Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2003/06/23 00:00

Dueños de su estrés

La llamada 'enfermedad del siglo XX' afecta a gran cantidad de trabajadores pero también a los desempleados. Cada quien lo maneja o lo sufre a su manera.

Dicen que el trabajo es salud pero para muchos puede ser la mayor fuente de problemas y enfermedades. Sondeos realizados en Estados Unidos arrojan cifras aterradoras: 40 por ciento de los trabajadores dicen que su empleo es extremadamente estresante y 25 por ciento lo ven como la fuente de tensiones más grande en sus vidas. Otro sondeo establece que el ausentismo debido a enfermedades causadas por estrés se triplicó desde 1996 hasta 2000. Pero las víctimas del estrés se ven en todas partes y por eso la Organización Mundial de la Salud la denominó hace unos años como la enfermedad del siglo XX, argumentando que se ha convertido en una epidemia mundial.

La inseguridad de perder el trabajo, el exceso de carga y el riesgo inherente a ciertas profesiones, como ser policía, bombero o taxistas, se cuentan como algunas de las razones universales para sentir estrés en el trabajo. Aunque existen algunas profesiones más peligrosas que otras, los especialistas hoy no se atreven a hacer listados de las más y menos estresantes pues no es el cargo en sí el que la causa sino la persona que lo ocupa. Algunos están mejor equipados para someterse a situaciones de estrés. Otros se estresan con pequeñas cosas. Si se toman dos policías es muy probable que uno de ellos sienta altos niveles de tensión con un trabajo administrativo mientras que el otro se siente cómodo y tranquilo en medio del peligro, persiguiendo delincuentes en las calles. El contexto también cambia. Un periodista en Suiza puede sentir un nivel normal de estrés pero si lo mandan a seguir de cerca el conflicto armado en Colombia es muy probable que esos niveles aumenten drásticamente.

Las investigaciones han demostrado que el tema del estrés laboral es más complejo de lo que parece pues no siempre se debe a un aumento de la carga laboral sino también a falta de estímulos. Por eso el estrés no es exclusivo de los trabajadores sino también de los desempleados, los que tienen trabajo a destajo o un contrato a término fijo. Investigaciones recientes muestran que algunas amas de casa se estresan tanto o más que altos ejecutivos sobre quienes recae la responsabilidad de toda una empresa.

La preocupación por el estrés en el trabajo es reciente. De la misma manera que las empresas suelen dedicarle tiempo y esfuerzo a mejorar el ambiente de trabajo para evitar desde accidentes hasta problemas de espalda deben también preocuparse por la salud mental de los trabajadores, diseñando programas de salud ocupacional que incluyan actividades recreativas y de relajación.

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