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| 7/16/2011 12:00:00 AM

David Byrne, las ciudades y las bicicletas

El artista de origen escocés, residente en Nueva York, estará en Bogotá el próximo 23 de julio para participar en un foro sobre el uso de otros medios alternativos de transporte, como la bici, a raíz del lanzamiento de su libro Bicycle Diaries. SEMANA logró hablar con él sobre estos temas.

SEMANA: ¿Cómo imagina un buen lugar para vivir?

David Byrne: “Puedo hacer una lista de las cualidades comunes que todos podemos desear -salud, seguridad para nuestros hijos, aire limpio, agua, empleo, seguridad económica- pero satisfacer estas necesidades a veces no es suficiente. Podríamos tener todas estas cosas y aún no estar felices. Por supuesto queremos empleo y salud, pero la calidad de vida es importante también, y es difícil de medir. Todos hemos escuchado a los millonarios infelices, de modo que tener todas esas cosas de esa lista no garantiza la felicidad aunque muchas de ellas son esenciales, podríamos casi considerarlas como derechos. Si la calidad de vida y la felicidad son importantes uno no puede ceder ante el argumento de que si lograr esos objetivos concretos no es garantía de felicidad y por ende no es esencial, y la gente pobre, por ejemplo, no los necesita.
 
Cualquier ciudad tiene que estar conciente de esos elementos que el ciudadano necesita. Pero, ¿cómo sabemos cuáles son los otros elementos, más misteriosos e intangibles que nos hacen felices? ¿La ciudad ideal? Fue Peñalosa o Jan Gelhl, el consultor danés en urbanismo, quien dijo que si pensábamos en términos cortos limitábamos la imaginación. Si tratamos de pensar que podríamos hacer ahora, o en los próximos cinco años limitamos nuestro pensamiento y nuestra creatividad. Pero si nos imaginamos nuestra ciudad en 100 años, para los hijos de nuestros hijos, las posibilidades aparecen y lo que parece imposible no se ve tan irreal más”.
 
S: ¿Qué pierden las ciudades o los ciudadanos cuando no son amigables con la bicicleta?

DB: “Libertad, euforia, un poco de diversión y ahorro de dinero, por supuesto. En algunos lugares ir en bicicleta es una manera de llegar al trabajo, de visitar a los amigos, o ir al colegio o escuchar música en la noche, es 100 por ciento practico también- a veces las cosas más practicas y las opciones pragmáticas lo atropellan en la cara y uno no las ve. Dicho eso, puede que no funcione en todas partes. Algunas ciudades pueden tener muchas colinas o ser muy calientes o frías, pero cada vez me sorprendo más. La gente en Londres, donde llueve todo el tiempo, ha adoptado un programa para compartir bicicletas y es muy aceptable. Lo he probado y es perfecto para andar, ir a reuniones, ver museos, ir al trabajo. ¡No hay que preocuparse por robos ni mantenimiento!”.

S: ¿Cómo graba esos diarios tan detallados?
 
DB: “Tomo notas inmediatamente después de un evento. Cuando visité a mis padres recientemente y empezaron a contar historias que nunca había oído saqué lápiz y papel y a ellos no les importó. Raro entrevistar a sus papás como un reportero, pero quizás todos deberíamos intentarlo algún día”.

S: ¿Cuáles son los mitos que la gente tiene para no montar en bicicleta?
 
DB: “El estatus es un gran factor –y tristemente significa que no siempre nos comportamos racionalmente como los economistas nos hacen creer. El tema del estatus no es único a un país o una ciudad. Mi historia favorita en este aspecto es de Las Vegas, donde los ciclistas son los más bajo de lo bajo. Esto es porque en esa ciudad una persona en bicicleta es vista como alguien que ha perdido todo debido a las apuestas, se asume que han perdido el puesto, la familia, la casa y, para alguien de allá, lo más critico de todo es perder el carro. Por supuesto ninguna persona que se respete querrá ser vista en una bicicleta.
 
