Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1992/09/14 00:00

DETECTOR DE DIVORCIO

Un grupo de sicólogos ha ideado un cuestionario que permite predecir, con años de anticipación, si un matrimonio sobrevivirá o nó.

DETECTOR DE DIVORCIO

HOY POR HOY, CUANDO NADIE SE ATREVE A APOSTAR POR el éxito o fracaso de una relación matrimonial, resulta curioso que alguien se lance a afirmar públicamente que puede predecir, con casi un 100 por ciento de seuridad si un matrimonio funcionará o no. Y no se trata de alguien que juegue con las leyes de probabilidades, lea el tarot o adivine el futuro en una bola de cristal, sino de un equipo de prestigiosos sicólogos norteamericanos, de la Universidad de Washington, quienes se han dado a la tarea de realizar un cuestionario de 125 preguntas que, según ellos, puede predecir con seguridad absoluta si un matrimonio terminará en divorcio.
Estos adivinos del futuro matrimonial acaban de publicar, en "The Journal of Family Psychology", las conclusiones de su experiencia con el famoso cuestionario. El metodo ha mostrado una efectividad del 94 por ciento para predecir si una pareja estará casada cinco años mas tarde. Incluso entre parejas recien casadas, los sicólogos logran detectar los problemas que destruirán la unión, antes de que piensen siquiera en separarse. En su informe los sicólgos sostienen que se han sorprendido de encontrar que la decepción del marido ante el matrimonio es el mas potente factor para predecir el divorcio, cuando tradicionalmente se ha pensado que es la esposa el mejor barómetro para medir la estabilidad de un matrimonio.
Los sicólogos llegaron a convertirse en afamados detectores de divorcios luego de años de investigaciones y de trabajo como terapistas y consejeros de parejas. Hoy se ufanan de predecir los años de duración de un matrimonio en parejas de todas las edades y de las mas variadas características. El director del estudio, John Mordechai Gottman, ha aplicado su cuestionario en miles de parejas norteamericanas y su método es respaldado por numerosos consejeros matrimoniales. Aunque las preguntas que lo componen son un secreto reservado para sus pacientes, y se realizan en una entrevista personal, los sicólogos afirman que los puntos básicos para evaluar son:
. Grado de afecto: incluye desde la vaguedad en la respuesta acerca de qué es lo que más le atrae del otro hasta en cuantos temas estan en desacuerdo.
. Concepto sobre otro: se mide según que tan expresivo es cada cónyuge durante la entrevista acerca de, por ejemplo, dar detalles del noviazgo.
· Unidad vs. independencia: indica cuanto los esposos se ven a sí mismos como parte de un equipo o polo opuesto, que tanto enfatizan su independencia.
. Estereotipos de género: se mide que tanto los roles tradicionales de hombre y mujer están en sus expresiones emocionales y en sus roles en la familia.
. Manejo de conflictos: busca ver que tan intensos son los sentimientos de cada uno hacia el otro en momentos de discusiones o desacuerdos.
. Confusión: analiza los sentimientos de pareja respecto a cuanto control tienen sobre su propia vida.
. Voluntad de permanecer juntos: busca saber si los tiempos difíciles en el matrimonio han dejado huella y rencores o es un precio que sienten que bien vale la pena pagar para seguir juntos.
. Satisfacción: mira que grado de decepción o desilusión tiene cada uno de la vida matrimonial.
· La entrevista, que es realizada a cada pareja en su hogar, interroga por separado al marido y a la esposa sobre múltiples aspectos de su relación. Desde cómo se conocieron hasta su filosofía para que un matrimonio funcione, pasando por las apreciaciones acerca de cuanto ha cambiado su matrimonio con los años. Mas que las respuestas mismas, lo que realmente interesa a los investigadores es observar la forma como cada uno se expresa de su cónyuge y de sí mismo. Además de la entrevista, las parejas deben pasar por una observación de "laboratorio", en la cual, creyendo que están solos, discuten durante 15 minutos algún tema de las dos de las principales áreas de problema en su matrimonio. Después, los sicólogos evalúan los resultados del cuestionario y sus apreciaciones sobre la discusión de temas de conflicto.
Aunque un bajo puntaje no significa el fín de un matrimonio, las malas calificaciones en diversas áreas sí son un indicador de que tan cerca esta el divorcio.
La primera prueba de fuego para medir la efectivdad de esta valoración tuvo lugar hace siete años, entre 56 parejas jóvenes, con hijos pequeños y un alto grado de satisfacción en su relación. Contactadas cinco años más tarde, siete parejas se habían divorciado en este lapso. En su informe, los investigadores habían predicho siete divorcios en el grupo.
El meollo de todo el asunto, según Gottman, radica básicamente en la evaluación de dos factores: la intensidad de los temas en conflicto y la habilidad de la pareja para manejar y dirimir problemas. "No son las peleas frecuentes lo que lleva a una pareja al divorcio. Estas pueden suceder entre parejas que también tienen una importante dosis de afecto. Pero en la relación de las parejas que permanecen juntas hay cinco veces más factores positivos que negativos, mientras que en la relación de las parejas que se divorcian hay cinco veces más factores negativos que positivos ".
En principio, el cuestionario fué ideado como un test prematrimonial. Es decir, una herramienta para evaluar las posibilidades que tiene una pareja, en trance de casarse, de llevar un matrimonio exitoso, y ayudarles a detectar los problemas y buscarles solución antes de que estos hagan crisis o, sí es el caso, hacerlos desistir de sus intenciones de ir al altar. Pero el sicólogo, quien es autor del libro "What Predicts Divorce", señala que el cuestionario puede ayudar también a las parejas con varios años de matrimonio a reconocer los problemas que están afectando su relación y proporcionarles mejores posibilidades de tener una unión felíz. Sin embargo, en una era en la que cerca de la mitad de los matrimonios termina en separación, esta especie de Icfes matrimonial está precipitando las separaciones. La experiencia del sicólogo muestra que la mayoría de las parejas que se rajan en el examen de convivencia armónica, prefieren desertar antes que aplicarse a mejorar sus puntajes para someterse a una "habilitación".

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