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| 5/30/2017 1:58:00 PM

“El mejor tratamiento para el cáncer de mama es el diagnóstico precoz”

El oncólogo español Antonio Llombart, uno de los mayores expertos en tumores de seno, habló con Semana.com sobre el aumento de casos en este frente y las estrategias para ganarle la partida a este mal.

SEMANA: ¿Está aumentando la incidencia de cáncer de seno?

Antonio Llombart: Desafortunadamente el cáncer de mama es muy común y no va a disminuir. Habrá otros países que probablemente hayan tocado techo, pero América Latina y el sur de Europa están en curva de crecimiento y su incidencia cada año sigue aumentando, ligeramente, pero se mantiene. Eso guarda mucha relación con los cambios sociales que hemos pasado nosotros en los últimos 50 años.

SEMANA: ¿Cuáles son esos cambios sociales?

A.L: Como sociedad hemos cambiado hacia una más occidental donde la mujer interpreta un papel diferente en la vida laboral, deja de tener hijos a una edad precoz para tenerlos más tarde. También el estilo de vida hace que la menarquia sea más temprana y la menopausia más tardía. Cada vez se hace menos comida mediterránea y más comida americana con grasas animales. Ya no se hace tanto ejercicio como antes. Conclusión, estos cambios sociales aumentan el riesgo y eso está muy bien estudiado. Las mujeres en Asia tienen menor riesgo de cáncer de mama y eso está relacionado con la alimentación y hábitos. Pero cuando emigran a Estados Unidos su riesgo aumenta porque las japonesas se entregan al modo de vida americano. Eso no pasa con las mujeres chinas, que cuando se trasladan a vivir a Estados Unidos siguen teniendo bajo riesgo de cáncer de mama porque siguen en su mundo cultural. Es un problema de cultura.

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SEMANA: ¿Cómo se puede combatir esto?

A.L: No hay manera de luchar contra ello. Hay que asumir que eso es lo que se paga por vivir en el mundo de hoy. Aunque es recomendable tener hábitos saludables, la clave es tener un diagnóstico lo más precoz posible. Y ahí es probable que vayamos a asistir a una revolución en los próximos diez o quince años.

SEMANA: ¿Por qué?

A.L: Necesitamos que la paciente no llegue a hacer metástasis porque en esos casos es posible controlar la enfermedad pero no curarla. Es cierto que tenemos fármacos que han permitido una mayor supervivencia: antes los pacientes vivían en promedio dos años y ahora viven de seis a ocho años. Pero sigue siendo una guerra perdida. Entonces hay que lograr que el diagnóstico sea mucho antes de que la paciente haga metástasis o tenga riesgo de hacerlo.

SEMANA: ¿Cómo lograr eso en un país como Colombia?

A.L.: Los países latinos tienen que dar un salto para estructurar a nivel político una estrategia de salud dirigida al diagnóstico precoz. Aquí se observa lo que pasaba en España hace 30 años: las mujeres le tienen miedo a esta enfermedad y la ven como un castigo y piensan que es bueno ocultarla. Mientras la visión anglosajona es "¿qué puedo hacer yo para que esto no le pase a otras mujeres?"; el concepto latino es "¿qué puedo hacer yo para no se entere nadie?". Hay que hablar de esto. En España hay una política de que las mujeres entre 50 y 65 años se hagan una mamografía gratuita cada año y medio o dos años en todas las comunidades,. El diagnóstico precoz, sin ser perfecto, nos permite detectar un 70 u 80 por ciento de tumores en una fase tan incipiente que las garantías de curación son altísimas.

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SEMANA: ¿Cuando dice ‘fase incipiente’ es ‘in situ’?

A.L.: No es in situ pero sí es un estadio pequeñito. La mamografía es capaz de identificar lesiones sospechosas a partir de los dos o tres milímetros. Normalmente, un tumor empieza a ser palpable a partir del centímetro o centímetro medio. Pero esos dos o tres milímetros de lesión maligna o pre maligna son un marcador, es como un semáforo en rojo. Esas lesiones que en su mayoría son fáciles de identificar, sí se tratan van a permitir garantizar una tasa de curación por encima del 95 por ciento y sin necesitar mucho tratamiento complementario.

SEMANA: ¿Si se ataca a tiempo se puede curar?

A.L.: Sí. Eso es prevención secundaria: atacarlo en un momento en que no da problemas porque evitarlo no es posible. Con el cáncer de mama que se atrapa a tiempo podemos decir que a los 10 años el 85 por ciento de las mujeres están vivas y se han curado.

SEMANA: A una persona que tuvo la suerte de haberle encontrado un cáncer de seno en un estadío inicial, ¿le podría regresar? ¿Qué debe hacer entonces en cuanto a prevención secundaria?

A.L: Las cosas que tú puedes hacer a título personal para evitar que vuelva son muy muy pocas. No es un tema de meterte a hacer dietas. Se habla mucho de dietas anti cáncer pero esos son solo tonterías. No hemos encontrado ningún factor en una mujer con cáncer de mama que las ayude a prevenir con la alimentación. Probablemente el factor que más influencia tiene es el control del peso y el ejercicio físico, que apropiado y adaptado es la mejor medicina.

SEMANA: ¿Habría que estar pendiente de hacerse mamografías?

A.L: Sí, pero no hay que obsesionarse. Hay que estar en manos de un buen equipo médico porque en el fondo lo importante es lo que hay que hacer cuando se diagnostica. Cuando esto ocurre en su estadio inicial, en ese momento tu equipo médico tiene que decidir cuánto hay que hacer para reducir al máximo que esto pueda volver. Nosotros los médicos decimos que hay que poner toda la carne en el asador en ese momento. Por eso a veces hacemos quimio así el tumor tenga un solo centímetro. Lo hacemos porque tenía factores de mal pronóstico que podría ser un riesgo a largo plazo. Luego no hay que obsesionarse demasiado. Si tiene que volver, volverá.

