Una serie de estudios revelaron la relación entre la forma de caminar de una persona y el riesgo que tiene de sufrir del mal de Alzheimer. Los investigaciones señalan que los adultos mayores que caminan de forma más lenta o dan pasos dispares obtienen peores resultados en pruebas de memoria. Según Stephanie A. Bridenbaugh, médica del Basel Mobility Center de Basilea, Suiza, este análisis no sustituirá la evaluación neurofísica para diagnosticar el estado cognitivo del paciente, pero sí "puede ser una herramienta importante para registrar los efectos del tratamiento o de la progresión de la enfermedad". Estos resultados fueron presentados la semana pasada durante la Conferencia Internacional de la Asociación de Alzheimer celebrada en Vancouver, Canadá.