Por supuesto yo anduve por ahí y fue perfecto para explorar ese lugar surrealista- aunque sí, fue quizás demasiado caliente y a mediodía. En un momento pedaleé por una capilla de matrimonios y contraté a un pastor para mi presentación esa noche (¡yo le ofrecí a la audiencia que si alguna pareja quería casarse en la tarima yo les cantaría- y lo hicieron, y la pareja todavía esta unida!).
 
Pero, bueno, como muchas cosas, esa actitud está cambiando. Los jóvenes creativos de Brooklyn y de Manhattan y probablemente en Bogotá, Medellín y Cali montan sus bicis y aunque lo hacen para ahorrar dinero, la misma razón por la cual una persona pobre lo haría también, no se sienten estigmatizados- para ellos es chévere, tiene estilo y aún se espera que lo hagan.
 
Tengo un grupo de amigos profesionales que montan para pasear -artistas, músicos, editores de moda, cantantes- el estatus y la clase son temas que desaparecerán pronto. De hecho, puede que cambie 160 grados. He escuchado a mas de una persona disculparse conmigo por tener un carro, lo que creo que es ir muy lejos.
 
El peligro y la seguridad es algo completamente distinto- aunque ese tema es objeto de percepciones erradas también. Nunca le sugeriría a alguien que ande en cicla en una ciudad si no se siente seguro. Sin embargo, parece que entre más ciclistas haya, más seguro se vuelve. Los carriles para bicis y otras mejoras ayudan pero simplemente la idea de que los conductores no se sorprendan de ver a una persona en bicicleta, y que un mayor numero de ciclistas empiecen a obedecer las normas de tránsito, da mayor seguridad”.

S: ¿Qué está perjudicando a las ciudades? ¿El modernismo?
 
DB: “El modernismo parece ser un legado de la ilustración- que un hombre pueda saber y entender todas las cosas, y eventualmente ponerlas en orden. Parte de la idea moderna era que nosotros podríamos, siendo dioses miniatura, darle forma a nuestras casas y ciudades. “Máquinas para vivir”, decían. El orgullo desmedido involucrado es inmenso- imaginar que nuestras vidas pudieran ser manejadas y hechas en forma satisfactoria si fuera eficientes y libres de decoración superflua.
 
Por fortuna esta idea se está pasando de moda, aunque todavía quedan remanentes. Hay unos buenos aspectos de ese proyecto utópico- que todos los ciudadanos deberían tener una casa decente, por ejemplo. Pero con mucha frecuencia “decente” era algo que se veía bien en el papel – que cumplía con unos requerimientos- pero que no trataba a la gente como seres humanos al fin y al cabo.
 
Yo pienso que la idea de orden emergente es mas aceptable ahora- que con unas básicas condiciones satisfechas nosotros como especie social tendemos a hacer el resto mejor entre nosotros. Cada pequeño detalle no tienen que ser planeado- hay un proceso organizativo que llena los blancos, que añade color, vida y un poco de caos.
Yo vi a Sergio Fajardo, el ex alcalde de Medellín hablar en Nueva York no hace mucho tiempo. Mostró imágenes del barrio en esa ciudad en donde ellos construyeron una magnifica biblioteca y también un espacio publico común. Los residentes pronto añadieron kioskos a la plaza e hicieron un lugar sin reglas, vivo. Todos los detalles que hicieron esto suceder no son planeados por la ciudad- los locales hicieron todo. Pero primero tuvieron un espacio para expresarse.
 
Ese barrio, y las favelas en Río no son ideales para las bicicletas- las colinas son muy difíciles de montar. Sin embargo, la gente que vive allí y que trabaja en la ciudad podría aprender a usar un programa compartido de bicicletas, por ejemplo, cuando ellos lleguen al centro de la ciudad para trabajar o al colegio o a divertirse.
 
Similarmente, Jan Gelh en Copenhague hizo cambios muy lentos. En un plaza que se usaba para parquear carros y que estaba muy cerca al agua, Gehl quitó el parqueadero pero no prohibió el tráfico de autos en la calle. Con los carros afuera, el acceso al lado del agua se volvió publico, y los negocios locales sacaron sillas y mesas por su cuenta- la ciudad no tuvo que pagar por estas mejoras. Los negocios mejoraron, naturalmente, el público adora la calle, y eventualmente se volvió una atracción de turistas, una calle que atraía peatones y compradores-aun cuando no había más parqueaderos.
 
