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| 2/11/2012 12:00:00 AM

Despido por causa de Twitter o Facebook

Las personas que expresan su opinión en las redes sociales no siempre tienen en cuenta las graves consecuencias que esto puede acarrear.

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Radned
Cada vez es más frecuente que las fotografías, vídeos y noticias publicados en las redes sociales sean motivo de despido, juicios e incluso pena de prisión. En Holanda, los abogados observan un aumento de conflictos judiciales provocados por el uso descuidado de los medios sociales.

Los ejemplos ya abundan en todo el mundo. En Estados Unidos, los empleados de la empresa Domino’s Pizza fueron particularmente descuidados. Subieron una película en YouTube en la que se los veía introduciendo trozos de queso en la nariz, para luego colocarlos en las pizzas. Una rodaja de salami fue 'utilizada' como papel higiénico y después se le agregó a la pizza. Todo era una broma pero a su jefe la cosa no le resultó para nada graciosa. Fueron inmediatamente despedidos.

Una ardua excursión en bicicleta por la región francesa de Alpe d’Huez le costó caro al holandés Johan Minkjan. A consecuencia de las noticias publicadas en Hyves sobre su hazaña deberá devolver a la aseguradora una parte de su prestación, pues Johan recibe un subsidio del estado por incapacidad laboral.

Según la abogada holandesa en derecho laboral, Mariska Aantjes, la aseguradora está en su derecho: "Pueden utilizar las fuentes que son de acceso público. Si un empleado no tiene una cuenta protegida, el empleador tiene el derecho de acceder a esa información. Luego, naturalmente, se aplica la libertad de expresión".

Pero con ello no está dicha la última palabra. "Si la opinión o afirmación expresadas pueden ser perjudiciales para la empresa, eso también cuenta. Si tu nombre está vinculado a esa empresa y causas perjuicios a la empresa o a tu empleador, eso puede ser motivo de despido", opina Aantjes. "Tampoco se puede emitir cualquier opinión en los pasillos, sobre tu empleador".
 
¿Información privada?

Según la abogada Milica Antic, especializada en Internet, la cuestión es más complicada. En su opinión, la búsqueda en las páginas de usuarios de Facebook por parte de las aseguradoras está en contradicción con la ley de Protección de datos personales. “Uno publica algo para compartirlo con los amigos, no para que lo utilicen las aseguradoras”.
 
Si bien la instancia que se ocupa de la protección de datos personales en Holanda dispone que todo lo que se publica en Internet es información pública, "Facebook no es lo mismo que un blog en el que uno publica una información expresamente. Yo descubrí también que se podía encontrar información privada mía a través de Google, mientras que yo creía que había protegido debidamente mi cuenta".

"Si una aseguradora o un empleador accede bajo nombre falso a una cuenta protegida de Facebook, se trata lisa y llanamente de fraude", agrega el abogado Renzo Ter Haseborg, quien  ya advirtió en el 2010 sobre no publicar nada en los medios sociales que pueda molestar a los empleadores.

"La distinción entre persona privada y pública cada vez es más ambigua”, afirma ahora Ter Haseborg. “Naturalmente, en el tren tampoco se debe comentar algo confidencial, pero los medios sociales son como una lupa".

Despedido después de un tweet
 
También los tweets que se publican en Twitter pueden tener graves consecuencias. Una jefa de policía holandesa perdió su trabajo por esta razón. Después del hallazgo de dos muertos en una vivienda, envió un tweet: "En mi distrito se trata generalmente de violencia doméstica". Más tarde se descubrió que se había tratado de una intoxicación con monóxido de carbono. La jefa de policía fue suspendida y luego recibió un traslado.

Y en Brasil, un director cometió el error de apoyar al club de fútbol equivocado a través de Twitter: su empresa era patrocinadora del club rival. Fue despedido.

También políticos y periodistas cometen errores. En Estados Unidos, la periodista Octavia Nasr perdió su trabajo en el canal de televisión CNN en diciembre del 2010. Envió un tweet comentando que estaba triste por la muerte del ayatola Mohammed Hussein Fadlallah. Llamó al líder del Hezbollah como "un gigante que merece mi respeto". Según CNN, Nasr perdió su credibilidad a través de ese tweet. Después de veinte años de servicio, se encontró sin trabajo.

Por insultarse en Facebook, en Surinam se llegó a un proceso judicial. El juez hizo un sorprendente dictamen. Ambos involucrados debían presentar sus disculpas mutuamente en Facebook, bajo la pena de una multa: "Todos los que hayan leído esos agravios deben conocer la rectificación. Si se difundiera de otra manera que no fuera Facebook, no se llegaría a ese grupo".
 
Y la cosa no termina en el tribunal, observa el funcionario público ateo Alexander Aan en Indonesia. Escribió "Dios no existe" en su página de Facebook. Una furiosa multitud lo molió a golpes y a continuación lo entregó a la comisaría. Allí sigue encerrado, para su propia seguridad. Corre el riesgo de recibir cinco años de cárcel y perder el trabajo, porque el ateísmo no condice con la Constitución Indonesia.
 
Un estudiante copto en Egipto también fue a parar a la cárcel, pues supuestamente ofendió al profeta Mahoma en su Facebook. Musulmanes indignados apedrearon tambióen su casa. El estudiante desmiente haber colocado ese comentario en Facebook, pero eso no lo liberó de la cárcel.

Accidentes

Es muy probable que, en los próximos años, veamos más casos como los mencionados. El uso de las redes sociales aumenta rápidamente. Sin embargo, el abogado Ter Haseborg considera que el número de 'accidentes' en línea no es tan grave.
 
"Creo que suceden sobre todo con los usuarios que aún no están completamente habituados a los medios sociales, aunque sí los utilizan. La generación que ahora está creciendo con los medios sociales es más consciente de sus ventajas y desventajas", supone el abogado. "Todos los empleadores buscan referencias en Google sobre los solicitantes, eso también lo sabe la gente".
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