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| 12/17/2013 12:00:00 AM

Doctor Castro: ¿Las convulsiones siempre indican epilepsia?

El Doctor Castro* resolverá sus dudas sobre temas médicos, psicológicos o sexuales en este espacio.

Tengo un hermano de 14 años al cual adoro como a un hijo, hace año y medio sufrió un desmayo, volteó los ojos y se encogió. 

En la clínica Marly de Bogotá le hicieron un electro encefalograma y TAC al otro día de lo sucedido y pagué consulta con una neuropediatra, la cual nos indicó que podría ser epilepsia, pero que con un solo hecho y con los exámenes bien, no podían confirmar el diagnóstico, que no le iba a recetar medicamentos y que esperáramos.

Luego de siete meses al niño lo ocurrió lo mismo, entonces mi madre lo llevó al pediatra y este le recetó Ácido Valproico "Deketame". He leído sobre ese medicamento por internet y dice cosas que me asustan, como problemas secundarios en hígado, páncreas, retrasos mentales, observación permanente sobre el paciente, sedación momentánea y que una vez iniciado el tratamiento no se puede parar. Otra cosa que me asusta es que el pediatra le recetó tres pastillas al día, en una composición de 250mg, lo cual, en mi ignorancia, para una persona que le dio sólo dos crisis con intervalo de siete meses, me parece una exageración.

Mis preguntas son: ¿Se le puede bajar la dosis a dos o una diaria? ¿Qué pasa si se interrumpe el tratamiento? ¿Cómo cuidar al niño de los riesgos secundarios de tomar esa pasta? ¿Existe algún medicamento que no tenga efectos secundarios para expresárselo al médico y que lo recete? ¿Qué hacer con el futuro médico de mi hermano?
 
¡Muchas gracias!


Convulsionar es una de las manifestaciones clínica que más alarma e impresiona a médicos y en especial a los familiares de los pacientes, debido a la brusquedad de los movimientos y al sentimiento de impotencia que se tiene al ver una persona, conocida o desconocida, sufriendo de estos ataques incontrolables. En la época antigua incluso se pensaba que eran manifestaciones de una posesión demoniaca y probablemente en alguna época las personas que presentaban algún tipo de convulsión eran estigmatizadas e incomprendidas.

Según las Clínicas Pediátricas de Norteamérica la convulsión se define como un aumento de la actividad eléctrica de un grupo neuronal que causa una alteración de comportamiento, sensibilidad, función autonómica, movimientos involuntarios o incluso alteración de conciencia. Se considera como un proceso transitorio.

A pesar de lo que se puede llegar a pensar, en los niños las convulsiones son relativamente frecuentes. Según estudios epidemiológicos 1 de cada 10 niños sufrirá por lo menos una convulsión en los primeros 16 años de vida. El riesgo es mayor en los niños menores de 3 años y va en descenso conforme aumenta la edad.

Las convulsiones que generalmente se conocen son las llamadas tónico-clónicas, estas son las que aparecen en las películas y en las series de televisión y son fáciles de reconocer. Sin embargo, hay que tener en cuenta que no todas las convulsiones se presentan de una manera tan escandalosa.

Hay muchos otros tipos de convulsiones que pueden solo incluir movimientos anormales de alguna extremidad sin necesidad de pérdida de la conciencia o simplemente pueden ser episodios en los cuales el niño se queda mirando un punto fijo sin hablar durante un tiempo y pocos minutos después vuelve en sí sin recordar que pasó; estas son conocidas como crisis de ausencia. 

Según The Journal of Neurociences, en el artículo publicado en el 2011, las causas más comunes de convulsión son:
• Fiebre.
• Infecciones del Sistema Nervioso Central: meningitis o absceso cerebral.
• Trauma. 
• Intoxicación con fármacos.
• Epilepsia.
• Malformaciones del Sistema Nervioso Central.
• Tumores craneales.

El estudio de las convulsiones debe hacerse mediante la realización de exámenes tanto en sangre, como en orina y líquido cefalorraquídeo, en donde se midan los niveles de los electrolitos, el azúcar, la función de los riñones y la presencia de microorganismos causales. Los estudios imagenológicos como la tomografía y el electroencefalograma se indican generalmente cuando se presenta un segundo evento convulsivo.

Lo importante en estos casos es estudiar la causa de la convulsión ya que puede ser causada por una gran variedad de patologías, y una vez es identificada, se tratará de la manera más adecuada. En el caso de una epilepsia, el manejo tiende a ser crónico, el cual requiere un monitoreo médico continuo debido al tipo de medicación que se administra y al riesgo permanente de presentar episodios convulsivos.

El uso de fármacos para el control a largo plazo de la epilepsia depende de un estudio completo realizado por el especialista en el que se evalúan las causas, los riesgos y de manera personalizada se escoge un fármaco o una combinación de fármacos que inhiban estas descargas neuronales y prevengan las convulsiones. 

En el caso del paciente se usó Acido Valproico el cual es una buena opción terapéutica con muchos años de experiencia en el mercado y estudios que demuestran su efectividad desde hace más de 20 años publicados en revistas como la Emergency Clinics of North América

La dosis se calcula de acuerdo al peso del paciente y se da de 2 a 4 veces al día. Esta dosis solo puede ser calculada y modificada por un médico y nunca por parte de familiares, es muy importante que siempre, en especial en estos casos tan delicados, los pacientes y los familiares no cambien las dosis prescritas por los especialistas sin autorización.

Como todo fármaco tiene efectos concomitantes, no existe ningún fármaco 100% seguro, el paciente o en este caso los responsables del paciente deben estar siempre ser muy bien informados. Los efectos adversos más comunes con este fármaco son molestias gastrointestinales, ganancia de peso y embotamiento. Los problemas pancreáticos o hepáticos no son comunes pero pueden suceder. No se debe interrumpir el tratamiento debido a que puede recaer en las crisis convulsivas, que pueden llevar a daño neurológico permanente o incluso la muerte, esto solo lo puede determinar el médico especialista tratante.

Este medicamento debe ser guardado en una temperatura ambiente. Si presenta un brote en la piel, sangrado o moretones inusuales, dificultad para respirar o tragar, vómito constante o disminución de la temperatura corporal se debe suspender inmediatamente el tratamiento y consultar a su médico o a un servicio de urgencias. Si el paciente está tomando otros medicamentos, se debe informar al personal de la salud, ya que el Ácido Valproico altera la función de otros fármacos.
 
El mensaje en este caso es confiar en el médico tratante, si no está conforme puede pedir una segunda opinión por parte de otro especialista, sin embargo, no se debe tomar por cuenta propia la dosificación del medicamento ni caer en el error, que muy frecuentemente pasa, de irle disminuyendo la dosis porque “el niño está bien” debido a que es esa dosis del fármaco la que lo tiene controlado y el mismo médico tratante cuando lo considere puede ir bajando la dosis del medicamento. 

La única manera de prevenir al máximo las complicaciones y los efectos adversos de todo fármaco es siempre seguir las indicaciones médicas.

* Si tiene una duda sobre un tema médico, psicológico o sexual, escriba al Dr. Castro a DoctorCastro@semana.com. La idea de este espacio es dar una orientación general sobre importantes temas clínicos. En ningún momento esta columna pretende reemplazar la visita a un médico. El doctor Castro es egresado de la Universidad del Rosario y trabaja actualmente en el grupo de endocrinología de la clínica Palermo y en su consulta particular.
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