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| 8/17/2012 12:00:00 AM

Dime qué aceptas y te diré quién eres

Los términos y condiciones de páginas web y aplicaciones dejan al usuario indefenso. ¿Hasta ahora?

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BBC
Cuanto más útil se hacen las páginas web y las aplicaciones móviles más dependemos del servicio de empresas como Google, Apple, Facebook y un largo etcétera.

La mayoría de ellas ofrecen servicios gratuitos a cambio de que aceptemos sus términos y condiciones de servicio. Se trata de esas letras pequeñas e interminables que aparecen en la pantalla cuando creamos una nueva cuenta o abrimos una app por primera vez.

La mayoría de nosotros hacemos clic en el botón "Aceptar" porque a) queremos usar el servicio lo más rápido posible; b) la extensión de dichas reglas es tan larga que leerlas requiere una buena cantidad de tiempo o c) aún si las leemos contienen cláusulas y lenguajes que sólo un abogado puede descifrar.

Si ustedes se cuentan entre quienes leen a fondo dichas reglas... ¡felicitaciones! Ustedes se acaban de convertir en mis nuevos ídolos. Si además de leerlas las entienden, esto ya es admiración profunda. Desafortunadamente esta entrada no es para ustedes.

Estas líneas van dedicadas a los simples mortales que simplemente hacen clic sin leer a fondo lo que están aceptando.

Algunos de los "Términos y Condiciones de Servicio" (conocidos como TOS, por sus siglas en inglés) que se pueden encontrar en internet pueden ser sorprendentes.

El sitio web de un museo llamado "Central Pacific Railroad Photographic History Museum" cuenta por ejemplo con 21.000 palabras e incluye entre sus reglas la aclaración de que virus informáticos pueden propagarse a través del envío de imágenes por correo electrónico. Los autores del documento, por cierto, apelan a sus usuarios a que envíen sugerencias sobre cómo mejorar el lenguaje de los términos, dentro de un marco legal.

Pero los sitios web grandes no se quedan atrás. De hecho al leer las normas de algunos de ellos puede encontrarse más de una joya.
Por ejemplo, una de las cláusulas de Facebook para usuarios fuera de Estados Unidos dice:

"Nos esforzamos por crear una comunidad global con normas coherentes para todos, pero también por respetar la legislación local. Las siguientes disposiciones se aplicarán a los usuarios y a las personas que no sean usuarias de Facebook que se encuentran fuera de Estados Unidos:

Das tu consentimiento para que tus datos personales sean transferidos y procesados en Estados Unidos.

Si te encuentras en un país bajo el embargo de Estados Unidos o que forme parte de la lista SDN (Specially Designated Nationals, Nacionales especialmente designados) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, no participarás en actividades comerciales en Facebook (como publicidad o pago) ni utilizarás una aplicación o sitio web de la Plataforma".

Google deja claro que aunque sus usuarios retienen la autoría del contenido que suben, éste puede ser modificado por el buscador para sus propios propósitos:

"Al subir contenido o al enviarlo por otros medios a nuestros Servicios, concedes a Google (y a sus colaboradores) una licencia mundial para usar, alojar, almacenar, reproducir, modificar, crear obras derivadas (por ejemplo, las que resulten de la traducción, la adaptación u otros cambios que realicemos para que tu contenido se adapte mejor a nuestros Servicios), comunicar, publicar, ejecutar o mostrar públicamente y distribuir dicho contenido. Google usará los derechos que le confiere esta licencia únicamente con el fin de proporcionar, promocionar y mejorar los Servicios y de desarrollar servicios nuevos".

La dependencia a servicios informáticos también ha provocado el que -bajo el marco de sus reglas- los servicios de internet más populares cambien sus condiciones constantemente, aunque eso signifique "matar" algún servicio con miles de usuarios.

Las condiciones de iTunes de Apple, por ejemplo, dicen (escritos así, en mayúsculas en su sitio):

"APPLE NO GARANTIZA NI DECLARA QUE EL USO QUE USTED HAGA DEL SERVICIO ITUNES SERÁ ININTERRUMPIDO O LIBRE DE ERROR, Y USTED ACEPTA QUE APPLE PODRÁ PERIÓDICAMENTE ELIMINAR EL SERVICIO ITUNES POR PERÍODOS DE TIEMPO INDEFINIDOS, O CANCELAR EL SERVICIO ITUNES EN CUALQUIER MOMENTO, SIN NECESIDAD DE DAR PREVIA NOTIFICACIÓN ALGUNA A USTED".

Incluso hay sitios que con sólo llenar un simple formulario otorgan términos y condiciones de servicio para cualquier página web.

Se puede argumentar, por supuesto, que al otorgar un servicio gratuito estas empresas están en su derecho de hacer lo que quieran, pero también se puede objetar que la manera en la que dichas reglas se presentan hace que sea casi imposible que los usuarios las entiendan.

Ahora un nuevo sitio web "Terms of Service; Didn't Read" (Términos de Servicio que no leí, en español) pretende registrar una clasificación de la A (los mejores) a la E (los que despiertan preocupaciones) de términos y condiciones de servicio que pueden encontrarse en internet.

Para lograr su cometido apela al conocimiento colectivo y pide a los usuarios que ayuden a descubrir joyas entre miles de reglas en el ciberespacio.
La página lista las reglas de los sitios más populares de la web en un lenguaje simple y con dedos pulgares hacia arriba o hacia abajo para indicar su acuerdo o desacuerdo con la norma.

Entre las características que analizan se encuentran si el sitio se apropia de los derechos de autor del contenido de sus usuarios, si cambian las reglas frecuentemente sin consultar a sus suscriptores, entre otras.

Al momento de escribir estas líneas clasifica a sitios como Twitpic como "E" por, entre otras cosas, "tomar el crédito por tu contenido", "distribuirlo a socios", "no borrar realmente las fotos que borras".

Otros como "SoundCloud" obtienen una "B" por dejar que el usuario "retenga sus derechos de autor" y permitir "cancelar la cuenta fácilmente", entre otros.

Se trata de un esfuerzo por lograr que las reglas de los sitios y servicios que usamos sean sencillas y transparentes. Y quizá ayude a que en un futuro no muy lejano las empresas decidan que tratarán siempre de obtener una A.

Mientras ese día llega, claro, podemos tratar de leer las reglas a fondo y prescindir del servicio si no estamos de acuerdo.

Por algún lugar se empieza.
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