Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2006/09/16 00:00

¡Delirio!

Una rumba salsera bajo la carpa de un circo es el espectáculo de mayor éxito en Cali en 2006. Lo mejor de este género y las artes circenses se fusionan para dejar sin aliento al público.

Un renacer de la tradición salsera caleña se vive en la ciudad este año. Delirio, la Bodega Cubana y Tin Tin Deo, son los baluartes donde se refugian los amantes de este ritmo

Hace seis meses, cuando Eleonora Barberena y Andrea Buenaventura dos pujantes caleñas buscaban patrocinadores para hacer una fiesta al estilo cabaret de los años 40, varios amigos y conocidos les dijeron que estaban locas. Del aparente rechazo a esta arriesgada propuesta surgió Delirio, el nombre con que ahora se conoce una fiesta original y única en su estilo. Se trata de la mezcla entre circo y salsa. Una vez cada 30 días, Eleonora y Andrea arman la fiesta en la que combinan acróbatas y trapecistas con bailarines de salsa y músicos. Aunque no han salido de Cali y sólo llevan cuatro presentaciones, las entradas para los próximos shows están agotadas.

El marco de la rumba no podía ser más llamativo: la carpa del Circo para Todos. Tras el espectáculo se encuentra una fundación sin ánimo de lucro cuyo proyecto educativo está integrado por 35 jóvenes en alto riesgo que a través del aprendizaje de las artes circenses han trascendido sus difíciles condiciones.

La fiesta se prende a las 9, cuando el presentador anuncia la aparición del primer número: Los de la Calle, una orquesta conformada por jóvenes músicos especializados en ritmos afroantillanos que interpreta versiones de las más recordadas melodías salseras. "Mi gato se está quejando, que no puede vacilar...", canta inspirado Álex Torres, voz líder de la orquesta. Los que no se quejan para nada son los asistentes, que entre trago y charla sirven de eco al grupo musical y pronto llenan la pista de baile, ubicada justo debajo de la orquesta.

Apenas la gente está entrando en calor y desde lo más alto de la carpa se descuelgan trapecistas y acróbatas que danzan en las alturas al ritmo de la salsa, arrancando exclamaciones de asombro del público con sus arriesgadas piruetas. "La fiesta estaba caliente. Johny 'El Men' casi dormía y Eddie Miró le decía: no hay cama pa'tanta gente", entona la orquesta y en la pista no cabe una aguja: la rumba está en su apogeo.

La orquesta pide permiso para tomar un descanso y recomienda a los comensales hacer lo mismo. Salen a escena 50 bailarines. Se trata de Swing Latino, una escuela de baile fundada por Luis Eduardo Hernández, 'Mulato', campeón mundial de baile de salsa en Filadelfia, Estados Unidos. "Cuando la gente nos ve bailar alucina con la magia de nuestras coreografías", sostiene con orgullo Hernández. Y no es para menos. Los integrantes de Swing Latino cuentan con experiencia internacional, ya que han representado el folclor caleño en ciudades como Nueva York, París y Las Vegas. Al terminar el show, los bailarines de Swing Latino bajan a la pista y bailan con el público para enseñarles algunos pasos.

En total son más de 80 personas, la mayoría jóvenes en alto riesgo que han encontrado una oportunidad para mostrar su talento en Delirio. El espectáculo está acompañado de luces, escenografía, vestuario y buen sonido. Aunque sólo se presenta una vez al mes desde mayo pasado, despertó excelentes comentarios entre las más de 3.000 personas que lo han visto.

Delirar, según la Real Academia Española, es tener perturbada la mente por una fuerte emoción. Y eso es precisamente lo que logra Delirio, gracias a la cuidadosa puesta en escena y al contacto cercano del público con la salsa 'dura' y el baile 'movido', con lo que resucita una parte fundamental de la identidad caleña, la capacidad de celebrar.

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