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| 5/25/2013 2:00:00 AM

Doble calvario

La falta de oportunidades afecta a muchos enfermos de cáncer. Es muy frecuente que les cierren las puertas incluso después de estar curados.

¿Usted tiene o ha tenido cáncer? Muchos colombianos deben responder esta pregunta cuando aspiran a un puesto de trabajo o solicitan un crédito bancario o un seguro de vida. Si la respuesta es afirmativa, lo más seguro es que salgan con las manos vacías. Así le sucedió a Lilia Mora, una operadora de call center que sufrió de cáncer en un ovario que le hizo metástasis en un seno y en el colon. 

Cuando regresó del tratamiento sus compañeros empezaron a “mirarla raro” y a no tenerla en cuenta para almorzar, lo que hacían habitualmente antes, mientras su jefe la ignoraba por completo. “Me enteré de que me iban a echar y me vi forzada a pensionarme por invalidez a los 44 años pues conseguir trabajo de ese modo es casi imposible”, dijo a SEMANA.

Miles de personas en el país y millones en el mundo viven esa realidad, pues la palabra cáncer se asocia con muerte. Por esa razón, los jefes y compañeros de trabajo piensan que un enfermo ya no será productivo y dejan de tenerlo en cuenta. “La sociedad, sin querer queriendo, les va cerrando las puertas a estos pacientes, lo cual les impide gozar de cosas a las que tienen derecho como cualquier ciudadano”, señaló Carlos Castro, director científico de la Liga Colombiana contra el Cáncer. 

Aunque en Colombia no hay cifras al respecto, estudios internacionales prueban el estigma del cáncer. La organización benéfica Macmillan Cancer Support, en el Reino Unido, reveló hace unas semanas que cuatro de cada diez individuos con cáncer son discriminados en el trabajo después de haberse sometido a tratamiento. Lo más preocupante es que, como reporta la Coalición Nacional para la Supervivencia del Cáncer (NCCS), en Estados Unidos, la mayoría de quienes han sufrido esta enfermedad tiene niveles de productividad similares a los de sus compañeros. 

Entre los tipos de cáncer algunos tienen más estigma, como el del pulmón, porque se asocia al tabaquismo y en cierta forma se piensa que es culpa del propio enfermo. Los estudios científicos revelan que estos pacientes presentan un mayor nivel de depresión, baja autoestima y menos apoyo social que otros enfermos de cáncer. Además, sienten miedo de buscar tratamiento porque creen que se lo van a negar por ser fumadores. “Les surgen sentimientos de culpa y vergüenza”, dice Suzanne Chambers, quien realizó un estudio sobre el tema en 2012.  

A medida que la población crezca y envejezca, y la edad de jubilación se amplíe, el cáncer se convertirá en un problema cada vez más común en el mundo laboral. Por eso “es necesario que haya una mayor comprensión de la enfermedad y que los afectados hagan valer sus derechos”, dice Ramiro Sánchez, mastólogo de la Clínica del Seno.

La clave está en educar y establecer políticas públicas para que no se vulneren los derechos de estas personas.“La vida no es un negocio. Todos merecen una oportunidad”, concluye Castro. 

“Me tocó mentir para conseguir empleo”

Desde que Ernesto Calderón fue diagnosticado con cáncer ha perdido varias oportunidades laborales. 

“Soy abogado externo, tengo 37 años y me detectaron linfoma no-Hodgkin hace cinco. Aunque he respondido bien al tratamiento y estoy prácticamente curado, desde entonces no he podido comprar un nuevo apartamento porque me niegan el crédito. En noviembre tuve la posibilidad de entrar a una prestigiosa entidad financiera pero me hicieron declarar, bajo la gravedad de juramento, si había tenido cáncer. 

No pude mentirles y perdí esa oportunidad. Actualmente estoy haciendo negocios personales para sobrevivir, pero de ahora en adelante cuando tenga que responder a esta incómoda pregunta voy a mentir, pues no veo otra salida. Incluso mi médico me ha apoyado para tomar esta decisión. Gracias a mi profesión sé que muchas entidades montan barreras innecesarias y a veces ilícitas para negarles oportunidades a los sobrevivientes de cáncer. Es una cadena burocrática nefasta. La frustración que he sentido luego de haber respondido bien al tratamiento ha sido muy grande. Soy un hombre joven, con las mismas capacidades que cualquier otro, al que le están cortando las alas”.
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