Lunes, 22 de septiembre de 2014

| 2012/02/27 00:00

¿Cuántas horas se debe dormir?

Hace un tiempo la costumbre era dormir ocho horas y despertar en el intermedio. Luego se decidió dormir profundamente, pero durante menos tiempo. ¿Cuál es la evolución del sueño y cómo entenderlo según su historia?

Dormir es indispensable para descansar y es la posibilidad que tiene el ser humano para recuperarse de las actividades diarias. Foto: Archivo SEMANA

La sociedad tiene la idea de que dormir ocho horas continuas es el tiempo ideal para lograr el descanso. Sin embargo, algunos estudios, como el citado por BBCMundo.com, realizado por el psiquiatra Thomas Wehr en la década de los noventa, mostró cómo las personas, bajo ciertas condiciones, cambiaban su patrón de sueño para dormir en dos períodos de cuatro horas separados por una o dos horas de vigilia.

En su libro La noche en el pasado (At Day’s close: Night in the past) publicado hace cuatro años, Wehr cita más de 500 referencias históricas que muestran como el patrón de sueño segmentado fue adoptado por los humanos durante mucho tiempo.

Lo interesante de los relatos que se incluyen en el libro es que durante las dos horas que dividían los períodos de sueño, las personas estaban muy activas y aprovechaban este tiempo para leer, escribir, hacer actividad física o visitar a algún amigo.

En los documentos recopilados por Wehr, se hacer referencia a esta costumbre como el primer sueño y el segundo sueño.

El sueño y la evolución de la luz

Los documentos citados por BBCMundo.com exponen que las costumbres de la sociedad frente a las actividades que se hacían de noche, estaban relacionadas con la tecnología de la luz.

En un principio, la noche pertenecía a la ilegalidad y a los criminales. Posteriormente, con la aparición de las lámparas personales, las personas con más recursos pudieron salir en horas de oscuridad, con lo cual se apoderaron de la noche.

Más tarde las persecuciones religiosas hicieron que muchas de las reuniones y misas que se hacían en la clandestinidad, se programaran para las horas de la noche entre el primer y el segundo sueño.

París fue la primera ciudad con alumbrado público en 1667 y Londres en 1684. Con estos cambios las actividades nocturnas se popularizaron y dedicarse únicamente al descanso era percibido como una pérdida de tiempo.

Un registro médico de 1829 muestra cómo a partir de esa fecha las recomendaciones médicas cambiaron recomendando a las personas quedarse únicamente con “el primer sueño” y suspender la costumbre de tener un tiempo de vigilia.

Estas recomendaciones determinaron el cambio de patrón hasta adoptar el actual, en el que se recomienda dormir ocho horas continuas.

Según BBCMundo.com, para algunos expertos como el psicólogo Gregg Jacobs, lo natural es tener un patrón de sueño fragmentado: "Despertarse durante la noche es parte normal de la psicología humana".

Russel Foster, profesor de la Universidad de Oxford, citado por el mismo portal, también comparte su punto de vista: “Muchas personas se despiertan por la noche con pánico (...) Les digo que lo que experimentan es una reminiscencia del patrón de sueño partido".
 
La fisiología del sueño

Dormir es indispensable para descansar y es la posibilidad que tiene el ser humano para recuperarse de las actividades diarias.

Durante las horas de sueño el ser humano pasa por diferentes niveles de profundidad. Las etapas del sueño se dividen en dos grandes momentos: la etapa de movimientos oculares rápidos (MOR) y la etapa sin movimientos oculares rápidos (NO-MOR).

El período NoMOR es el más superficial y puede representar el 75 por ciento del tiempo del sueño, mientras que la etapa MOR es la de mayor descanso y profundidad y representa únicamente del 20 al 25 por ciento.

El proceso es progresivo y se inicia por niveles de descanso muy superficiales. Luego, poco a poco el soñador va entrando en niveles de mayor profundidad y descanso.

Se considera que durante un período de ocho horas se pueden presentar cuatro o cinco ciclos con diferentes niveles de profundidad.

Aunque el tiempo de los niveles más profundos son los que se consideran más reparadores, son los menos duraderos. Es esta conclusión se basan muchas de las técnicas para poder dormir menos y descansar más.

Con ciertas técnicas de relajación se puede inducir el sueño llegando a las etapas más profundas de una manera más rápida, con lo cual se puede disminuir el tiempo total de sueño requerido para descansar.

Si la costumbre del primer y segundo sueño son ciertas, el cuerpo debería acostumbrarse a llegar mas rápido a las etapas profundas del sueño y de esta forma lograr el descanso necesario.

La necesidad de tiempo para dormir está en constante cambio durante la vida. Es diferente en niños, jóvenes y adultos y depende de la actividad que se ejerza. Por ejemplo, durante el embarazo o períodos de mucha actividad intelectual o física aumenta la necesidad de dormir y el tiempo destinado para ello.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×