amantes pueden seguir los mismos pasos porque lo ven como algo normal. Aunque, igualmente, puede servirles para que sean más cuidadosos y no repitan dicho ejemplo.

El estado de la relación es otra variable crucial porque el aburrimiento y la monotonía son factores de riesgo. Más del 40 por ciento de los que le ponen los cachos a su pareja están motivados por buscar nuevas sensaciones, especialmente en cuanto a sexo se refiere. Otro factor es el que los expertos llaman el entorno de riesgo. Es decir, cuando alguien está rodeado de personas atractivas, ya sea por el círculo social o el ambiente laboral en el que se desenvuelve a diario. “Compartir en diferentes espacios con buenos partidos o sentir atracción por gente del trabajo es un riesgo muy grande. Muchos no pierden la oportunidad, sobre todo los que viajan frecuentemente y pasan mucho tiempo fuera de la casa”, dice Heitler.

Los expertos dicen que ante la tentación lo más recomendado es pensarlo dos veces antes de caer en ella, pues estas relaciones clandestinas “se debaten entre el paraíso y el infierno. En el momento puede ser muy gratificante, pero cuando se confronta la realidad puede ser muy doloroso. Como dicen popularmente, el que juega con fuego…”, concluye la psicóloga María Elena López.
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