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| 1/7/2012 12:00:00 AM

Dietas a prueba

Un nuevo libro explora varios mitos sobre el consumo de ciertos alimentos y revela cuáles son más creíbles de acuerdo con la evidencia científica.

Cuando empieza el año, muchas personas se llenan de optimismo y hacen un listado con propósitos para renovar sus vidas. Metas materiales como cambiar de carro, comprar casa, darse unas buenas vacaciones u otras más subjetivas como dejar de fumar, ser más organizados y mejorar su rendimiento en el trabajo son bastante comunes. Pero uno de los más recurrentes es querer bajar de peso. Durante las fiestas de fin de año, algunos dan rienda suelta a su paladar y suben unos kilos de más por excederse con las comidas. Por eso, la mayoría se somete a una dieta con el fin de recuperar la figura y llevar una vida más saludable. Sin embargo, los esfuerzos a veces son en vano por indisciplina o mala información, y resulta difícil encontrar el régimen alimenticio ideal.

Con frecuencia, salen a la luz estudios que señalan los beneficios de ingerir ciertos alimentos y de suprimir otros de la dieta diaria. Pero lo que una investigación afirma un día es rebatido al siguiente por otra y se genera confusión. Robert J. Davis, un reconocido periodista de salud en Estados Unidos, acaba de publicar un libro, titulado Coffee is Good for You: The Truth About Diet and Nutrition Claims. En él recoge algunos de los mitos más populares sobre nutrición y evalúa su veracidad de acuerdo con la evidencia científica que los respalda. “La investigación en este campo ha avanzado mucho en las últimas décadas, pero paradójicamente hoy existe mayor confusión y la gente no sabe en qué creer”, le dijo Davis a SEMANA.

Lo anterior sucede, en gran parte, porque hay intereses económicos de por medio y el objetivo en la mayoría de los casos es vender un producto o una dieta. No obstante, como afirma Davis, lo más importante es saber diferenciar e interpretar los estudios, pues algunos son preliminares y no ofrecen evidencias sólidas. “Los experimentos realizados en laboratorios con animales pueden lanzar hipótesis sobre algún tema, pero tan solo los ensayos clínicos, que incluyan a personas, pueden llegar a ser definitivos”, explica el autor.

Aunque en el caso específico de las investigaciones acerca de la nutrición, es muy raro encontrar pruebas irrefutables, las más consistentes pueden ser tenidas en cuenta y aplicarse. Davis aclara, sin embargo, que la clave está en llevar una dieta balanceada, pues preocuparse por tomar únicamente productos que son muy alimenticios o suprimir otros tóxicos, no suele ser efectivo y lo ideal es disfrutar de la comida, que al fin y al cabo es uno de los mayores placeres de la vida. Estos son algunos de los mitos debatidos por el autor.

1) El café, ¿bueno o malo?

De acuerdo con cifras recientes de la Organización Internacional del Café (ICO, por su sigla en inglés), a diario se consumen en el mundo cerca de 1.400 millones de tazas de café. A pesar de que algunos lo asocian con el riesgo de padecer enfermedades cardiacas o cáncer de páncreas, no existe evidencia científica sólida que compruebe tal afirmación. Por el contrario, estudios realizados durante décadas, con muestras superiores a 30.000 personas, han demostrado que quienes toman al menos tres tazas de café al día son menos propensos a sufrir infartos, diabetes o ataques de depresión. “Los antioxidantes que trae el café reducen la inflamación e inhiben el crecimiento de tumores”, señala la nutricionista Karen Scheuner. No obstante, la cafeína puede producir insomnio, dolores estomacales y mezclarla con leche o con mucha azúcar puede causar sobrepeso por el exceso de calorías. “Algo similar sucede con otros alimentos como la avena. Si se consume pura o en cereal ayuda a disminuir el nivel de colesterol, pero al combinarla con azúcar o comerla en galletas genera sobrepeso”, le explicó Davis a SEMANA.
 
2) Los lácteos y el cáncer

Estudios recientes demuestran que el consumo de lácteos está relacionado con el desarrollo de tumores, especialmente de próstata y en los ovarios. Una investigación realizada por científicos de la Universidad de Harvard, en la que evaluaron a más de 20.000 hombres, reveló que quienes consumen lácteos dos veces al día tienen 34 por ciento mayor riesgo de desarrollar cáncer de próstata. En otro trabajo, se encontró que por cada diez gramos de lactosa consumidas, lo que equivale a un vaso de leche, el riesgo de desarrollar tumores en los ovarios se incrementa 13 por ciento.

3) La dieta mediterránea

Alrededor de 50 investigaciones confirman los beneficios de esta dieta basada en una dosis diaria de frutas, verduras, cereales integrales y productos lácteos bajos en grasa, así como del consumo moderado de alcohol y carnes rojas durante la semana. Esto, según los expertos, es ideal para mantener a raya los niveles de colesterol, los triglicéridos, la presión arterial y el metabolismo de la glucosa. De esa forma, se disminuye ostensiblemente el riesgo de sufrir enfermedades coronarias, diabetes y obesidad. “Este es un claro ejemplo de cómo no uno sino varios estudios afirman que la dieta mediterránea es benéfica para la salud y el nivel de credibilidad es alto”, le dijo Davis a SEMANA. En marzo de 2011, en la revista del Colegio Estadounidense de Cardiología se publicó un amplio análisis sobre las bondades de este régimen alimenticio.
 
4) Los carbohidratos y el sobrepeso

Uno de los grandes mitos que existen en cuanto a temas de nutrición es que el consumo de alimentos ricos en carbohidratos influye en gran medida para subir de peso. “Es cierto que pueden hacer ganar peso, pero las calorías que aportan los carbohidratos son las mismas que se ingieren por consumo de grasas o proteínas”, afirma Davis. Aunque durante la década de los 90 estuvieron muy de moda las dietas bajas en calorías, especialmente entre las mujeres, en la actualidad no son tan recomendadas por los médicos. De hecho, varios estudios, como uno publicado por la revista Journal of American Dietetic Association, han demostrado que las personas que practican dietas bajas en carbohidratos tienen mayor probabilidad de sufrir sobrepeso.
 
5) ¿Ocho vasos diarios?

Desde hace varias décadas se ha dicho que el consumo mínimo de ocho vasos de agua al día es esencial para tener buena salud, mejorar la concentración y ayudar a adelgazar a las personas. Sin embargo, como señala Davis en su libro, no existen estudios que den prueba de ello. De hecho, en los últimos años varios expertos han dicho que si las personas beben lo suficiente como para no sentir sed con frecuencia, significa que esa es la dosis adecuada. “El 20 por ciento del agua que hay en el cuerpo se consume normalmente con las comidas diarias. Por eso, el hecho de beber en mayores cantidades solo se justifica cuando se vive en clima cálido o cuando se hace ejercicio”, señala el autor.
 
6) Comer después de las ocho de la noche

Muchas dietas prohíben cenar tarde en la noche. Aun así, los estudios que existen al respecto, según el autor, son preliminares y no se ha podido comprobar clínicamente que efectivamente sea nocivo para la digestión. El problema puede aparecer cuando las personas se exceden y comen algo más después de la cena. Al final de cuentas, “importa más la cantidad de calorías que se consumen que la hora que da el reloj”, concluye Davis.
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