31 enero 2009

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Dios vs. el mono

POLÉMICALa política y la religión siempre han formado parte de la controversia que abrió Darwin con sus teorías. Pero en Estados Unidos, la discusión sigue tan viva como hace 150 años.

Dios vs. el mono.

Recuadros

La distorsión del Darwinismo

Desde cuando se estableció que el origen de los seres humanos se encontraba en los simios, Darwin ha sido criticado y tergiversado. En su época algunos caricaturistas lo dibujaron mitad hombre mitad mono. En 1860, Francis Galton, primo suyo, se basó en sus teorías para postular los principios de la eugenesia. El científico se quejaba de que la sociedad moderna protegía de la selección natural a los individuos menos aptos. Estas y otras teorías similares inspiraron el ideal de una raza superior, como se pudo apreciar con Adolf Hitler y el nazismo, que buscaba la limpieza étnica y esterilizar a las personas con discapacidades, delincuentes, pobres y enfermos mentales.

En pleno siglo XXI, más de 100 años después del fin de la Inglaterra victoriana, el debate entre evolucionismo y creacionismo sigue vivo en Estados Unidos, donde permanece en la agenda de las cortes, los órganos legislativos estatales y los distritos escolares.

El asunto, sin embargo, se sale del campo de la ciencia para entrar en el de lo exótico. Para el doctor John van Wyhe, investigador del Christ College de la universidad de Cambridge (la misma escuela donde Darwin desarrolló su interés por las ciencias naturales) en Inglaterra, como en otros países, la controversia estadounidense entre evolución y creación es visto con una mezcla de sorpresa y de risa.

Van Wyhe, quien también dirige el proyecto Darwin Online, que recopila toda la información sobre el científico inglés, afirma que el problema en Estados Unidos está en las políticas escolares. El académico dice que "se supone que allí hay una separación entre las iglesias y las escuelas estatales. Ahora intentan ponerles otra etiqueta a las creencias religiosas bajo el nombre de 'diseño inteligente', que es algo ideado por los creacionistas".

El diseño inteligente no niega abiertamente la evolución, pero afirma que los procesos en la naturaleza no se dieron mediante fases no dirigidas, como la selección natural darwiniana, sino por la intervención divina. El problema no consiste tanto en que se desafíen aspectos de lo propuesto por Darwin, sino que la oposición surge más desde la fe que desde la ciencia. Aunque los defensores del diseño inteligente suelen declarar que no parten de un punto de vista cristiano, no es coincidencia que quienes más lo defiendan sean esos grupos religiosos. Sin embargo, Iglesias cristianas como la católica y la anglicana no tienen problemas con Darwin, pues reconocen que en sus postulados no se excluye la presencia de Dios. Los anglicanos, contradictores de Darwin en el siglo XIX, preparan una disculpa póstuma al científico.

La Corte Suprema estadounidense declaró inconstitucionales las leyes federales que obligaban a enseñar el creacionismo en las escuelas públicas. Pero, como dice Glenn Branch, subdirector del Centro Nacional para la Educación de la Ciencia, una entidad privada promotora del evolucionismo, a pesar de la separación entre Iglesia y Estado, existen zonas grises que son aprovechadas para promover leyes estatales que dejan abiertas las puertas a quienes quieren que el Génesis se enseñe en oposición al Origen de las especies.

El tema no tiene un tinte científico, sino político y religioso. "No sé si los legisladores son ignorantes, si no les importa o si lo hacen para satisfacer a un sector del electorado, pero algunos son más sutiles que otros", dice Branch, a propósito de una ley estatal aprobada en el estado de Louisiana en junio de 2008. Tales sutilezas se notan en el texto de la ley que dice fomentar "las habilidades de pensamiento crítico, análisis lógico y una discusión abierta y objetiva de las teorías científicas estudiadas". Y como para los interesados el diseño inteligente es una teoría científica, la posibilidad de compararlo con Darwin se vuelve una realidad.

En Estados Unidos hay cerca de 15.000 distritos escolares que son autónomos y que en muchos aspectos no dependen de una política central de educación. "El Presidente puede marcar la pauta y dar declaraciones, (Bush) dijo que a los estudiantes se les debería enseñar la evolución y el diseño inteligente. Ahora Obama ha dicho que la ciencia sería llevada a su lugar apropiado", dice Branch. Su esperanza es que el discurso del nuevo Presidente inspire a las escuelas y evite que la ciencia pierda terreno frente a la religión en un país que se precia de sus avances científicos y tecnológicos.
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