Mi punto es que fueron los negociantes locales y los residentes los que hicieron esta calle más bonita y agradable-la ciudad simplemente dio la posibilidad. La creatividad real vino de la gente que vive y trabaja allí”.

S: ¿Por qué, piensa usted, algunas ciudades o ciudadanos tienen bicicletas para transporte y otros no?
 
DB: “Me voy con algo que Jan Gehl dijo una vez más. Muchos de nosotros pensamos que algunas culturas son más abiertas a estas formas de transporte que otras. Alguien dijo ‘los daneses! Por supuesto ellos manejan bicicletas pero nosotros (colombianos, los angelinos, los paulistas) nunca vamos a entregar nuestros carros’. Pues Gehl tuvo la misma reacción de los daneses cuando inició las pequeñas mejoras. Ellos decían lo mismo, ‘nosotros los daneses no entregaremos nuestros carros, porque hacerlo es contra nuestra naturaleza’, pero ellos lo lograron- la mitad de la gente en Copenhague va al trabajo en bicicleta ahora y no fue siempre así. Nuestra naturaleza no es siempre lo que pensamos- o tal vez es más flexible e innovadora de lo que creemos. Estamos mas abiertos a innovar de lo que creemos”.
 
S: ¿Si pudiera, construiría menos calles para carros y más para otras formas de transporte?

DB: “Si dependiera de mi pararía la construcción de calles en las ciudades completamente- tenemos suficientes. Ahora podemos hacer que las calles sean compartidas –con buses, trolleys, bicicletas, peatones o cualquier cosa que llegue en el futuro. Asumir que a los carros se les debe siempre dar prioridad es, pues, poco democrático. También es subsidiar a las compañías de carros y a las de petróleo y ellas no lo necesitan”.
 
S: ¿Dará un paseo en bicicleta en Bogotá?
 
DB: “Solo he estado una vez- antes de muchos de los cambios recientes en las calles. En ese momento vine a escuchar música y visitar a músicos . Por supuesto espero montar en bici. No traje la mía pero puedo prestar o arrendar una”.

S: Mucha gente no usa la bicicleta por la lluvia o por inseguridad. ¿Son estos obstáculos reales o solo excusas?
 
DB: “No me gusta montar en la lluvia, por eso entiendo la renuencia. Si llueve yo tomo el metro en NY. Pero la gente en ciudades lluviosas como Londres o Vancouver no les parece importar eso- ellos llevan un equipo de lluvia y permanecen secos y hacen sus vueltas así. Sobre la seguridad, también entiendo eso. Yo he manejado en NY por mucho tiempo pero es mucho más seguro ahora que antes. No recomendaría a nadie que monte en cicla si no se siente seguro si no tiene ninguna experiencia con el tráfico. Sin embargo, si hay una red de carriles protegidos, o calles tranquilas con poco trafico o parques, eso puede ayudarle a la gente a ir a del punto A al punto B sin luchar con el tráfico”.
 
S: ¿Defender la bici fue algo que sucedió de manera espontánea?
 
DB: “No soy un activista- no voy a reuniones de la comunidad ni organizo manifestaciones. Como mucha gente encuentro desagradable cuando alguien decide decirle a los demás lo que tienen que hacer. Yo prefiero contar mis propias experiencias y que los otros vean si lo que me funcionó a mi les sirve a ellos y que tomen sus propias decisiones. Por supuesto yo tengo ideas y sentimientos sobre las ciudades y sobre el transporte y sobre cómo las bicicletas caben allí, pero los específicos se los dejo a los otros que han hecho de esto el tema de su vida.
 
Sí creo que la bicicleta, en muchas ciudades, puede ser parte de un sistema de transporte más democrático y amigable con la gente de lo que hemos visto la última siglo. La bicicleta es parte de esa red pero es la parte con la que he tenido mayor experiencia. Muchos de los cambios están pasando gracias a que cambian las actitudes sobre las ciudades. Aquí en NY los grandes negocios movieron sus sedes fuera de la ciudad hace una década pero ahora encontraron que los empleados creativos no quieren vivir en los suburbios, sino en el centro o en Brooklyn, de modo que algunos negocios están regresando a la ciudad.
 