SEMANA: Pero entonces habría que estar atentos…

A.L.: Eso sí, la mujer debe estar atenta a signos como un dolor o un bulto y comentárselo a su médico. Pero lo más importante en el seguimiento es que la paciente vuelva a ser una mujer normal que intente poner la experiencia de su enfermedad en un segundo plano. No puede estar pensando en el cáncer. No. El cáncer pasó, como todo puede volver, pero uno tiene que rehacer su vida.

SEMANA: Para el cáncer metastásico hay muchos nuevos tratamientos. ¿De qué se tratan?

A.L. En estos últimos diez años hemos mejorado mucho el tratamiento. Tumores de dos o tres centímetros que antes significaban 30 por ciento de posibilidad de morir, ahora con los tratamientos ha disminuido a 10 por ciento. Pero el esfuerzo que hay que hacer de tratamiento es muy alto porque esa paciente no solo va a tener que someterse a cirugía, a quimioterapia, y tratamientos antihormonales durante diez años, sino también a algún tratamiento biológico durante un año y eso es penoso para el paciente por el sufrimiento y los efectos secundarios, y es costoso también para la sociedad porque es tener que gastar mucho dinero en ese recurso, aunque si hay que gastarlo se gasta. Pero, si ese paciente se hubiera guiado por un diagnóstico precoz por un tumor de 3 milímetros con una cirugía y un poquito de radioterapia, tendría 95 por ciento de posibilidades de curación.

SEMANA: La inmunoterapia ha mostrado ser un gran avance en el cáncer. ¿En qué va esta terapia para cáncer de mama?

A.L.: Se está investigando con inmunoterapia. Hay que saber que hay tres tipos de cáncer y por eso es fundamental que toda mujer que tenga cáncer de mama sepa de qué tumor estamos hablando porque probablemente hay que tratarlo totalmente diferente. El peor escenario que tenemos es para el tumor triple negativo y es en el que menos se ha avanzado. Pero este año se presentan ya cosas muy importantes en el Congreso de Oncología Clínica (Asco) que van a cambiar la historia. Hay un medicamento específicamente para mujeres que tienen mutaciones de BRCA pero que normalmente son tumores triple negativos. Es un tratamiento con pastillas que bloquean un mecanismo de reparación del ADN y hace que esas células se mueran solas. Con poca toxicidad se consiguen mejores resultados que con la quimio. Y van a llegar otros.

SEMANA: Y el otro tipo de cáncer es el HER2 positivo. ¿Qué se sabe de este?

A.L.. Que solo es el 20 por ciento de los casos. Era el tumor más agresivo porque esa proteína de HER2, le permitía al tumor resistir a a la quimioterapia. Cuando se descubrió la proteína cambió todo. Entonces, este que antes era el peor ahora es el de mejor pronóstico porque tenemos acceso a los medicamentos para tratarlo. Ahora sabemos que las pacientes con metástasis en cáncer de mama HER2 positivo pueden vivir cuatro o seis años más como mínimo que lo que vivían hace 15 o 20 años, que eran apenas dos. Es un éxito.

SEMANA: ¿Qué nuevo hay para este tipo de cáncer metastisico?

A.L: Bueno, en el año 1997 comenzamos a trabajar con trastuzumab y ha sido un campo continuo de éxitos por la capacidad de bloquear no solo esta proteína sino esta ruta metabólica. Si bloqueas HER2, bloqueas al tumor completamente. Lo abres como si fuera una naranja y permite que los tratamientos sean mucho más eficaces. Estos tratamientos son anticuerpos monoclonales que reconoce esta proteína y bloquean su señal. Hay otro tratamiento que además de reconocer la proteína lleva quimio muy tóxica pero en dosis microscópicas. El paciente nunca tiene la sensación de estar llevando una quimio, las dosis son tan pequeñas que la única toxicidad que vemos es al cabo de meses y meses de tratamiento.

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SEMANA: El problema de estos medicamentos es su costo y por lo tanto el acceso a ellos. Qué le recomienda a los gobiernos?

A.L. Lo importante es que haya medidas de cara al futuro de diagnóstico precoz, más que de mayor accesibilidad a fármacos muy caros. Porque es cierto que prolongan la vida, pero el costo es tan elevado que posiblemente con una buena política de salud, el 60 o 70 por ciento de estas pacientes no hubieran tenido que llegar a este escenario. En Colombia como en otros países latinoamericanos cada vez hay más cáncer de mama y va a seguir aumentando. El cáncer de mama en Brasil es menos frecuente que en España pero mueren más personas a este lado del mundo porque llegan en estadios más tarde y estas pacientes están condenadas desde el principio. Si hubiera mayor educación para hacer un diagnóstico temprano sería fantástico: que cuando ellas se sientan un bulto vayan inmediatamente donde un médico: que no vean esto como algo que hay que ocultar.

SEMANA: ¿Qué les dice a las mujeres?

A.L.: La Asociación Estadounidense de Cirujanos hace unas recomendaciones que son muy sensatas y es empezar a los 35 con una primera mamografía de base. Por debajo de 40, con esta enfermedad solo hay que actuar si hay algo sospechoso, pero hacer rutina a los seguimientos no tiene realmente sentido porque las mamas son muy densas y la mamografía allí no es buena. Puede haber muchos falsos positivos. Si hay alguna duda en la autoexploración al mes, ir al ginecólogo. Y empezar las revisiones a partir de los 40 con una mamografía cada 18 meses y apoyado por una ecografía. ¿Hasta cuándo? Mientras una mujer esté bien se puede seguir haciendo revisiones hasta los 75 años sin ningún problema.

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