Martes, 2 de septiembre de 2014

DE QUE MUEREN LOS COLOMBIANOS

| 1986/06/16 00:00

DE QUE MUEREN LOS COLOMBIANOS

Aumentan los homicidios y el cáncer, según el último informe sobre mortalidad

Aunque en muchos aspectos Colombia se encuentra distante del desarrollo, en materia de muerte está superando las enfermedades intestinales y respiratorias propias de los países pobres y las causas de su mortalidad comienzan a ser las mismas que las de las naciones industrializadas.
Atrás parecen haber quedado las epidemias incontrolables que diezmaban poblados y también parece del pasado la acción mortifera de bichos tropicales. Ahora, en una buena parte, la gente se está muriendo del mismo mal por el que mueren muchos norteamericanos y europeos: el cáncer.
Ese --el del cáncer-- es el primer causante de la mortalidad colombiana hoy por hoy, de acuerdo con un estudio conocido por SEMANA, hecho por el Instituto Nacional de Salud (INAS) y que en la actualidad está siendo ordenado para divulgarlo en el próximo mes de julio.
Pero si el primer motivo de muerte es similar al de países desarrollados, el que más ha crecido en los últimos lustros, el más escalofriante de todos, pertenece a épocas legendarias de la ley del más fuerte, del ojo por ojo, diente por diente: el homicidio.
"En sólo una década el homicidio paso de ser la décimo primera causa de muerte para convertirse en la cuarta en todo el país", revela el médico Aurelio Pabón, experto en estadística al servicio del INAS.
Cometido con explosivos, armas de fuego o instrumentos cortopunzantes, el homicidio ha subido todos esos puestos en la clasificación nacional de la mortalidad y ha logrado coronar el liderazgo en el grupo de los hombres entre los 15 y los 44 años de edad. de acuerdo con este estudio, el más reciente que se ha hecho en Colombia y que analiza los factores de muerte hasta el año de 1981.
No solo en esa edad y en ese sexo el homicidio tiene un lugar de privilegio. En el grupo de hombres --en edades entre los 45 a los 59 años-- la posición que ocupa es la tercera. Pero la ola de agresividad que implica esa estadística, no deja a salvo a los niños ni a las mujeres: por increíble que parezca el homicidio es la causa número 10 de la mortalidad de los niños entre los 5 y los 44 años. Y las mujeres, en apariencia ajenas a las agresiones homicidas, han conquistado lugares jamás logrados en la escala de la muerte: aunque el asesinato incide diez veces menos que en los hombres, pasó de ser el sexto al tercer motivo de fallecimiento para las mujeres de 25 a 34 años; ocupa el quinto lugar entre las mujeres de 15 a 24 años y el octavo entre las de 35 a los 44 años.
Para los investigadores Aurelio Pabón y Magda Ruiz, demógrafa del Centro Latinoamericano de Demografía, el estudio del INAS muestra esa realidad escalofriante, pero consideran que "la tremenda agresividad de los colombianos no se puede atribuir a la simplista disculpa de la crisis económica. Detrás de este violento comportamiento existen graves alteraciones de la salud mental de nuestra población".
Las estadísticas logradas muestran en qué lugares del país está más concentrado el homicidio. El primer lugar lo conquistan la Guajira, el Cesar y los Territorios Nacionales, mientras que en el Magdalena es el segundo motivo, en Risaralda el tercero, seguido por Antioquia, Boyacá, Bogotá, Valle y el Meta. Otros departamentos donde el homicidio clasifica en lugar importante, entre las causas de mortalidad, son Caldas, Quindío, Atlántico, Huila, Santander, Chocó, Cundinamarca, Norte de Santander y Córdoba, en su orden . (Ver gráfico número 4).
Por el tiempo que ha transcurrido desde la elaboración de estas cifras, se vaticina entre los expertos que posiblemente han cambiado algunos puestos en esta tabla de posiciones de la muerte. Y dentro de ello se supone que departamentos como Antioquia y Valle, donde en los últimos años han arreciado los enfrentamientos armados (por mafia o por guerrilla), los homicidios pueden haber logrado escalar algunos puestos. "Los hombres colombianos viven ante un alto y permanente riesgo de morir asesinados o víctimas de accidentes", dicen los expertos.
En los últimos meses, las tasas de defunción por asesinatos y accidentes deben registrar un crecimiento notable, según los expertos. Además de las causas mencionadas, también son tenidas en cuenta la catástrofe del Ruiz con la desaparición de Armero y la muerte de alrededor de 30 mil personas y el costo en muertos del proceso de paz, incluida la toma y retoma del Palacio de Justicia.
En el estudio (hecho en 1981, cuando en el país murieron de acuerdo con estadísticas oficiales 166.206 personas) se destaca cómo los tumores, que hace diez años ocupaban el tercer lugar en la tabla de mortalidad, hoy han conseguido el liderato, mientras las enfermedades infecciosas y respiratorias, que constituían las dos primeras causas de defunción, pasaron a ocupar el sexto y octavo lugares respectivamente.
En la conducta nacional de la muerte también sobresale el aumento de los problemas isquémicos del corazon (infartos al miocardio) y otras afecciones como la insuficiencia cardíaca, la descompensación y la enfermedad pulmonar del corazón, que se imponen como la segunda y la tercera causas de mortalidad.
Otras enfermedades bien clasificadas en las estadísticas son las cerebrovasculares (hemorragias y trombosis cerebral), las infecciones intestinales (diarreas, amibiasis, tifoidea), las complicaciones perinatales (prematurez, bajo peso al nacer, oxigenación deficiente) y los males hipertensivos.
Estos últimos, que son producto de la elevación de la presión arterial, ascendieron del décimo quinto al noveno lugar entre 1973 y 1981.
A estas causas generales de fallecimientos (ver gráfico número 1), se suman los accidentes, que tienen una alta cuota en los índices. Los accidentes de tránsito, por ejemplo, son el tercer factor en ambos sexos entre los 15 y los 34 años de edad. Pero otros accidentes como ahogamientos, caídas y quemaduras cobran muchas víctimas entre la población infantil: son la primera causa de muerte entre los cinco y los 14 años de edad, con un agravante adicional: "Los niños que no mueren en accidentes de este tipo, generalmente quedan listados de por vida" dicen los analistas de la encuesta.

