Jueves, 19 de enero de 2017

| 2002/04/22 00:00

¿Dónde está el piloto?

Los aviones del futuro volarán con robots y computadoras y podrán ser controlados desde tierra.

¿Dónde está el piloto?

Treinta y tres horas después de haber partido de Long Island, Charles Lindbergh saludaba desde la pequeña cabina de ‘El Espíritu de San Luis’ a miles de personas que lo aplaudían en el aeródromo de Le Bourget, al norte de París, luego de haber cruzado el océano Atlántico por primera vez en un vuelo sin escalas.

La hazaña ocurrió en 1927. En abril de 2001 otro avión cumplía un vuelo histórico similar al aterrizar en Australia después de completar 23 horas de viaje alrededor del océano Pacífico. Pero esta vez nadie esperaba en la pista para festejar el hecho. Aún más, no había piloto a quién rendirle homenaje.

Se trataba de una prueba del Global Hawk, un modelo que se ha convertido en el símbolo de una nueva tendencia: las aeronaves sin piloto.

Aparatos que vuelan gracias a sofisticados programas de computación eran hasta hace poco un asunto exclusivo de los relatos de ciencia ficción. Pero hoy en día —como se ha visto en la guerra de Afganistán— se han convertido en una gran ayuda para los militares.

En la guerra de Vietnam se utilizaron versiones mucho menos sofisticadas y en 1990 comenzaron a desarrollarse modelos totalmente computarizados mucho más livianos, rápidos y pequeños como el Global Hawk, un avión de 13.000 kilogramos, con forma de ballena, que puede volar a más de 65.000 pies de altura (unos 19.000 metros), donde es invisible a los radares, puede mantenerse en el aire durante 36 horas sin recargar combustible, detecta cualquier movimiento de tropas enemigas y transmite imágenes a todo color en forma instantánea y su trayectoria de vuelo se puede cambiar desde tierra firme.

El Predator —parecido a un insecto—, además de vigilar también puede llevar misiles y ha sido un importante protagonista de la ofensiva militar en Afganistán.

Boeing piensa desarrollar el X-45, un aparato mucho más eficiente que los actuales y que no sólo tendrá facilidades para hacer reconocimiento sino que también podrá atacar. Cuando esté listo en 2007, se le encomendarán las misiones más peligrosas como entrar en territorio enemigo y derribar sistemas de comunicación, radares antimisiles y computadoras. Se espera que en 2020 un tercio de los aviones de combate los controlen computadoras o robots. Northrop Grumman, fabricante del Global Hawk, desarrolla en forma simultánea otros dos prototipos: uno tan grande como la palma de la mano, que contará con cámaras diminutas de espionaje, y un helicóptero pequeño capaz de rescatar a un soldado herido.

Las ventajas de los aviones sin piloto son grandes. Son mucho más pequeños que los convencionales pues no hace falta construirles cabina ni mecanismos de sobrevivencia. Llevan más combustible, equipos de reconocimiento y trabajan durante 24 horas seguidas, son fáciles de operar y, lo más importante, en caso de ser derribados no se presentan pérdidas en vidas humanas.

A pesar de estas bondades estos aviones aún no se ven como una posibilidad para la aviación comercial. Si bien es cierto que las computadoras ya hacen una gran parte del trabajo del piloto en los vuelos civiles, “el público y las autoridades no van a permitir en el futuro próximo que los aviones de pasajeros vayan piloteados por computadoras”, afirma Francisco López, vocero de Boeing en Colombia. Sin embargo, en la medida en que mejoren en decolaje y aterrizaje, empresas de mensajería internacional podrían usarlos para transportar correspondencia.

Aún nadie sabe si estos aparatos dominarán los cielos en el futuro. Lo que sí es cierto es que gracias a ellos las guerras ya no serán como antes.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.