Domingo, 22 de enero de 2017

| 2001/08/20 00:00

Doble protección

Una droga para la hipertensión tendría un efecto protector en los riñones de pacientes diabéticos.

Doble protección

Los inhibidores de la angiostatina II se han convertido en uno de los tratamientos de primera línea de la hipertensión. Pero todo parece indicar que también podrían proteger el riñón y retardar la necesidad de diálisis en pacientes diabéticos. Este fue el resultado de un estudio realizado con cozaar, una sustancia inhibidora de la angiostatina II utilizada para el tratamiento de esta enfermedad. El estudio es el primero y el más vasto que se hace sobre el tema y fue dado a conocer en la 16ª reunión científica de la Sociedad Norteamericana de Hipertensión.

Para realizarlo se les suministró a pacientes hipertensos con diabetes tipo 2 y enfermedad renal una dosis diaria de la droga y se les hizo seguimiento durante tres y cuatro años. Los resultados mostraron que, comparados con el grupo que tomaba un placebo, los pacientes que tomaron cozaar una vez al día, más su terapia, tuvieron una reducción significativa del riesgo de progresión de la enfermedad renal en 30 por ciento. Esto quiere decir que de tres pacientes hipertensos y diabéticos uno no terminó con insuficiencia renal durante el tiempo que duró el estudio. El impacto de lo anterior es enorme pues retardar la necesidad de diálisis —así sea un par de meses— repercute en la calidad de vida y en el bolsillo de este tipo de enfermos. Se estima que un tratamiento de estos puede costar alrededor de tres millones de pesos mensuales. El paciente por lo general debe ir día de por medio a una sesión en la que una máquina realiza la función del órgano defectuoso. Según el médico Cristóbal Buitrago, presidente de la Asociación Colombiana de Nefrología, 60 por ciento de los pacientes diabéticos terminarán irremediablemente con una falla renal. Estas personas tienen dos opciones: la diálisis y el trasplante. Muchos de ellos deben durar un tiempo en este tratamiento hasta conseguir un donante adecuado para el trasplante. “Por esto cualquier cosa que pueda retardar el momento de la diálisis es muy importante”, dice el experto.

Existe una gran asociación entre la diabetes y la hipertensión. Por lo general los pacientes diabéticos desarrollan esta enfermedad y los hipertensos terminan con insuficiencia renal. La importancia del estudio es que confirma que ambos pacientes se van a proteger de las dos dolencias con una misma droga.

La compañía Merck Sharp & Dohme, autora del estudio, someterá las pruebas necesarias ante la FDA para aprobar el medicamento como terapia en esta nueva indicación.

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