07 marzo 2013

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De vuelta a la oficina de Yahoo!

AMBIENTE LABORALLa decisión de Yahoo! de hacer regresar a sus empleados a su sede revivió la discusión sobre si el teletrabajo lleva a una mayor productividad o si, por el contrario, impide la innovación.

De vuelta a la oficina de Yahoo!.

Foto: Javier de la Torre / Semana

“La velocidad y la calidad a veces sufren cuando trabajamos desde la casa. Necesitamos ser uno solo en esta compañía y para comenzar debemos estar juntos físicamente”. Esta frase, escrita en un correo electrónico de la directora de recursos humanos de Yahoo!, debía ser una simple circular interna
a sus empleados para indicarles que la era del teletrabajo había terminado en esa compañía. Pero se filtró en All Things Digital, un portal de noticias de tecnología, y en cuestión de horas encendió un gran debate a ambos lados del Atlántico sobre las ventajas y desventajas de trabajar en la casa.

Con la medida, Marisa Meyer, de 37 años, recién nombrada presidenta de Yahoo!, enfureció a algunas mujeres quienes no entienden cómo aquellas que llegan a la cima corporativa no apoyan a sus colegas a equilibrar mejor su vida de profesionales, esposas y madres.

Pero también causó sorpresa entre los hombres porque Yahoo! es una compañía de internet que, a su modo de ver, debe apoyar las bondades que ofrece la tecnología. Hacer regresar a sus empleados a la oficina es un contragolpe a una iniciativa promovida como un avance en bien de las familias y de las empresas. “Esto es un paso atrás en una época en que el trabajo remoto es más fácil y más eficiente que nunca”, dijo Richard Branson, propietario y cabeza de Virgin.

A pesar de las críticas, allegados a Yahoo! revelaron que no fue arbitraria la decisión de Meyer, quien llegó de Google para tratar de recuperar el liderazgo del portal. Según ellos, al parecer un mal manejo administrativo permitió que algunos empleados se volvieran perezosos y no trabajaran. Otros dicen que la ejecutiva, como muchos en el sector tecnológico, tiene la idea de que el capital más valioso es la innovación, y esta es más factible cuando la gente trabaja en equipo, pues en la oficina hasta los encuentros ocasionales en un pasillo pueden llevar a nuevos productos o colaboraciones. “La interacción no planeada es muy valiosa”, dijo a The Wall Street Journal Naveej Jain, de Inome, una firma especializada en información. 

Tal vez por esa idea, en Google, una de las firmas más innovadoras, el teletrabajo no ha sido una opción, salvo en contadas excepciones. La compañía ha optado por hacer las instalaciones más atractivas para generar la creatividad entre sus empleados.

Pero otras compañías que están fuera del sector tecnológico, como Bank of America, también han dado el reversazo de Yahoo!; este banco tenía un amplio programa de teletrabajo y ahora exige que ciertos empleados vuelvan a la oficina. Y Zappos, una subsidiaria de Amazon que antes permitía a ciertos empleados trabajar en casa, ahora les pidió que volvieran a la oficina. 

Así las cosas, la decisión de Meyer ha aflorado las mismas inquietudes entre los gerentes y los empleados acerca del teletrabajo: ¿Incrementa la productividad? ¿Impide la innovación? ¿Ayuda a desarrollar una carrera? El problema es que hay muy pocos estudios serios que resuelvan dichos interrogantes y la mayoría de los argumentos, tanto a favor como en contra, se basan en sondeos. 

El único estudio científico hasta hoy, realizado por investigadores de la Universidad de Stanford, arrojó resultados sorprendentes. El trabajo fue hecho con una muestra de empleados de Ctrip, una compañía china de viajes, y para él se escogió una muestra de 249 empleados divididos en dos grupos, uno que trabajaría desde la oficina y el otro desde la casa. 

