Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2005/07/24 00:00

De marca mayor

Los romances de mujeres adultas con hombres menores, como el de Demi Moore, son cada vez más frecuentes y visibles. Las que han tenido esta experiencia hablan de sus ventajas.

De marca mayor

Como cualquier pareja de enamorados, Angélica y Jean se pasean por la calle tomados de la mano y se besan en la boca sin importarles las miradas y los murmullos de la gente que los mira. Se conocieron hace tres años en el trabajo, a donde Angélica llegó como su profesora de español. Ella le enseñó las bases de la gramática y el vocabulario con una metodología poco ortodoxa: bailando cumbia y enseñándole a tejer con manos y pies, como lo hacen los indígenas de La Guajira. Él quedó atrapado por sus rasgos latinos y su creatividad, al punto que se atrevió a coquetearle. Al principio, Angélica trató de negarlo, pero ante la determinación de su pretendiente, decidió darle una oportunidad al amor. Luego de cuatro años juntos, ella dice que esta relación "ha sido de aprendizaje y crecimiento para ambos". Este par de novios sería como cualquier otro, de no ser porque la diferencia de edad entre ellos haría saltar a cualquiera. Angélica tiene 47, y Jean, 21. Los padres de él se alarmaron; los amigos se preguntaron "cómo pueden"; otros les dijeron "es una locura". Pero esa distancia de calendarios no ha sido obstáculo para ellos. Esta relación les ha permitido construir una amistad, ser solidarios y respetuosos de sus espacios. Historias como la anterior se han vuelto más comunes, o al menos más visibles, como se aprecia con las publicitadas relaciones de Demi Moore o de Cameron Díaz, dos actrices que sostienen noviazgos estables con hombres 10 y hasta 20 años más jóvenes que ellas. Pero no hay que ir hasta Hollywood para darse cuenta de que a Cupido lo tiene sin cuidado la edad. En Colombia los casos abundan y, como exclama Clara, una divorciada de 30 años que sale con un hombre cinco años menor, "gracias a Dios eso está cambiando porque no es justo que ellos sí puedan y nosotras no",dice. Las 'chiquidelicias', como ellas les dicen a este tipo de relaciones, se presentan más en la medida en que las mujeres han logrado una independencia económica. "Ya no tienen que evaluar si ese hombre con el que salen será un buen proveedor que va a mantenerlas",dice Fran Drescher, 47 años, protagonista de The nanny y Living with Fran. En esta última serie, Drescher personifica a una divorciada que vive con su novio de 20 años, personaje inspirado en la relación que ella sostiene con un hombre16 años más joven. Este cambio de visión les ha abierto un panorama muy amplio. Para las mujeres por arriba de 30, el mercado es competido "porque los de 35 y 40 años sólo quieren salir con niñas de 21",dice Maribel, una ejecutiva de 34 años que a los 32 tuvo un romance con un exitoso ejecutivo de 25. Al permitirse buscar en las cohortes de edad inferiores, las mujeres han ampliado sus opciones, con una ventaja adicional y es que los menores "le dan 'sopa y seco' a los de 40. Saben tratarte bien y tienen más claro lo que quieren", dice Maribel. Para ellas, estar con un hombre de menor edad puede ser como una recarga de vitalidad, pues implica sumergirse en un universo que las renueva y les sube la autoestima. "Es una polichada al ego",afirma Adriana García, politóloga de 47 años a quien un joven administrador de empresas de 25 años cautivó cuando ella tenía 42 años. "Saber que ese hombre podría salir con una de su edad y prefiere estar conmigo es muy agradable". En esa búsqueda, las mujeres han encontrado que los hombres jóvenes están más dispuestos a tener relaciones con mujeres mayores sin ningún tapujo. No son individuos convencionales. Los que se les miden a relaciones mayo-diciembre, como también se les conoce, son más maduros que los de su edad, saben lo que quieren o están acostumbrados a vivir rodeados de gente mayor. Es el caso de Ricardo González, un economista de 29 años que ha tenido tres relaciones así, la última de ellas con una bella mujer de 40, separada y con dos hijos. Aunque su familia no estaba muy contenta con el noviazgo, él se sentía feliz porque con ella tenía una relación seria y tranquila a la vez. "No te están preguntando '¿por qué no llamaste '. Todo lo contrario. Te apoyan y, en lugar de quitarte, te dan", dice. También les cautiva que las mujeres mayores no están buscando un compromiso, algo a lo que ellos le huyen en esa etapa de la vida. Y está, por supuesto, el componente sexual. En este tipo de parejas coinciden la madurez sexual de la mujer y el deseo de experimentar del joven. "El sexo es delicioso", dice Adriana García. Explica que los hombres a esta edad, como los boy scouts, siempre están listos, mientras que los mayores necesitan más tiempo para empezar. Hay además más tolerancia y comprensión en el desempeño sexual y "si él no sabe y uno sí, le enseña", dice. Eso es precisamente lo que experimentó Germán Serrano, un escritor que a sus 19 años tuvo una relación con su profesora de semiología, una hermosa mujer 20 años mayor que él, quien "le cambio la visión del mundo y de las mujeres". En esa época, las amigas de su edad vivían con sus padres y el sexo se limitaba a escapadas en los pasillos y los ascensores. En cambio, la profesora tenía toda esa situación ya resuelta: un apartamento agradable donde podían permanecer solos y sin interrupciones. Ahí me di cuenta de que en la sexualidad el tiempo y el espacio eran muy importantes", recuerda. Si a esto se suma que las mujeres de 30, 40 y hasta 50 hoy lucen tan atractivas como una de 25, no existe prácticamente ningún obstáculo para que se presenten. Sin embargo, todavía persiste la idea simplista de que estas relaciones son un intercambio de favores: ella recibe sexo, y él, apoyo económico. Hoy este tipo de parejas "trasciende este esquema, pues estos hombres y mujeres ya tienen resuelto el factor dinero", asegura la sicóloga María Elena López. Parejas con diferencias de edad sólo se aceptan cuando el hombre es el que suma más años. En el caso contrario, la relación se convierte en blanco de críticas, debido a prejuicios sociales. Para el sicólogo Walter Riso, optar por un hombre más joven ha sido una decisión inteligente. Pero hay que tener en cuenta algunas variables. En las complicadas relaciones de pareja, la variable edad puede ser un factor de conflicto, y más en una sociedad que les rinde culto a la belleza y la juventud. "No sé qué va a pasar cuando ella tenga 65 y él 45", dice el sicólogo. Además de la censura social, la brecha generacional, independientemente de quién es mayor, podría ser un obstáculo si uno de los dos no está dispuesto a adoptar el estilo de vida del otro o no se dan libertades de tener sus propios espacios. Otra variable que pesa son los hijos, pues la mujer mayor ya no está interesada en ser mamá, mientras que los jóvenes tienen la expectativa de la paternidad. Algunos dirán que estos amoríos tienden a acabarse con más facilidad que otras relaciones. Angélica Martínez piensa que, como cualquier otro romance, éstas duran lo que tienen que durar. Para otros expertos, estas historias pueden ser tan sólidas como una relación entre personas de la misma edad. Ellos afirman que para que se produzca un acople ideal entre dos, intervienen muchos factores que nada tienen que ver con la edad de sus protagonistas. O, como dice la vieja canción, "quererse no tiene horario ni fecha en el calendario".

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