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| 11/20/1995 12:00:00 AM

¿DONDE ESTAS CORAZON?

Nuevas investigaciones sugieren que la verdadera inteligencia no depende tanto del cociente intelectual.

EINSTEIN FUE UN GENIO PERO AL PAREcer no fue un hombre muy inteligente. La inteligencia está más en el corazón que en el cerebro. Eso es lo que sostiene una nueva teoría, según la cual el éxito en la vida no depende tanto de un cociente intelectual alto como de la habilidad para manejar adecuadamente las emociones. La tesis acerca de la inteligencia emocional ya empieza a levantar polvareda en los círculos científicos. Si es así, los más exitosos del curso no serán los estudiantes que sacan buenas notas, sino aquellos alumnos simpáticos y extrovertidos.
Por más de un siglo los científicos se centraron en el estudio de la mente y dejaron los sentimientos de lado. Sus estudios han intentado definir la inteligencia humana escudriñando las capacidades cerebrales e ideando pruebas para medir el cociente intelectual -IQ-, entendido como la capacidad lógica, la memoria, la abstracción espacial, entre otras habilidades. Pero si en algo están de acuerdo los estudiosos del tema es en que la inteligencia abarca aptitudes muy distintas y que las pruebas indagan sobre capacidades muy diferentes. Y ahora resulta que hay un nuevo factor para medir la inteligencia: el emocional.
Según un nuevo estudio realizado por el profesor Daniel Goleman, existe también un cociente emocional -EQ- que se refiere a la forma como la mente procesa y maneja los sentimientos. Y según sostiene el sicólogo de Harvard, las habilidades cerebrales pueden tener menos relevancia de la que se piensa en el éxito personal y profesional. A pesar de la polémica que ha creado su tesis, la verdad es que ésta podría responder a los interrogantes de por qué los alumnos más aventajardos del curso no siempre logran alcanzar el éxito en su vida adulta y en cambio aquellos que estaban en el promedio se convierten en magnates; por qué algunas personas pueden encarar con entereza problemas que a otros los sumen en la desesperación o por qué algunas personas parecen tener una capacidad especial para conducir su vida bien mientras otras toman siempre las decisiones equivocadas.
El cuento de la inteligencia emocional no es nuevo. Numerosos estudios realizados en los últimos años han estado encaminados a entender en qué radica la capacidad del ser humano para el adecuado manejo de los sentimientos. Aunque el cuento de que el corazón domina la mente no es nuevo, lo que sí es nuevo es que el tema haya llegado por fin a los círculos científicos. El propósito del sicólogo es encontrar en este punto el antídoto para atacar los vicios que afectan la vida en sociedad. En su opinión, la carencia de respuestas emocionales adecuadas es lo que ha llevado a todos los males actuales, desde el divorcio hasta la violencia callejera.
En el mundo moderno, sostiene el sicólogo, la habilidad para manejar el estrés, la ira o la ansiedad pueden determinar el éxito o el fracaso. Mientras en el mundo corporativo un IQ alto puede ayudar a conseguir un empleo, es el EQ alto el que lleva al ascenso. Según las investigaciones de Goleman, no son los solitarios cerebros grises sino los más populares los funcionarios que más colaboración reciben de sus subalternos para obtener la metas propuestas por la empresa. Pero de ello no sólo depende la estabilidad profesional. Estas deficiencias en las habilidades son, según Goleman, la razón principal para que tantas parejas se separen.
En el análisis que hace Goleman, el autoconocimiento es crucial porque es el que lleva al autocontrol, una cualidad indispensable para responder a los avatares de la vida cotidiana. En opinión del sicólogo, la ira y la ansiedad parecen ser los sentimientos más difíciles de controlar. La ansiedad dice -es una reacción ante el peligro. Pero mientras un poco ayuda a concentrar la mente, demasiada puede paralizar a una persona. Quizás la destreza emocional más visible es la empatía, habilidad indispensable para la vida en sociedad . Los investigadores creen que el 90 por ciento de la comunicación emocional es no-verbal. Y según las investigaciones de Goleman, aquellas personas que logran reconocer en los demás esas señales tienen más éxito en la vida profesional. Como otras habilidades emocionales, la empatía es una cualidad innata pero que también puede ser desarrollada porque se aprende por la imitación de las respuestas sociales de los adultos.
A la luz de esta nueva teoría, las calificaciones de excelencia no garantizan el éxito. Un niño que no es aceptado por sus compañeros de curso tiene un alto riesgo de ser un desertor. Y aquel que tiene grandes dificultades para manejar la ansiedad no podrá soportar las presiones de la vida profesional. Por eso, el sicólogo recomienda que el desarrollo de habilidades para manejar adecuadamente las emociones sean tenidas en cuenta por los padres para corregir a sus hijos y por los profesores para educar a sus alumnos. Según el sicólogo, el IQ no es opuesto al EQ. Muchas personas tienen tanto las habilidades cerebrales como las emocionales, y éstas se complementan. La idea no es reprimir los sentimientos sino enseñar a manejarlos en una forma consciente. Aunque la tesis de medir el cociente emocional a la par con el intelectual ha causado escepticismo, la verdad es que Goleman ha puesto a pensar a los científicos acerca de tomar más en serio los asuntos del corazón.
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