Luego de nueve meses, se observó que la productividad subió un 13 por ciento en el grupo de los teletrabajadores debido a que estos tenían más tiempo para realizar su función, no solo porque tomaban menos descansos, sino porque trabajaban aunque estuvieran enfermos. No obstante, la sorpresa fue encontrar que la probabilidad de ascenso entre ellos bajó un 50 por ciento.

Otro estudio realizado por la Universidad de California y dado a conocer en julio pasado, coincide con esto y explica que tanto los trabajadores como los jefes están influidos por el tiempo cara a cara en la oficina. Cuando se les preguntó sobre quiénes eran los trabajadores responsables, los directivos se refirieron un 9 por ciento más a quienes están en la oficina que a los teletrabajadores. Aún más, quienes trabajan en horas extracurriculares, es decir, o muy temprano o muy tarde, recibieron las mejores calificaciones y tuvieron un 25 por ciento más probabilidades de ser considerados responsables y comprometidos. “Los jefes atribuyen estas cualidades de forma inconsciente. Y cuando llega el momento de hacer evaluaciones, estas personas salen mejor libradas”, dice Kimberly Elsach, una de las autoras del estudio. Para muchos, esta es una confirmación de la teoría de que si bien el trabajo se puede hacer desde cualquier sitio, la carrera profesional solo se construye en la oficina.

También está el interrogante de la innovación y, en este tema, todo indica que Meyer está en lo correcto pues los estudios señalan que quienes trabajan en casa son más productivos, pero menos innovadores. “Si quiere innovar, necesita interacción y si quiere productividad, necesita que la gente trabaje en casa”, dijo a The New York Times John Sullivan, un experto en Administración de la Universidad de San Francisco.

“Nada reemplaza la interacción cara a cara”, dice Britt Caine, de la firma Citrix. El contacto físico también es crucial para que los nuevos empleados interactúen con otros miembros del equipo. Para él, uno de los grandes retos de los jefes es administrar a los empleados que trabajan en casa, en especial los que aún no han construido confianza en el grupo. Para los trabajadores, lo es demostrar que son productivos en la casa. 

Todos estos factores se deben sopesar antes de implantar una política de teletrabajo en la empresa. En la mayoría de los sitios que la adoptan con seriedad, los empleados que no van a la oficina cuentan con herramientas para estar en contacto con sus jefes y evitar la invisibilidad. Además, se establecen días en que los trabajadores deben asistir a reuniones para fomentar el trabajo en equipo. Aun así, algunos expertos creen que laborar en casa no es para todos, pues algunos se desenfocan al estar alejados de sus compañeros. 

Algunas firmas han adoptado programas de productividad que monitorean las tareas de los teletrabajadores. Otros se guían por las entregas y el cumplimiento de objetivos. En muchas otras compañías el teletrabajo se circunscribe a ciertas funciones que requieren concentración. Así, cuando el empleado requiere de máxima concentración tiene libertad para irse, pero regresa cuando necesita dar ideas sobre un tema.  

La discusión que ha suscitado la presidenta de Yahoo! ha sido positiva porque deja ver las bondades de esta estrategia, al tiempo que señala sus puntos débiles. Las empresas no pueden desaprovechar esa gran oportunidad de ir con los tiempos y ser más flexibles. 

El año pasado el gobierno nacional expidió un decreto que la reglamenta para evitar abusos y sobrecargas del trabajador, pero también para impulsar esa tendencia. Según el Ministerio de Trabajo, 35 empresas, entre públicas y privadas, han acogido este modelo y según cifras de Colombia Digital, ya hay más de 48.000 teletrabajadores. 

Para una ejecutiva de Unilever en Colombia, donde el programa funciona desde 2010, es un gran alivio no tener que enfrentarse diariamente a los trancones vehiculares. Ella y su esposo trabajan en la casa al menos dos días a la semana y revela que el asunto es de disciplina y manejo del tiempo. “Cada uno se pone audífonos y trabaja como si no estuviera ahí. Para el portero, la empleada y todos los demás, no estamos disponibles”. 
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