Martes, 6 de diciembre de 2016

| 2015/09/29 17:00

Falla cardíaca: ¿Tiene cura?

El tratamiento para esta enfermedad es definitivo para prolongar la vida. Estos son los nuevos medicamentos y programas especializados para lograrlo.

Falla cardíaca: ¿Tiene cura?

Los síntomas de insuficiencia cardíaca varían de una persona a otra. Por eso se debe diagnosticar con una ecocardiografía en la que se observa la fuerza con la cual se contrae el corazón. La enfermedad tiene varias etapas: en la primera el paciente aún puede realizar cualquier tipo de actividad física sin quedarse sin aliento; en la segunda, el individuo empieza a cansarse con ejercicios que implican más esfuerzo, como subir escaleras; si se encuentra en la clase tres, es muy probable que se canse caminado. La última etapa es cuando en estado en reposo la persona se fatiga.

Una vez diagnosticada la enfermedad el tratamiento tiene dos componentes: el comportamental y el farmacológico. El primero implica no solo hacer cambios en el estilo de vida: dejar de fumar, limitar la sal en la dieta para evitar la retención de líquidos, perder peso y reducir el nivel de esfuerzo. La dieta debe incluir varias comidas pequeñas en el día pues ello significará menor sobrecarga para el corazón. Se debe hacer actividad física pero en este tema es el médico tratante quien tiene la última palabra. Lo ideal es escuchar al cuerpo y para y descansar cuando las personas se sientan agotadas. Según la cardióloga Clara Saldarriaga, cardióloga líder en falla cardíaca en el país, también hay que enseñarle a estar vigilante de ciertos signos de alarma como la hinchazón de los pies y así evitar una hospitalización. “También tiene que concientizarse de tomar el medicamento de forma indefinida”, dice.

El tratamiento farmacológico para evitar la progresión de la enfermedad incluye betabloqueantes, anticoagulantes, diuréticos e inhibidores de ECA, entre otros. También está la opción de cirugías para implantar un aparato que reemplaza al corazón. “Es una bomba mecánica que hace la función de este órgano”, explica Saldarriaga. Pero lo ideal en pacientes con la enfermedad avanzada es el trasplante, una opción que está limitada solo a aquellos menores de 65 años.

Recientemente la FDA, el organismo que controla las drogas y los alimentos en Estados Unidos, aprobó una nueva terapia que apenas se conoce como lcz696. El medicamento es importante porque desde hace diez años no había nada que redujera mortalidad en este campo, y si bien se presentaban nuevas moléculas todas fracasaban al no mostrar reducción en riesgo de muerte. La droga fue desarrollada por Novartis y en estudios clínicos ha demostrado reducir la mortalidad y las hospitalizaciones de estos pacientes en 20 por ciento. “Cada vez que se hospitaliza el paciente reduce sus posibilidades de vida”, dice el cardiólogo Mauricio Novoa. Cada vez que esto sucede se afectan todos los órganos del cuerpo de modo que cada hospitalización deteriora al paciente un poco más. “De ahí la importancia de evitar llegar al hospital”.

Por lo tanto, el impacto de la droga será importante pues “podría hacer que el paciente viva 7 u 8 años y no 5 como sucede hoy”, agrega Novoa. Según Saldarriaga “la nueva molécula representa un importante avance además para mejorar la calidad de vida de pacientes”. En Colombia aún no se encuentra disponible pero se espera que se apruebe para el primer semestre del año próximo.

Lo idea es no llegar a este extremo pues esta enfermedad es altamente prevenible. Si cada persona conoce y controla su presión arterial puede prevenir que aparezca la insuficiencia por hipertensión y por infarto. Desafortunadamente hay otras causas no prevenibles como cuando alguien nace con defectos congénitos del corazón o padecen un virus que lo afecta (ver testimonio) en cuyos casos la prevención es más difícil.

Si el paciente es juicioso con su tratamiento, la expectativa de vida mejora frente al que no lo está cumpliendo. Por eso es importante que ellos se inscriban en un programa especializado lo que asegura que un equipo de médicos les haga seguimiento, que tengan una red de apoyo y un teléfono a donde llamar si se tienen mal. “Muchos no lo tienen, el tratamiento es irregular o están mal tratados, y esto marca una gran diferencia”. El mensaje de Saldarriaga es que el diagnóstico no debe ser el final del camino porque la medicina les puede ofrecer mucho a estas personas.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.