Lunes, 23 de enero de 2017

| 2016/02/02 15:59

Lo que debe saber sobre la microcefalia

Aunque este trastorno está asociado con la infección por el virus del zika, también tiene otras causas. Estas son sus características y sus orígenes.

Además de la malformación en el cráneo, hay otros síntomas asociados con la microcefalia como problemas de peso, convulsiones, llanto agudo constante y retrasos en el desarrollo psicomotriz. Foto: A.F.P.

En noviembre pasado en Brasil ya había más de 700 casos confirmados de microcefalia en recién nacidos, pero dos meses después la cifra aumentó de forma alarmante a 4.000, 30 veces más de lo normal. Aunque Margaret Chan, directora de la OMS, señaló que la relación directa entre el zika y la microcefalia no está confirmada científicamente, es “fuertemente sospechosa”. Lo que sí se sabe es que la microcefalia ha desconcertado a los científicos durante décadas.

Se trata de un trastorno neurológico poco frecuente que en algunos casos es congénito o en otros se desarrolla en los primeros años de vida del afectado. Quienes lo padecen presentan una malformación en el cráneo y tienen la circunferencia de la cabeza mucho más pequeña que la de un niño de la misma edad y el mismo sexo. El tamaño del cráneo está relacionado con el crecimiento del cerebro y cuando este no crece es posible que ese niño nazca con retardo mental. Adicionalmente, los pequeños que sufren de microcefalia severa pueden tener la frente inclinada hacia atrás.

La microcefalia se diagnostica casi siempre al momento del nacimiento o durante los controles médicos del niño. Los pediatras la descubren normalmente cuando notan una medida del perímetro craneal (PC) muy inferior a la media estándar. Los exámenes toman sólo unos cuantos segundos, mientras se coloca la cinta métrica alrededor de la cabeza del bebé. Además es evidente a primera vista que la cara es mucho más grande que la cabeza y no hay simetría facial.

La microcefalia ocurre porque el cerebro para de crecer a un ritmo normal. Entre las posibles causas están “las alteraciones genéticas, las alteraciones cromosómicas, exposición a drogas, sustancias tóxicas o alcohol, y algunos tipos de infecciones durante el embarazo, como por ejemplo la toxoplasmosis, la rubeola, la varicela, o la infección del citomegalovirus”, explicó a Semana.com Jesús Andrés Benavides Sarralde, ginecólogo y especialista en Medicina Materno Fetal de la Federación Colombiana de Obstetricia y Ginecología.

También pueden estar asociados la exposición a sustancias dañinas durante el desarrollo del feto y trastornos genéticos como el síndrome de Rubinstein-Taybi, el síndrome de Down, trisomía 13 y trisomía 18, entre otros. De igual forma, los fetos podrían ser más propensos a desarrollar microcefalia si la madre abusa del alcohol y las drogas, se nutre mal o padece de diabetes. Entre el 10 y 15 % de los casos el niño tiene una inteligencia normal.

Además de la malformación en el cráneo, hay otros síntomas asociados con la microcefalia como problemas de peso, convulsiones, llanto agudo constante y retrasos en el desarrollo psicomotriz.

La microcefalia no tiene cura. Los niños que la padecen pueden someterse a tratamiento para potenciar al máximo sus habilidades y reforzar su autoestima con terapias del lenguaje y la terapia física y ocupacional.

Los especialistas recomiendan a las mujeres embarazadas realizarse dos ecografías. Una a la semana 12 y la otra entre la semana 18 y 24. En esta última se busca “identificar cómo está la anatomía del feto. Observar y reconocer los patrones de normalidad en su estructura y tamaño”, explicó Benavides.

El alcance total de la microcefalia solo puede descubrirse a medida que el niño crezca y se desarrolle. Inclusive, “es difícil predecir el futuro de un niño que nazca con esta condición”, afirma Marc C. Patterson, neurólogo pediatra del Centro Infantil de la Clínica Mayo en Rochester, Minnesota, Estados Unidos.

Por eso es necesario que estos niños se sometan de manera frecuente a exámenes físicos y pruebas de diagnóstico hechas por un médico pediatra. Los papás deben acompañarlos en este proceso para mejorar su salud y bienestar.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.