Domingo, 4 de diciembre de 2016

| 2016/06/20 16:23

El mito del desayuno

Algunos expertos cuestionan que esta sea la comida más importante del día pero otros la defienden a capa y espada. ¿Quién tiene la razón?

A menudo se dice que el desayuno es crucial para combatir enfermedades coronarias y la diabetes. Pero los estudios realizados al respecto no han logrado demostrar que esta comida sea vital para la prevención de dichas patologías. Foto: Archivo SEMANA

Los expertos repiten hasta el cansancio que el desayuno es la comida más importante del día y entre los argumentos más fuertes que nutricionistas y dietistas esgrimen para recomendarlo es que controla el peso y sirve de freno para algunas enfermedades como la diabetes, las enfermedades cardíacas y la hipoglicemia.

A pesar de esto, algunos  prefieren ayunar, como Karen Sánchez, una estudiante que generalmente no consume nada en la mañana por costumbre.  “Salgo temprano de casa y no tengo apetito a esa hora. Me tomo un café o un jugo y eso es suficiente. Pese a que todo el mundo le aconseja que desayune bien, ella dice que “nunca se ha visto afectada por no desayunar”.

Como ella, muchos ayunan por costumbre pero lo hacen con mucha culpa porque creen que están poniendo mucho estrés en su organismo al quitarle esta comida Pero recientemente el médico Aaron E. Carroll, en una columna en el New York Times aseguró que la evidencia sobre la que se basan esta recomendación no es contundente y por eso ayunar no es tan malo como se cree.

Carroll asegura que ayunar o no tiene poca o ninguna trascendencia en la pérdida de peso. El ejemplo más claro es una investigación que la Universidad de Alabama publicó en el American Journal of Clinical Nutrition, con 300 personas obesas o con sobrepeso a quienes se les pidió saltarse el desayuno por cuatro meses. El resultado es que no hubo incidencia en la cantidad de kilos perdidos.

También se dice que el desayuno es crucial para combatir enfermedades coronarias y la diabetes. Pero los estudios realizados al respecto no han logrado demostrar que esta comida sea vital para la prevención de dichas patologías. Algunos científicos aceptan la posibilidad de que haya una relación de esta comida con dichas enfermedades pero no consideran que saltarse el desayuno sea una causa directa de estas.

Finalmente, Carroll afirma que los estudios que se han hecho para demostrar la importancia del desayuno no son lo suficientemente fuertes y que no es un secreto que la gran mayoría han sido patrocinados por marcas de cereales o avenas, que tienen intereses en promover el consumo de la primera comida del día. La conclusión del nutricionista es que las  personas decidan si desayunar les beneficia o no al escuchar su cuerpo. 

Pero otros defienden esta comida y se apoyan en estudios que observan los beneficios de un desayuno balanceado sobre el organismo. “Es la comida que hacemos después de venir de un ayuno prolongado. El cuerpo tiene que recibir los sustratos energéticos, nutrientes y vitaminas necesarias para que podamos organizarnos por el resto del día”, dice Claudia Contreras, experta en nutrición clínica.

El desayuno debe ser completo. Una taza de café en la mañana no es suficiente y por eso la sugerencia de Contreras es incluir cuatro elementos: Un buen aporte proteico que se da a partir de una bebida láctea; un alimento fuente de proteína como el huevo, el queso o los jamones; Una buena cantidad de fruta, preferiblemente entera y no en jugos, y, finalmente una fuente de carbohidratos como un cereal. Tener buenos hábitos alimenticios, no solo a la hora del desayuno sino durante el día, ayuda al organismo a funcionar de manera correcta.

Los especialistas promueven que nadie se salte ninguna comida pues, como explica Contreras, estas personas “son más predispuestas a desarrollar otras enfermedades, por deficiencia o exceso de nutrientes y tienen riesgo de desarrollar complicaciones como hipoglicemia o diabetes”.

La recomendación generalizada de los expertos es tener entre cinco o seis espacios para comer al día: desayuno, medias nueves, almuerzo, onces y cena. El balance entre grupos de alimentos es clave para que la alimentación sea sana.

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