Morir joven
La muerte de los niños alcanza niveles escandalosos para algunos y vergonzosos para otros. Para Ernesto Plata Rueda, director de consulta externa del Hospital Infantil de Bogotá, es "una verguenza ante Latinoamérica y el mundo exhibir la cífra de 60 mil niños muertos anualmente por causas previsibles, como enfermedades infecciosas, respiratorias, bajo peso al nacer, males intestinales y congénitos".
Se estima que en 1981 murieron 4 418 bebés en su primer día de vida; en las seis jornadas siguientes murieron aproximadamente 886 cada día y en el resto del primer mes un promedio diario de 164 Esta mortalidad neonatal se deriva casi siempre de complicaciones en el embarazo y en el parto y en las malformaciones congénitas. En cuanto a niños de uno a cinco meses y de seis a once meses, se calcula que mueren todos los días 69 y 51, respectivamente, como consecuencia de las enfermedades infecciosas intestinales, respiratorias y a la desnutrición que afecta a dos de cada tres niños en Colombia.
Las estadísticas, en este grupo infantil, enfrentan un problema: el de la ausencia de registros de muerte. Es muy usual que los padres de la criatura muerta decidan sepultarla sin levantar acta de defunción ni hacer autopsia, lo que hace imposible tener cifras completamente reales. Asumiendo esta deficiencia en la estadística, se advierte, de todas maneras, que desde 1965 hasta la fecha, la mortalidad infantil ha disminuido en Colombia en un 20 por ciento. Y, asumiendo así mismo esta deficiencia, se registran mayores muertos en niños hombres que en mujeres: en 1981 murieron 18.667 niños y 14.240 mujeres menores de un año. Pero esta relación de más muerte masculina que femenina, se repite en todos los grupos de edades, aunque por diferentes causas: en los hombres (ver gráfico número 2) el primer motivo es el homicidio y en las mujeres (ver cuadro número 3) son los tumores malignos.
Morir en la casa
Aunque se piense que los lugares más habituales para morir son clínicas u hospitales, en los colombianos esa suposición no funciona. Sólo el 37 por ciento de las defunciones registradas ocurrieron en esas instituciones y la cifra podría ser menor si se tiene en cuenta que una gran parte de las muertes no son registradas de manera oficial.
Con el cálculo de que los fallecimientos no registrados pueden ser unos 27 mil al año, se estima que sólo el 31 por ciento de las muertes ocurren en entidades hospitalarias y el 67 por ciento en las casas y el dos por ciento en las calles de todas las ciudades y pueblos de Colombia.
A nivel regional, la clasificación nacional de la muerte es comandada por los tumores malignos (cáncer), que ocupan los dos primeros lugares en 17 departamentos. En donde más casos se presentan son en Quindio Sucre, Risaralda, Caldas y Antioquia, mientras los más bajos índices de este mal están ubicados en Chocó, Cesar, Atlántico, Nariño y Córdoba.
El mapa nacional de la muerte sigue con las enfermedades cardíacas diferentes al infarto, que figuran entre los tres primeros lugares en 16 de los 24 departamentos. Los líderes en esta estadística de mortalidad son Quindío y Sucre y los más bajos Bogotá y Chocó. De infartos, además, están pobladas algunas estadísticas: es la segunda causa de muerte en Bogotá; en Caldas, Córdoba y Cundinamarca, la tercera; la cuarta en Santander; la segunda en Antioquia y en el Valle la sexta.
Esa alta participación de las enfermedades cardíacas en las muertes en Colombia, confirma el ingreso de la mortalidad del país en la órbita de las causas de fallecimientos en las naciones desarrolladas. Y, aunque para contradecirlo, están las cifras de muerte en los niños y los homicidios, para los expertos esto supone un necesario cambio en las políticas de salud que actualmente se aplican en el país. Un cambio que se acomode a la realidad de estas cifras de muerte.--

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