Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2004/11/08 00:00

Desde la cuna

Suele decirse que los hombres engañan a sus mujeres por naturaleza. Un nuevo libro plantea que esta debilidad tiene su origen en la primera relación afectiva de sus vidas: sus madres.

Desde la cuna

Con la publicación de Todos los hombres son infieles, de Intermedio Editores, el sicoanalista Arturo de la Pava Ossa, médico caleño de la Universidad del Valle, con 25 años en el sicoanálisis y la siquiatría, ha despertado el asombro en mujeres que prefieren no creer y la histeria -con pataleta incluida- de muchos hombres porque los pusieron en evidencia. Sí, son infieles, y el autor propone una hipótesis: ¿su infidelidad es provocada por la frustración del primer amor que invade la vida afectiva de los hombres, el amor por su madre?

Si quien lee este artículo es un hombre, seguro que está escondido en el baño, y con los nervios de punta. Si es una mujer tradicional, debe tener los ojos desorbitados porque, eso sí, todos menos su marido habrán pasado por allí. Y si la revista está en manos de esas mujeres de hoy, inconformes con sus hombres y dispuestas a vivir apasionadamente, el título del libro apenas las hará sonreír recordando con picardía todas las historias femeninas que conocen y han vivido, porque ellas ¡también son infieles!

Dos factores motivaron el estudio de las posibles causas que hacen infiel al género masculino: "El sentimiento amoroso es la queja más frecuente de las mujeres que van a mi consulta, su profundo dolor en el tránsito del amor al desamor, y dentro del desamor la usual infidelidad. Igualmente, de una investigación sobre violencia conyugal realizada en comunas de Bogotá concluí que lo que más desencadena el conflicto conyugal no es el alcoholismo sino los celos patológicos en hombres alcohólicos que por mecanismos de proyección les adjudicaban a sus compañeras la infidelidad de ellos. También determiné que muchas mujeres de alcohólicos buscaban ser queridas en otro lugar".

En busca de respuesta a la singular condición masculina en relación al amor y la vida erótica, De la Pava Ossa consigna en su libro un recorrido por la historia de la pareja en Occidente, analiza factores sicoanalíticos y arriesga una singular hipótesis: "Si todos los hombres son infieles, esto responde a algo de la estructura síquica que va más allá de lo biológico y que tiene que ver con la dinámica del ser humano al constituirse como sujeto, concretamente durante su primera experiencia de amor: la de él con su padre y su madre, o con su madre si ella está sola".

La pregunta de este sicoanalista se construye así: "En la relación niño-mamá está la prohibición que la cultura impone, aquella que le impide al niño acceder sexualmente a su madre". A partir de ese tabú, dice el siquiatra, de saber que su madre lo ama pero que sin embargo tiene relaciones sexuales con otro hombre, se genera en el niño un sentimiento inconsciente de venganza que aplaza y desborda al crecer. "Entonces, los hombres viven con su compañera la proyección de ese drama pretérito de desamor y le será infiel una y otra vez".

En las mujeres no se da esa misma tendencia porque, según el especialista, el abordaje es distinto. "Entre la niña y el padre no hay una prohibición tan rotunda. De hecho hoy son más frecuentes las relaciones incestuosas y los acercamientos eróticos entre los padres y sus hijas mujeres, asunto mucho más inusual entre el niño y su madre".

Algunos colegas de De la Pava han expresado su inconformismo hacia el libro porque les parece que "el planteamiento es machista", o que "tiene lagunas teóricas", y otros aducen que "les da carta blanca a los hombres para que sean abiertamente infieles". Pero otros, como la sicoanalista Myriam Martínez, considera que "es un planteamiento interesante que deja claro por qué los hombres son infieles". El libro muestra cómo se ha impuesto un ideal de pareja que no puede fallar. Cuando fracasa ocasiona un gran dolor y hace que el individuo se sienta culpable por ello. Como lo dice la escritora colombiana Edith Sánchez, "lo que duele, a la hora de la verdad, no es la infidelidad misma sino la mentira cultural, ese tal 'ser el uno para el otro' o ese tal 'hasta que la muerte los separe' de los dioses. El libro permite así una perspectiva renovada, en la que amor no tiene por qué escribirse en mayúsculas, ni la infidelidad tiene por qué ir en negrilla, cursiva y subrayada. Es una obra profundamente humana que propicia un diálogo íntimo, silencioso, un encuentro entre el autor y el lector, en el salón de los espejos y las revelaciones".

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.