Las ciudades son mas verdes que los suburbios y tiene una creatividad vibrante y una vida social- y como somos animales sociales nos llama la atención esto. Hace años el impulso era dejar la ciudad si usted era exitoso pero ahora eso está cambiando y las ciudades se han adaptado a hacer de sí mismas mejores lugares para vivir con el fin de atraer a esa gente y a esos negocios”.

S: ¿Como ve las ciudades del futuro?
 
DB: “Empezaré por NY. Cuando me siento optimista imagino que Broadway o partes de ella- podrían ser como las ramblas en Barcelona, que la autopista que separa al East River de los residentes de Manhattan pudiera demolerse o hacerse sumergida, y que haya mercados en cada barrio más grandes de lo que son ahora. Los banqueros andarían en sus bicicletas y los médicos irían a visitarlo si se enferma. Las escuelas publicas serian mejores que las privadas. Los lugares donde la música popular se ecuche tendrían más apoyo público y privado que la ópera y las salas sinfónicas”.
 
S: ¿En el futuro vamos a depender más del transporte publico o la solución es la bicicleta?
 
DB: “Ambos. Habrá una sinergia, más conexiones entre todas las formas de transporte. Ninguna forma será primaria y privilegiada”.

S: ¿Es el movimiento de las bicicletas más fuerte hoy?
 
DB: “Si lo creo. Hay un momentum en esto días, una aceptación de los gobiernos y el público parece estar listo para tratar otras formas de transporte. Están cansados de pagar mas y mas por la gasolina, de estar atrapados en el tráfico y gastar horas buscando por un sitio para parquear. ¡Las vidas nuestras son muy cortas para gastarlas buscando un lugar para parquear!”.

S: ¿Qué ve cuando va en la bici que no ve cuando va en carro?
 
DB: “El otro día en Sao Paulo vi un bonito local para almorzar. Son tiendas bonitas y son abiertas a la calle, la mayor parte de la ciudad tiene rejas o es privada, pero estas eran invitadoras y coloridas.

Y un día antes de eso fui a dar una vuelta por Parati (Brasil) y vi un sucio plato de televisión satelital en la jungla, hermoso! Alguien esta viendo telenovelas en la jungla.

Ahora, usted podría ver esas cosas pasar muy rápido si va en un carro, pero yo dudo que pueda detenerse a admirarlas. Sería inconveniente”.
 
S: De su experiencia, ¿tiene una idea de un plan de ciudad que funcione?
 
DB: “Yo prefiero dejarle esto a otros pero me referiré a una respuesta anterior. Yo pienso que los negocios locales y los residentes tienen ideas acerca de lo que quieren, de lo que les gustaría tener, los cambios que quisieran ver, dada la oportunidad, ellos crearían ciudades más vivibles. La planeación lo único que debe hacer es dejar que esto suceda, permitir a los residentes rehacer sus propias ciudades. Un poco de ayuda de arriba, pero la mayor parte del cambio y la innovación viene de abajo”.

S: Es conocido como artista y músico. ¿Se siente extraño de estar haciendo estos foros en ciudades con expertos en planeación, urbanistas? ¿Alguna vez se imaginó que montar en bicicleta lo llevaría hasta esa posición?
 
DB: “¡No tengo idea! ¡Qué puede pasar en la vida! Yo estoy todavía muy involucrado en la música. Tengo algunos proyectos andando y un libro también pero por fortuna tengo el tiempo libre para hacer este tipo de cosas por algunas semanas”.

S: Los chinos tiene una tradición de montar en bicicleta pero eso está cambiando. Ahora se están movilizando más en carros. ¿Los países en desarrollo se están tomando el camino equivocado hacia la dependencia del automóvil?
 
DB: “Si. Mirar a Estados Unidos y a otras culturas no es la mejor idea –si cada persona en China y en India llega a tener un carro, el planeta estará perdido. Si cada persona en el mundo come una hamburguesa también será un desastre. Estados Unidos debe aprender de otros países, pensar un poco en cómo quiere vivir y en lo que pasaría si su papel en la economía mundial se vuelve menos dominante”.

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